Génesis de la avenida San Martín en Junín

Su surgimiento se relaciona con la aparición del urbanismo como ciencia. Investigadoras de la UNNOBA rastrean las motivaciones que llevaron al ex intendente Juan Borchex a ponerse en contacto con las vanguardias de los años 30.

Entre las décadas de 1930 y 1950 las ideas urbanísticas tuvieron un fuerte clima de ebullición, y Junín no fue la excepción. Los primeros profesionales argentinos, formados en el Instituto de Urbanismo de París, fueron convocados a a la ciudad para hacer una “intervención urbana”.

Melina Yuln y Silvina Carrizo, arquitectas e investigadoras de la UNNOBA, están documentando la arquitectura y el urbanismo en esta región. “La idea surge a partir de un convenio que firmó la UNNOBA con el Centro de Documentación de Arquitectura Latinoamericana (CEDODAL). Ellos armaron una publicación con varios autores y nos invitaron a participar. Uno de los temas que abordamos fue la intervención de Ernesto Della Paolera en la ciudad de Junín en los años 30”, explican las investigadoras.

Carlos María Della Paolera fue el primer doctor en Urbanismo de Latinoamérica. “Era ingeniero y después hizo una formación específica en urbanismo -cuenta Yuln-, un posgrado que abordaba disciplinas variadas y que planteaba una visión conjunta y compleja de los problemas urbanos”.

Della Paolera formó parte de una amplia corriente de principios del siglo XX en la que el territorio era incorporado a la planificación. “Se piensa el territorio de manera global y no sólo lo urbano. Esa fue la gran matriz de los años 30 en cuanto a la intervención”, indican las especialistas.

Junín, tierra de sol y aire puro

A mediados de la década de 1930 el municipio de Junín decidió que el tráfico ferroviario no ocupase los espacios centrales de la ciudad. El intendente Juan Borchex solicitó al gobierno provincial el dinero para comprar las tierras que usaba el tren y así destinarlas a avenidas, paseos y obras públicas.

“La estación del Ferrocarril Central Argentino quedaba en el centro de la ciudad, de manera que la trama urbana quedaba partida. Lo que buscó el municipio fue una refuncionalización de ese sector donde hoy funciona la estación terminal de ómnibus y la avenida San Martín. ¿Qué implicaba la refuncionalización de esas tierras? Darle una nueva utilización a ese amplio sector que ocupaban las vías y la vieja estación”, detallan.

Por lo tanto, la avenida San Martín se construyó sobre los terrenos comprados al ferrocarril y “se convirtió en la arteria de mayor jerarquía en la ciudad, en tanto que espacio amplio, con ramblas parquizadas y con equipamientos de diversa envergadura, entre ellos la Fuente del Milenio realizada por el escultor Gyula Kosice”, indican las investigadoras en uno de sus artículos.
¿Cómo fue el proceso? El primero de marzo de 1938, la estación de Ferrocarril Central Argentino quedó clausurada y los trenes que llegaban allí se derivaban a la estación del Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico (BAP). Carlos Della Paolera se desempeñó como director del Plan de Urbanización y el arquitecto Rodolfo Henry fue el técnico encargado del proyecto.

En 1942, el intendente Andrés Cogorno insistió al ingeniero Della Paolera para que autorizara a Rodolfo Henry a concurrir a Junín. El demorado proyecto se encontraba en espera debido a las interrupciones constitucionales que se sufrían de modo permanente. Yuln agrega: “Haber convocado y consultado a especialistas de relevancia nacional e internacional para la intervención urbana de la ciudad de Junín es expresión del clima de fuerte ebullición de ideas urbanísticas y de acciones estatales concretas en Argentina, entre las décadas de 1930 y 1950”.

“Aire, Sol, Vegetación”, eran los símbolos de ese urbanismo creado en 1934 y serían la guía para la acción que efectuaron en sus distintas intervenciones, entre ellas Junín.

Pasado y presente del urbanismo

Silvina Carrizo señala que “lo que introduce Della Paolera es una especie de urbanismo científico, de la necesidad de partir de diagnósticos para luego hacer una intervención”. En ese camino Della Paolera se convirtió en el abanderado del Urbanismo en Argentina y el mundo. “Enroló a todos sus camaradas diseminados en el mundo bajo un mismo emblema internacional -señalan en su investigación las autoras-. La ciudad para ellos debía planificar a la vez barrios parque y barrios obreros, con descentralización administrativa, y sobre todo armonizando lo urbano con el espíritu del aire puro, el sol vivificante y la vegetación bienhechora”.

El urbanismo es una disciplina que se imbrica fuertemente con las decisiones políticas, y este caso lo demuestra. “Los urbanistas actúan como técnicos. Pero también están las cuestiones del mercado inmobiliario. Los grandes proyectos urbanos actuales como Puerto Madero u otros menores como el Abasto son realmente problemáticas complejas de una ciudad”, opina Carrizo.
En el presente aparece cada vez con mayor fuerza la idea de los barrios cerrados, por ejemplo. De alguna manera ese concepto va en contra de la idea de apertura que planteaba Della Paolera. Para Carrizo “existe ahora un tema de fragmentación, de muros que aparecen en la ciudad, algo que antes no existía. Pero es una problemática de tiempos distintos y no son comparables”. Sin embargo, y pese a los años, las utopías de los viejos urbanistas siguen despertando preguntas en los albores del siglo XXI.