Te miro, te hablo, te comparto

“La ciudad en circuito del futuro no será el enorme trozo de bien inmueble concentrado que creó el ferrocarril. Bajo las condiciones de un muy rápido movimiento, tendrá un sentido totalmente nuevo. Será una megalópolis de la información”
Marshall Mc Luhan en El medio es el mensaje

Por Gricelda Incerti

Uno de los mayores exponentes de la capacidad de la tecnología digital para impactar en la sociedad lo constituyen hoy las redes sociales; quizás la inesperada aldea global del siglo XXI.

Nos hacen participar de una nueva interpretación de los antiguos foros de noticias; ver y publicar fotografías o videos, conversar en tiempo real o asincrónico, subir, bajar  y ver videos, jugar de forma individual o colaborativa, enviar y recibir correo electrónico, realizar compras online o acceder a salas de chat. Todo en una única superficie interactiva con fronteras móviles en donde la idea de tiempo y espacio se diluye.

¿Son las redes la aldea global de Marshall  McLuhan? ; ¿es el romance con el que el canadiense concibió uno de los conceptos más importantes de su obra en el  slogan “el medio es el mensaje”, lo que nos impone a los comunicadores a perpetuar su pensamiento?

Las narrativas transmedia, la alfabetización mediática, los nativos digitales. Nuevos modelos narrativos que no eluden  los herederos del profeta de la información de masas. Para McLuhan este hecho no tendría nada de inesperado. Éste es, en esencia, el escenario de la aldea global.

Raquel Tarullo, doctora en Ciencias Sociales y Humanas por la Universidad Nacional de Quilmes, docente en Medios y Comunicación, e investigadora de la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires (UNNOBA) y de la Universidad Nacional de San Antonio de Areco (UNSAdA), no escapó al mandato y llevó adelante un proyecto de investigación interdisciplinario enmarcado en el programa de Promoción Científica de la UNNOBA.

La investigación indaga en la relación que los estudiantes universitarios del noroeste de la provincia de Buenos Aires establecen con el mundo digital y con las redes sociales en particular, identificando cuáles son las prácticas constantes en estas plataformas. Dos cuestiones se priorizan en este proyecto: conocer si estos estudiantes usan las redes sociales como fuente de consumo de noticias (y, de ser así, las implicancias de este comportamiento); y examinar las relaciones posibles entre el uso de las redes sociales que estos estudiantes protagonizan y las prácticas universitarias, en especial aquellas en relación con la lectura y la escritura académica.

Raquel Tarullo, doctora en Ciencias Sociales y Humanas

 

Informarse y compartir (se) en las redes

“La complejidad del escenario actual caracterizado por prácticas socioculturales que soportan mutaciones constantes, heterogéneas, fragmentadas y líquidas, precisan de ser abordados desde diversos campos interdisciplinares”, sostiene Tarullo, y agrega: “Son estas prácticas las que inciden en los distintos espacios de actuación, inclusive los formativos educativos, como la universidad. La investigación buscó conocer varias cuestiones relacionadas con los usos que hacen los jóvenes universitarios de los medios sociales. Estas cuestiones son: si la condición de supuestos millennial de los jóvenes universitarios del noroeste de la provincia de Buenos Aires los convierte en estudiantes digitalmente alfabetizados; si la forma de escribir y leer en las redes sociales, más el formato de la inmediatez propia de la arquitectura de estas plataformas tiene implicancias en las prácticas universitarias de estos estudiantes, y si los estudiantes universitarios de la UNNOBA consumen noticias a través de las redes sociales y la incidencia de esta práctica en la conformación como sujeto cívico”.

“Después de Whatsapp, Instagram resulta ser para los estudiantes más jóvenes la red más usada”

 

¿Nativos o huérfanos digitales?

Según el proceso de investigación, para los alumnos universitarios, WhatsApp es la red social elegida por excelencia y en la cual la edad no influye en su elección. Le siguen por orden de preferencia señalada por los encuestados Instagram, Facebook y YouTube; observando en estas tres una marcada diferencia en el rango etario, tendencia que se corresponde con otros estudios que sirvieron de antecedente a esta investigación (Reuters Institute Digital News Report, 2018).

Después de Whatsapp, Instagram resulta ser para los estudiantes más jóvenes la red más usada. Además, si el celular es el dispositivo de uso expandido entre los estudiantes encuestados, es en esta pantalla en la cual Instagram se maniobra más cómodamente.

