Por una ciudad menos hostil

Un graduado de la Maestría en Diseño basó su tesis en un proyecto para que las personas con discapacidades visuales puedan transitar el espacio público con menores impedimentos. “Los problemas de accesibilidad son un problema social, no individual”, asegura.

Guillermo Marcucci se graduó en la Maestría en Estrategia y Gestión en el área de Diseño de la UNNOBA, a partir de una tesis que propone mejorar la accesibilidad en la ciudad de personas con discapacidades visuales. “Una ciudad no accesible es una ciudad hostil para gran parte de la población”, argumentó.

La investigación realizada por el profesional mostró que en la ciudad de Junín existen varias “barreras arquitectónicas”. “Además, no se cumple una ordenanza vigente que estructura el espacio público. Por ejemplo, hay macetas o canteros en las puertas de los comercios, y muchos toldos comerciales están por debajo de los 2,20 metros”, añadió.

En ese sentido, el rol del diseño es clave: “El buen diseño ordena el espacio, guía y orienta, informa, comunica, persuade”, y añade su posicionamiento profesional: “Siempre concebí el diseño desde una mirada social”.

Por eso, cuando Marcucci tuvo la oportunidad de conocer las problemáticas que atraviesan las personas con discapacidad visual, decidió volcar su saber profesional para realizar un aporte: “Tuve la posibilidad de trabajar con dos compañeros ciegos y ellos me comentaron que muchas personas con esa discapacidad no salían a la calle por miedo y por la dificultad que implicaba movilizarse”. Este fue el disparador para que el diseñador decidiera emprender este proyecto. “Hay que aportar soluciones para que esta gente pueda salir a la calle”, recuerda que pensó en aquel momento.

Puntualmente, la tesis propone realizar un prototipo en el área céntrica de Junín, desde calle 25 de Mayo hasta Arias por Sáenz Peña. “El proyecto incluye la realización de un circuito con baldosas de texturas (podo-táctiles), que son las que ellos utilizan para guiarse. De esta manera, caminarían de manera segura”, describió.

Esas baldosas texturadas permiten que se diferencie la vereda de la calle. “Con la modernización en la zona céntrica de Junín, ya no existe el cordón. De esta manera, los invidentes no tienen manera de saber cuál es el límite entre la vereda y la calle”, señaló Marcucci.

Además, el proyecto contempla ubicar carteles en las esquinas que contengan información de paradas de taxis o de los comercios de la cuadra. A través del código QR, las personas con esta dificultad pueden llevar la información en su teléfono celular.

Otra de las barreras que dificultan la circulación de las personas no videntes está relacionada con una normativa que regula la ubicación de las mesas en los bares del centro. “La norma dice que debe estar liberada el 50 por ciento de la vereda y esto pocas veces se cumple”, dice Marcucci. “Además, con la modificación de la zona de bancos y del centro de la ciudad las ramplas quedaron en las esquinas de forma diagonal, lo que inevitablemente desorienta al invidente”, añadió.

Marcucci relató que se puso en contacto con el gobierno municipal de Junín para implementar algunas de sus propuestas en edificios públicos: “Hablé con la gente del gobierno local para desarrollar un trabajo en la nueva terminal de ómnibus, con toda la señalética de acceso y tránsito dentro de la terminal, además de los mapas táctiles para que el invidente al llegar pueda situarse y organizarse mentalmente y tener idea de desplazamiento y ubicación. Para un municipio como el de Junín implica una inversión ínfima poder concretar este tipo de proyecto”.

El nuevo graduado del posgrado en Diseño consideró que las dificultades de accesibilidad no constituyen un problema individual, sino social, ya que comprometen la visión completa del espacio como ciudad. “Mi idea del diseño es la de un diseño universal, abarcando la mayor cantidad de gente posible, sin distinción y sin ninguna necesidad de adaptación. Así, la ciudad sería mucho menos hostil”.