Cannabis para la salud

La ley habilitó su empleo solo para la epilepsia refractaria. Debería estudiarse su aplicación en otras dolencias como Parkinson y esclerosis. Un proyecto de la Universidad realiza un relevamiento sobre necesidades y usos informales.

Por Lorena Berro

La sanción de la ley que habilita el uso medicinal del aceite de cannabis abrió un horizonte de expectativas en el tratamiento de algunas enfermedades para las cuales existe cierta evidencia empírica de que este producto podría resultar efectivo. Aunque la norma contempla solo la epilepsia refractaria, hay inquietudes respecto de la posibilidad de profundizar los estudios y ahondar en el efecto posible frente a otras.

En este contexto, la UNNOBA lleva adelante un proyecto de Extensión en el marco del cual se desarrollan jornadas sobre Cannabis Terapéutico que sirven para abundar en diversos aspectos vinculados al uso medicinal de esta sustancia e informar sobre el marco normativo vigente. Con gran interés por parte de los participantes de ciudades como Pergamino y Alberti, profesionales de distintas disciplinas que conforman el equipo del proyecto dialogan en forma abierta sobre un tema en torno al cual surgen muchas inquietudes y algunas controversias.

Durante los encuentros se relatan experiencias de familiares de pacientes que utilizan el aceite de cannabis para el tratamiento de diversas patologías, incluso algunas no contempladas en la ley.

Paola Ferrero, directora del Proyecto de Extensión sobre Cannabis Terapéutico (UNNOBA).

El proyecto enfatiza sobre la necesidad de profundizar la investigación en relación a la utilización de esta sustancia en el abordaje terapéutico de distintas enfermedades y aspira a que en algún momento pueda ampliarse la legislación vigente para hacerla extensiva a otros cuadros clínicos, previa validación científica de sus efectos a través de trabajos de investigación.

“Estamos realizando charlas en el marco de un proyecto de extensión que generamos el año pasado y que cuenta con financiamiento de la Universidad”, destacó Paola Ferrero, directora del proyecto de Extensión.“Buscamos tener una noción del panorama de Pergamino y la región sobre las necesidades de las personas en relación a temas de salud y su vínculo con la posibilidad de ser tratados con cannabis o sus derivados”, explicó.

Nos resulta necesario conocer cuántos pacientes hay o quiénes tienen alguna dolencia que sea candidata para el tratamiento; saber quiénes ya lo están haciendo informalmente, qué médicos están interesados en informarse o en poder adquirir más conocimiento tanto de la parte médica como del contexto legal vigente”, abundó Ferrero.

“El imperativo es generar cierto marco de conocimiento, dado que hay varias cepas y para cada patología aplica una en particular”

En relación al marco legal, la investigadora recordó que existe una ley que promueve la investigación y posibilita el tratamiento de pacientes con un aceite en particular, previa inscripción en un registro. La ley considera muy pocas patologías, fundamentalmente la epilepsia refractaria.

Las charlas informativas concitan un gran interés en la comunidad.

En este punto, consideró que el abanico de posibilidades de uso es mayor y señaló que existen personas con otras patologías que se está tratando informalmente con cannabis o sus derivados. “Esto sucede con otras dolencias como esclerosis múltiple, Parkinson, dolor en pacientes oncológicos”, especificó y opinó: “Todo esto falta ser contemplado dentro de la ley y las posibilidades que los pacientes necesitan para tratar sus enfermedades”.

-¿La investigación que prevé la ley está orientada a ampliar el abanico de patologías que pudieran ser tratadas?

-Sí. Pero es muy difícil porque si bien se habla de que se puede investigar, en términos prácticos eso no está siendo posible como debiera, por varias cosas: el financiamiento destinado a los grupos de investigación, la consolidación de una red formal que esté representada adecuadamente ante los organismos encargados de las políticas de ciencia… a la vez tampoco tenemos acceso de la manera que quisiéramos a los elementos para trabajar, por ejemplo los extractos o los estándares, porque es muy difícil importarlos. Sigue siendo restrictivo porque se lo aborda como una droga de abuso. Todas estas cosas hacen que el marco para investigar todavía siga siendo limitado.

-Los pacientes que lo usan ¿cómo consiguen el extracto para tratar su enfermedad?

-Dentro del marco legal el productos se tiene que importar. Pero lo que la gente hace, y lo ha hecho incluso antes de la sanción de la ley, es tratarse informalmente con extracciones caseras o a través del autocultivo. Si bien algunas organizaciones podrían contar eventualmente con cierto amparo para llevar adelante eso, es inentendible decirle a una madre que no puede tratar a su hijo por restricciones legales. Entonces la gente lo consigue como puede, de donde puede y eso no está bien porque lo que obtienen no necesariamente es lo que necesitan. Hay muchas variedades y tampoco se sabe si la forma de administración es la correcta. Hay mucha gente que se está tratando de una manera que no sabemos si es la que corresponde. El imperativo es generar cierto marco de conocimiento a partir del cual se pueda tener noción, dado que hay varias cepas y para cada patología aplica una en particular. Es decir, no da lo mismo consumir una que otra. Hay mucho que considerar, desde lo agronómico hasta lo biomédico, pasando por la ciencia básica.

Lorenzo Morro, Magdalena Diab, Ana Laura López, Paola Ferrero, Sofía del Valle, Ivana Gómez, Natalia Sberna, María Eugenia Amarillo y Nahuel Selva, integrantes del equipo del proyecto. durante la jornada informativa realizada en Pergamino. (UNNOBA)

-¿Fabricar el aceite de cannabis es posible en el país?

-La fabricación es posible, hasta relativamente sencillo. Pero tiene que estar regulado, tiene que haber un determinado control de las condiciones de esa producción. Mi insistencia es desde el uso terapéutico.  Tiene que estar claro, tiene que hacerse y no se hace todavía. Lo que prima es la cuestión prohibicionista.

– Quienes lo usan en un marco de informalidad, ¿están infringiendo la ley?

– Si. Y es un tema complejo, porque esto sucede en función de los vacíos. Todo tiene que evolucionar. Estas cuestiones tienen que estar amparadas para que las personas puedan emplear esa sustancia y para que los médicos puedan prescribirla.

-¿Estas cuestiones no han sido consideradas en la ley?

– La ley es como un título, ahora falta el desarrollo. O bien la reestructuración de la ley donde se especifique que se podrían habilitar determinadas cosas. Eso no pasa. Por lo tanto es una ley en algún punto decorativa porque no alcanza a cubrir todo lo que se necesita. Es un comienzo, es importante y es valioso que exista. Pero es insuficiente.

El equipo de trabajo

El equipo que trabaja en el proyecto Relevamiento sanitario y abordaje educativo sobre el uso medicinal de cannabis y sus derivados en la comuna de Pergamino está integrado por: Paola Ferrero, Manuela Santalla, Natalia Sberna, Ivana Gómez, Marcelo Morante, María Eugenia Amarillo, Sofía del Valle, Lorenzo Morro, Magdalena Diab, Fernando Cejas y Ana Laura López.

Foto de portada: Freepik

Uno de los integrantes del equipo relató su experiencia personal.