La fuerza del libro

Nuevos modos de lectura en la era digital. Booktubers, e-books y otros fenómenos. ¿El fin de la materialidad del libro?

Por Luciano Toledo

Hace más de 500 años, desde el taller de un orfebre alemán, salía el primer libro impreso con tipos móviles. Ni la aparición de los grandes medios de comunicación, la crisis de la industria editorial, y la actual multiplicidad de los dispositivos y contenidos digitales, han logrado detener su permanencia. El libro aprendió a convivir con la tecnología y atraviesa la narrativa transmedia, para adaptarse a las nuevas formas de practicar la lectura.

El acceso a los textos no solo se masificó con la aparición de internet, sino que reconfiguró su estética lineal y tradicional, para complementarse con la voz, los sonidos, las imágenes. Desde esta diversidad de lenguajes y, en la combinación del formato papel con el soporte digital, surgen los booktubers. Porque no solo se lee, ahora también se navega a través de los libros.

Booktubers, el arte de combinar

Ana Laura García Luna integra el equipo de investigación que trabaja sobre las producciones de los booktubers como extensiones narrativas transmedia y los presenta como “lectores motivados que realizan reseñas literarias a través de canales de Youtube“. Este fenómeno es en sí mismo una práctica de extensión transmedia porque las reseñas se comparten a través de diversas plataformas y son objeto de participación activa por parte de los fans, “quienes producen nuevas extensiones narrativas y las comparten en red”.

“El libro como dispositivo se resignifica y se reinventa en el nuevo ecosistema mediático”

Los textos ya no son solo letras: el abanico multimedia los modificó y hoy se habla de una lectura/navegación. Los dispositivos facilitan el acceso a los libros y los contenidos están al alcance de un público masivo. Para García Luna las nuevas tecnologías permiten prácticas de lecturas más cercanas, que no están vinculadas solamente a los materiales que se utilizan en la educación formal, sino también a lo relacionado con el entretenimiento y el ocio, y agrega: “Hoy en día los usuarios de tecnología pasan más tiempo leyendo e incluso expuestos a contenidos que antes. Quizás cambian los soportes y los contextos, pero no el hábito de leer”.

García Luna, directora de la carrera de Periodismo y Ciencias de la Comunicación (Universidad del Salvador),  reconoce el sentido inverso que presentan estos nuevos desafíos, porque la educación formal se potencia por las propuestas de contenidos que generan actores sociales como los booktubers, que luego son replicados y se aplican en las escuelas para enseñar literatura. “En muchos colegios se invita a sus estudiantes a editar videos y comentar textos literarios como parte de la propuesta pedagógica. El libro como dispositivo se resignifica y se reinventa en el nuevo ecosistema mediático”, sostiene.

El panorama editorial

Según el último informe emitido por la Cámara Argentina del Libro (CAL), formada por pequeñas y medianas editoriales, en el primer semestre de 2016 se publicaron más de 10,6 millones de libros, en la primera mitad de 2018 la cifra bajó a 6 millones de ejemplares, y en enero y febrero de 2019 se produjo un 35% menos de libros que en 2018. Ante el escenario que evidencia la crisis del sector, el libro resiste, y las editoriales e instituciones deben adaptarse.

LA UNNOBA cuenta desde el año 2006 con el Centro de Ediciones y Diseño (CEDI), que además de llevar adelante las comunicaciones institucionales a través del diseño, desarrolla el Programa Editar, que impulsa publicaciones de calidad y diversidad (académicas, testimoniales y literarias).  Para su directora, Mercedes Filpe, existe una línea tradicional direccionada a la asistencia de los equipos docentes y la investigación, y otra que se enfrenta al desafío de incorporar y actualizarse a las nuevas tendencias y tecnologías.

Al momento de pensar el futuro del libro en formato digital, Filpe considera que como estrategia se requiere desarrollar otra perspectiva de trabajo: “No se trata simplemente de colgar un archivo en formato PDF en el espacio virtual. Un e-book implica un proyecto nuevo y repensado, y uno de los desafíos de este año es ofrecer para el 2020 una plataforma que tenga que ver con la lectura y lo digital”.

