Proyecto para mitigar los efectos de las inundaciones

p3La UNNOBA trabaja junto a instituciones públicas y privadas en un proyecto que busca mitigar los impactos negativos generados por las recurrentes inundaciones que afectan a la Cuenca Alta del Río Salado, como consecuencia de ciclos climáticos húmedos.
La situación se vio agravada en las últimas décadas cuando se inició un período más húmedo y un aumento en la frecuencia de los eventos extremos que afectan esta región, con las consecuentes pérdidas tanto en la producción del sector agropecuario como en la infraestructura vial y urbana.
El proyecto en cuestión está financiado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Provincia de Buenos Aires, en el marco del programa Fondo Argentino Sectorial- Medio Ambiente y Cambio Climático.
Jerónimo Ainchil, investigador y director del proyecto, comentó: “Nosotros vivimos en una cuenca que históricamente y hacia adelante seguirá con ciclos climáticos que producen excesos de agua. Por eso, este proyecto tiene como objetivo desarrollar un Sistema Soporte de Decisión (SSD) para la Cuenca Alta del Río Salado. Esto implica crear mecanismos para monitorear y detectar tempranamente fenómenos extremos que puedan alertar a la población frente a situaciones climáticas críticas”.
Además de la UNNOBA participan: la Universidad Nacional de la Plata (UNLP), la empresa Berecco (dirección y coordinación) y la empresa Tecmes, Inteligencia Ambiental (en la aplicación de tecnología para el diseño e implementación de redes). “Lo que realizará la Universidad, junto a un consorcio público privado, será diseñar herramientas y estrategias que permitan a la sociedad tomar decisiones blandas frente a posibles situaciones adversas que viva la cuenca”, añadió Ainchil, quien es además rector organizador de la Universidad Nacional de San Antonio de Areco (UNSADA), creada en 2015.
En el sector rural los perjuicios son múltiples, dado que Buenos Aires se constituye como una provincia marcadamente agrícola-ganadera. Sabrina Coubin respresenta a la empresa Berecco, una de las instituciones privadas que es parte de esta iniciativa. “Los efectos adversos generados por las variaciones climáticas crecientes implican importantes pérdidas tanto para el ámbito rural como para el casco urbano”, afirmó.
“Las inundaciones o las sequías impactan directamente en la calidad de vida de los habitantes del lugar. Es por ello que en este contexto de resiliencia buscamos mitigar los impactos en la Cuenca del Salado. La vulnerabilidad de la personas está relacionada con su sensibilidad a estos eventos extremos y entonces, trataremos, modificar estas cuestiones”, agregó Coubin.
“Todos los que vivimos en la cuenca tenemos que convivir tomando decisiones de todo tipo, desde qué vamos a hacer si se avecina un ciclo húmedo o un ciclo seco. Qué haremos con nuestra producción, cómo desarrollaremos nuestro programa de contingencia o nuestro programa de defensa civil”, profundizó Ainchil. De esta manera, el desarrollo de un SSD impactará en la forma en la que los ciudadanos toman las decisiones, lo que contribuirá en disminuir la vulnerabilidad social y económica de los eventos, y aumentar la capacidad competitiva del territorio.
En relación a las funciones de las instituciones participantes en torno al proyecto concreto, las Universidades serán las encargadas de aportar los conocimientos y realizar los relevamientos de las condiciones de la zona, mientras que las empresas brindarán tecnología y diseño de herramientas para detectar los posibles eventos extremos. “La empresa Tecmes será la encargada del diseño del instrumental hidrometereológico, diseñarán la red de instrumentos que luego se colocará en el territorio, mientras que Berecco se encargará de la dirección y coordinación del proyecto”, especificó Ainchil.
La iniciativa permitirá, en un futuro, desarrrollar un sistema que pueda transformar progresivamente a la Cuenca Alta del Río Salado en un “territorio inteligente”, capaz de mejorar el bienestar de los habitantes de la zona. “Esto se logrará entonces a través de una plataforma colaborativa inteligente”, resaltó Coubin.


Rica y vulnerable

Con 170.000 kilómetros cuadrados, la cuenca del Río Salado es una de las más extensas del país. Ocupa la mitad de la provincia de Buenos Aires y, además, es una de las más pobladas (1.300.000 personas). También se destaca por su riqueza: la producción agropecuaria de la cuenca representa el 25% de la producción nacional.
Sin embargo, las variaciones climáticas, caracterizadas por presentar en forma periódica y recurrente inundaciones y sequías, están generando cada vez con mayor frecuencia importantes pérdidas en los sistemas productivos (que se traducen en menos competitividad), así como daños ambientales y sociales que deterioran la calidad de vida de la población que habita en la cuenca (más vulnerabilidad).