Otra manera de contar la historia

El Congreso de Historia Oral tuvo como meta que los estudiantes de la escuela secundaria se acerquen a la investigación a través de una metodología científica. Al mismo tiempo, esto les permitió aprender sobre el pasado reciente de sus comunidades.

historia oral panelDurante dos días la UNNOBA se colmó de adolescentes reunidos bajo la aventura y reto de exponer por primera vez un trabajo de investigación realizado por ellos mismos desde la escuela secundaria. Por cierto, el Primer Congreso de Historia Oral para estudiantes desafió el prejuicio que sugiere que a los jóvenes nada vinculado al conocimiento los entusiasma: más de 500 estudiantes de todo el país llegaron a la sede Pergamino para relatar los recuerdos significativos de las comunidades a las que pertenecen y así rescatar las memorias de personas que fueron protagonistas y testigos de determinados sucesos históricos.

El Primer Congreso de Historia Oral para estudiantes de la escuela secundaria, titulado “Cuando los jóvenes se apropian del pasado”, fue organizado por la Inspección de Educación Secundaria del Distrito Pergamino, el Instituto Superior de Formación Docente y Técnica N°122 de la misma ciudad y la asociación “Otras Memorias”. La Secretaría de Extensión de la UNNOBA colaboró en la actividad y el Consejo Superior lo declaró de interés. La coordinadora, Laura Benadiba, autora de diversos libros sobre el tema remarcó: “Por primera vez fueron los estudiantes los que presentaron trabajos con fuentes orales analizadas por ellos”.

De esta manera, a través de esta metodología, los jóvenes exploraron sobre diversos temas del pasado por los que se sintieron conmovidos: dictadura y desaparecidos, la Guerra de Malvinas, los años setenta, la inmigración, los recuerdos de la inundación en sus comunidades, los clubes de barrio, bibliotecas populares, periodismo, cine, música, entre otros.

En verdad, el relato y el testimonio de la oralidad fueron utilizados desde tiempos ancestrales, mucho antes que la evidencia escrita. De hecho, Herodoto, el Padre de la Historia, así describió Las Guerras Médicas. El filósofo y abogado francés Voltaire (François-Marie Aroue) la empleó para redactar el libro El siglo de Luis XVI, mientras que el historiador Jules Michelet, se basó en los relatos de su padre calvinista para comprender el espíritu de la Revolución Francesa.

Con posterioridad, la tradición positivista del siglo XIX aplicó el proceso inverso y estableció la hegemonía absoluta del documento escrito. Pero en las últimas décadas reapareció como metodología científica y asociada a la historia social contemporánea o reciente.

Cuando se habla de “historia oral”, entonces, se alude a la producción y uso de fuentes orales en la reconstrucción histórica. Laura Benadiba, presidenta de la Asociación Otras Memorias y directora del Programa de Historia Oral de las Escuelas, aclaró que el carácter renovador de esta metodología no es la oralidad en sí: “La historia de los pueblos se ha transmitido a lo largo de los siglos a través de la tradición oral. Lo innovador es la labor sistemática de recuperación y de utilización de la fuente oral”. En consecuencia, la utilización de los testimonios orales permite “confirmar, contrastar o bien refutar las hipótesis enunciadas a partir de las fuentes escritas”.

La especialista consideró que la historia oral “resulta una de las metodologías más importantes para trabajar con los chicos” y el motivo es que “los prepara para la investigación”. “Entre otras cosas, este bache que hay entre secundaria y universidad, respecto de la investigación se puede subsanar con este conocimiento”, consideró. “Muchas disciplinas trabajan con la oralidad pero este campo de conocimiento tiene un marco conceptual propio y actúa bajo determinadas pautas”, aclaró.

La estrategia para acceder al conocimiento histórico se sostiene desde una metodología específica cuya base es la realización de entrevistas. En la historia oral, ésta constituye un diálogo mediante el cual se produce conocimiento. El recuerdo del entrevistado es el objetivo de la propuesta, pero es la intervención del historiador y lo que éste pone en términos de preguntas (en función del conocimiento que tiene sobre el tema) lo que impulsa la producción de la información histórica.

Por eso cobra relevancia la consulta de fuentes escritas: “Primero tenemos que investigar en otras fuentes y luego de elegir el objeto de estudio formular los interrogantes para saber con certeza qué preguntar. Esta entrevista seguida de los pasos específicos se transforma en una fuente construida por nosotros”, explicó Benadiba. También añadió: “Muchas veces los conocimientos obtenidos por fuentes escritas son refutados o cuestionados”.

La autora de Historia Oral, relatos y memorias explicó que la fuente oral no es la simple narración literal de los hechos históricos recordados, sino que abarca las ideas de la persona y sus deseos. En consecuencia los trabajos de historia oral pueden, por un lado, reconstruir e interpretar hechos del pasado a través de la recuperación de distintas perspectivas y, a la vez, “explicar cambios en la conciencia y encontrar sentido no sólo a lo que la gente dice sino también a lo que no dice”.

Según adelantó Benadiba, el próximo Congreso de Historia Oral se realizará en Zárate el 19 y 20 de octubre.