“Los avances tecnológicos hacen que los estadios anteriores no desaparezcan, sino que tomen diferentes perfiles”

El libro Indiecito Dormido (2017), editado por el CEDI, es un ejemplo de esta interacción y convivencia, y forma parte de la colección infantil GLIPTODONTE, que propone divulgar obras de la cultura local y regional a través de diversos medios y soportes. Incluye un código QR que al escanearlo permite acompañar la lectura con la versión musical interpretada por el Coro Municipal de Niños y Jóvenes de la ciudad de Pergamino.

Indiecito dormido: https://www.youtube.com/watch?v=LUg81Ghhbt4

La directora del CEDI reconoce, sin embargo, la falta de formación de estudiantes que llegan a la universidad con una comprensión lectora deficiente y afirma que no tiene relación directa con la lectura o los dispositivos que la condicionan: “Siempre ha habido analogías similares, con el surgimiento de la fotografía se decía que la pintura iba a desaparecer, y se fortalecieron las dos disciplinas en paralelo. Los avances tecnológicos hacen que los estadios anteriores no desaparezcan, sino que tomen diferentes perfiles”.

En la Feria del libro de Bologna 2019, la feria infantil y juvenil más importante y famosa del mundo, fue premiada la Editorial Limonero (Argentina) como la mejor de Latinoamérica. Según Manuel Rud, uno de sus fundadores, la lectura no está en riesgo y, si bien es evidente el avance de la tecnología en ciertos rubros o secciones editoriales, no hay que ser apocalípticos ante el e-book o las plataformas digitales, y considerarlos también como avances “ecológicamente necesarios”.

Limonero apuesta al papel desde el formato libro álbum, o libro ilustrado, y consideran esencial la materialidad de la experiencia en la lectura: “No digitalizamos los títulos, y lo vemos difícil de proyectar como hábito de leer en la pantalla”. Ante la crisis de la industria editorial apelan a estrategias de grandes tiradas y distribución en el exterior, para abaratar costos, y además de ser competitivos, ofrecer precios accesibles.

El desafío docente

El doctor en Lingüística Aplicada, Carlos Scolari, afirma que en la historia de la humanidad nunca se habían escrito ni leído tantos textos. En este nuevo ecosistema de convivencia los libros se adaptan, y se transforman. La educación juega un rol fundamental y se enfrenta al desafío de estar a la altura de la demanda cultural que exigen los alumnos. Cinthia Bringas y María Silvia Biancardi, docentes de Lengua y Literatura en la Escuela Secundaria de la UNNOBA, reconocen la vigencia de la lectura y señalan un claro aumento en la extensa propuesta de literatura infantil y juvenil, que no existía veinte años atrás. “El ejemplo de las sagas como Harry Potter contribuye a enriquecer este nuevo fenómeno”, sostienen.

“Es necesario que el docente sea un buen lector y no tenga prejuicios”

Según la experiencia docente el interés por la literatura de jóvenes y niños se refleja en nuevos formatos y soportes. Los adolescentes eligen autores reconocidos y textos desconocidos, especialmente a través de plataformas como Wattpad, “pero si bien algunos de los alumnos que ya son lectores continúan eligiendo textos más tradicionales, otros que recién inician su recorrido literario leen novelas gráficas (ilustradas) y mangas (Naruto, La vida con perros, One punch man)”, complementan.

Biancardi y Bringas coinciden en que el rol de los docentes es permitir el encuentro con los libros generando espacios como talleres de lectura, en los cuales sean los alumnos quienes decidan qué leer, cómo, en qué soporte y también que puedan realizar sugerencias: “Esto es fundamental ya que permite abrir el canon e incorporar los intereses de los alumnos. Para ello es necesario que el docente sea un buen lector y no tenga prejuicios con respecto a qué es buena o mala literatura, para así aceptar las recomendaciones de los chicos”.

Alumnos de la Escuela Secundaria Presidente Domingo F. Sarmiento (UNNOBA)