La investigadora afirma que “de los datos obtenidos resulta evidente que los estudiantes encuestados tienen intención de informarse: buscan activamente las noticias en sitios especializados, y además, las leen y las comparten a través de Facebook y Twitter. Sin embargo cabe preguntarse cuánto hay de información y cuánto de sentirse o percibirse informado. Es decir, ¿hay una autopercepción de estar informados a partir de redes sociales?, ¿qué se considera información? o, ¿qué es una noticia en tiempos de redes sociales?” 

Respecto del análisis de las prácticas académicas queda claro, en primer lugar, que aun cuando todos están digitalizados y el celular inteligente es el dispositivo más usado, los formatos de lectura y escritura pertenecen a la universidad analógica, lo que a su vez genera otros interrogantes para Tarullo: “¿Se prefiere el formato impreso porque son prácticas propias del nivel secundario en Argentina?, ¿o bien porque el tipo de lectura promovido en el ámbito universitario requiere procesos, como se ha explicado, propios de la lectura en papel?  En el caso de la lectura, ¿se debe también a que los docentes no utilizan la plataforma virtual de la universidad  y, por lo tanto, el material de estudio no está disponible para los alumnos en formato digital?, ¿cuánto del material de lectura está disponible en formato digital independientemente del formato que prefiera el docente? , ¿modificaría sustancialmente el hábito de lectura si se tuviera esa disponibilidad? , ¿o bien la elección tiene que ver con los requisitos universitarios en relación a tales textos?”

Otro dato significativo que surgió de la investigación es que a partir del hecho de que los alumnos lean y escriban solos, es que trasladan a las prácticas académicas maneras de comunicación propias de su vida cotidiana, donde están conectados con sus pares a través de la tecnología más que de manera presencial y no hacen uso de herramientas online colaborativas. Por otra parte, el consumo y uso de las redes sociales también es individual: las prácticas que allí se llevan a cabo son solitarias y personales, aunque lejos de ser privadas. “Evidentemente las herramientas de interacción y colaboración que los alumnos usan para sus cuestiones personales, incluso cívicas (como la de compartir las noticias en Facebook o emitir opiniones en Twitter), no son llevadas al aula universitaria”, agrega la docente.

Es aquí cuando Raquel Tarullo, me alerta cuando repito nuevamente el término “nativos digitales”: “Nativo digital es un concepto que se está poniendo en duda desde la teoría y  desde los estudios empíricos que demuestran que todos los estudiantes, como los que hemos tomado en la UNNOBA, tienen un acercamiento a la tecnología desde el lado del entretenimiento y de lo social, pero  no desde lo académico. Esta terminología se está poniendo en cuestión, buscando un término más apropiado a la realidad que permita describir cuáles son las competencias en el caso de los estudiantes universitarios”, sostiene.

“Los jóvenes no necesariamente cuentan con habilidades y competencias digitales que permitan caracterizarlos como alfabetos digitales en lo relacionado a sus prácticas de lectura y escritura académicas”

Entre apuntes  y Whatsapp

Actualmente la mayoría de estudiantes universitarios son parte de esta generación digital. Internet,  las computadoras  y los teléfonos celulares han estado siempre en sus vidas y ahora llega a las universidades.¿Significa esto un uso homogéneo de las TIC por parte de los estudiantes?

La investigación, que pretende continuarse en una siguiente etapa (el equipo interdisciplinario presentó un proyecto que permitiría conocerlas competencias y habilidades digitales, no solo de estudiantes sino también de los docentes, y los encuentros y desencuentros pedagógicos de alumnos y docentes en el aula universitaria)  parecería mostrar que las habilidades para manipular las nuevas tecnologías, no son las mismas en todos los ámbitos.

El informe concluye que el uso de las redes sociales por parte de los estudiantes universitarios del  noroeste de la provincia de Buenos Aires está mediado por la edad; que estos estudiantes manifiestan buscar y consumir noticias, y que el medio preferido para sus prácticas digitales y cívicas es el digital, pero que las prácticas académicas son típicas de una universidad analógica. Los jóvenes, según los resultados del estudio, no necesariamente cuentan con habilidades y competencias digitales que permitan caracterizarlos como alfabetos digitales en lo relacionado a sus prácticas de lectura y escritura académicas, y en la interpretación que realizan de las noticias que consumen a partir de las redes sociales.