Centro Argentino-Brasileño de Biotecnología

Uno de los cursos de este organismo internacional fue dictado en la sede Junín de la UNNOBA. También se desarrollan investigaciones de carácter binacional.

Alaniz_01El Centro Argentino-Brasileño de Biotecnología (CABBIO) es un organismo dedicado a la investigación, que nació como resultado de la cooperación de los Ministerios de Ciencia de ambos países. Se trata de una entidad bilateral que, entre sus objetivos principales, apunta a promover la interacción entre los centros científicos y el sector productivo.

Para ello realiza dos tipos de actividades: la implementación de proyectos binacionales de investigación y desarrollo, y la formación de recursos humanos a nivel de posgrado, mediante los cursos de la Escuela Argentina Brasileña de Biotecnología (EABBIO).

Uno de esos cursos se desarrolló en la UNNOBA en el mes de septiembre, convirtiéndose en un hecho trascendente para la institución. De hecho, los seis cursos programados para este año se llevaron a cabo en la Universidad de Buenos Aires, la Universidad Nacional del Litoral, la Planta Piloto de Procesos Industriales Microbiológicos (PROIMI) y la UNNOBA.

Qué es CABBIO

La doctora Laura Alaniz, investigadora del Centro de Investigaciones y Transferencia del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires (CITNOBA), explica que a través de la iniciativa CABBIO, Argentina y Brasil “se comprometieron a financiar investigaciones o cursos de manera conjunta”.

No obstante, el vínculo no incluye solamente a estos dos países, ya que también hay trabajos que involucran a otros estados de Sudamérica que participan en carácter de invitados. “Cada uno de esos países tiene un centro focal mediante el cual puede concretar estas interrelaciones”, puntualiza Alaniz, una de las organizadoras del curso que se desarrolló en la UNNOBA.

Además del apoyo a estos cursos, CABBIO también ofrece la financiación de proyectos de investigación. “Entonces –continúa Alaniz– a veces, de un curso de estas características sale una idea de investigación y nos podemos presentar para que lo financie CABBIO, si es que la entidad lo aprueba”. El organismo bilateral también proporciona becas a los estudiantes que califican para asistir a dichos cursos.

Intercambio de información

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La doctora Marcela Bolontrade, investigadora del Conicet que se desempeña en el Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME), considera que CABBIO es, además, una iniciativa que facilita el intercambio de información entre los investigadores.

“Es una plataforma que agrupa gente que está trabajando dentro de un mismo tema, así nos podemos conocer e intercambiar experiencias”, cuenta Bolontrade, quien coorganizó el curso que se dio en la UNNOBA. “Constituye un punto de aglutinación desde el cual es probable que surjan nuevas iniciativas. Así han nacido numerosos proyectos”, agrega.

Alejandro Correa Domínguez, investigador uruguayo que trabaja desde hace trece años en Brasil, actualmente en el Instituto Carlos Chagas (ICC/Friocruz Paraná), fue uno de los académicos invitados a disertar en el curso brindado en la UNNOBA. “En 2013 participamos en un curso CABBIO –comenta Correa Domínguez– y ahí empezamos a interactuar, planeamos experimentos, intercambiamos información. Ahora una alumna de Marcela [Bolontrade] va a ir a mi laboratorio, en Brasil, durante tres meses. Así se empiezan a concretar las cosas que arrancaron en estos encuentros”.

De esta manera, además de un lugar de investigación y aprendizaje, los cursos se convierten en puntos de encuentro en donde se aportan diferentes miradas sobre los temas propuestos. “Como es una puesta en común de todo lo que se sabe de un determinado tema, se convoca a invitados especialistas en diferentes aspectos de ese tema, y de ahí salen colaboraciones. A su vez, se forman jóvenes que están haciendo un doctorado, y lo que surge de ahí, se lleva a un laboratorio”, resume la doctora Carolina Cristina, directora del Programa de Laboratorios de la UNNOBA. “A veces te dan solo una luz, una mirada distinta que uno no había pensado, y eso ya es un avance”, agrega Correa Domínguez.

De acuerdo al análisis de los investigadores, estos encuentros son “muy dinámicos”. Se invita a especialistas que se conocieron en otros ámbitos, como jornadas o congresos internacionales, y CABBIO “termina dando un marco para seguir el tema de investigación”.

Finalmente, Bolontrade remarca la importancia de iniciativas como esta en la formación de jóvenes que están haciendo cursos de posgrado: “Algunos vienen con conocimientos bien especializados, saben del tema y hacen preguntas muy específicas que les sirven para lo que ya están haciendo. Hay otros que recién están empezando y tienen un pantallazo bien general que le da cada uno de los especialistas, teniendo en cuenta los distintos enfoques que se hacen sobre un mismo tema, que puede ser una enfermedad, una herramienta biológica o una técnica. En nuestro caso, el curso que dimos en la UNNOBA tenía que ver con las células madre mesenquimales y las aplicaciones biotecnológicas”.