Una perspectiva antropológica sobre la pandemia

Discriminación, control, discursos alarmistas son algunas de las problemáticas frente a la crisis. Virgina Sabao alerta sobre los "límites difusos" en la excepción que habiliten la acción represiva.

Por Luciano Toledo

La presencia progresiva de textos de divulgación en los medios de comunicación, las relaciones de poder frente al estado de excepción, instituciones no gubernamentales y sin fines de lucro en la creación de protocolos y el trabajo de una ministra de seguridad nacional con una formación específica: ¿qué tienen en común? La antropología, una disciplina de pensamientos y acciones considerada un “saber híbrido” que emerge  como una herramienta fundamental para entender y analizar el nuevo mundo creado a partir de la pandemia.

Esta ciencia particular contiene distintas formas de focalizar los estudios que, en principio, se entienden como una clasificación de análisis complejos sobre los problemas humanos. Virginia Sabao, licenciada en Antropología y docente de la UNNOBA, afirma que en esta disciplina las ciencias naturales, las ciencias sociales y las humanidades necesitan permanecer en un diálogo o una articulación que no sería deseable suspender. “Porque es el método de trabajo que hoy reclama la coyuntura”, sostiene Sabao, doctoranda en Antropología.

Hay ciertos eventos, situaciones, o acontecimientos históricos importantes que, en el campo de esta ciencia, reclaman un esfuerzo. “Un compromiso con esos principios de trabajo analítico y de intervención que presentan al enfoque de complejidad como sello característico. Y a la cooperación como metodología fundamental de trabajo. Así, se me ocurre pensar que el fenómeno de las pandemias en la historia, puede recortarse como uno de estos acontecimientos”, afirma.

Sabao, docente en la UNNOBA en la carrera de Abogacía, nos introduce en el mundo de los estudios antropológicos actuales y sus preocupaciones fundamentales, los abordajes integradores  que la disciplina aporta para analizar e intervenir en relación a la pandemia del COVID-19, especialmente en la Argentina y en la zona de influencia de la UNNOBA.

Desinformación y psicosis colectiva

La presencia de los especialistas y las intervenciones en los medios de comunicación, es una de las características que hoy destaca a la antropología, y a las Ciencias Sociales en general. Pero Sabao resalta también la importancia de determinados estudios  que redireccionan los aparatos de producción del conocimiento como centros de investigación, cátedras o asociaciones que hacen foco sobre los discursos que emergen en el desarrollo de la epidemia: “Narrativas de alarmismo, asociadas a prácticas de desinformación y también racismos”.

Según Sabao, la crisis sanitaria que se crea en contextos de pandemia permite visibilizar prejuicios habituales y prácticas discriminatorias que agravan el estado de situación ya existente. Se expresan nítidamente mediante los métodos y estrategias discursivas de los grandes medios de comunicación y digitales. “Estos enunciados comunicacionales tienden a recortar a un sujeto o un grupo como blanco particular de prácticas estigmatizantes, discriminatorias o degradantes.  Y emergen discursos tóxicos que colocan a ese ‘otro’ como problema o amenaza. La violencia psicológica y física anti-asiática es un emergente que se advierte como problemático”.

Este tipo de crisis exacerba los sentimientos de temor en la población y agudiza los prejuicios, actos de rechazo o discriminación social por raza, clase, género, nacionalidad. Surge así el problema de una ‘psicosis colectiva’ que, en gran medida, es efecto de los mensajes que emiten los medios de comunicación. “Esa construcción de la información oculta, sin embargo, los problemas más profundos en el contexto de la pandemia. Es decir, que la información impide el análisis de las causas fundamentales, de la declaración de cuarentena obligatoria y el requerimiento del aislamiento”, afirma Sabao, quien dicta en la UNNOBA “Antropología Jurídica y Política” y “Perspectivas socioculturales sobre ciudadanía”.

Exclusión, disciplina y autodisciplina

Para entender el modo en que el ser humano se vuelve objeto de estrategias de control (gubernamentalidad: desde el dominio de los cuerpos y las almas, hasta el control de las poblaciones) en el contexto de una pandemia, es interesante recuperar los estudios de Michel Foucault. A esta focalización que los estados modernos establecieron sobre el control y normalización de la vida biológica, Foucault, la entiende como biopolítica o biopoder. El biopoder, entonces, introduce una contradicción fundamental entre un sistema de leyes y códigos, y los dispositivos disciplinarios o aparatos de seguridad, que, en apariencia, llevan adelante el cumplimiento de las leyes, pero en realidad lo hacen de modo distorsionado.

Dispositivos como la prisión u otras instituciones panópticas, rebasan y sustituyen en forma práctica los principios jurídicos establecidos.

En el contexto de expansión del virus SARS-CoV-2 se hace evidente una profunda crisis sanitaria, que implica la declaración de emergencia. El decreto de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio, instala la excepcionalidad. Esta figura jurídica sostiene la obligación de aislamiento y sustenta el ejercicio del gobierno. La licenciada Sabao afirma que los temas que hace tiempo había trabajado Michel Foucault, en torno a las pestes del siglo XVIII, reaparecen: exclusión, disciplina y autodisciplina. Lo hacen determinando la separación de ciertos grupos respecto de la población e instalando dispositivos de represión de las prácticas que impliquen la violación de las normativas de aislamiento. “Y observando, incluso, que los agentes sociales internalizan estos dispositivos de control sobre los individuos particulares y sobre la población como un todo, basados en la convicción de que estas actuaciones permitirán atravesar la pandemia reduciendo la mayor cantidad de daños”, agrega.

La licenciada Sabao destaca el abordaje que actualmente orienta a las políticas de seguridad, con la designación de Sabina Frederic al mando del Ministerio de Seguridad de la Nación: “En principio, resulta interesante, el hecho de que exista una antropóloga experta en temas de seguridad conduciendo dicha cartera, ya que acontecimientos como los que actualmente vivimos disparan condiciones favorables para que, bajo la figura jurídica de la excepcionalidad, el derecho regular se ponga en entredicho y comiencen a crearse ‘zonas liberadas’ o de ‘límites difusos’ a la acción represiva del Estado”.

Sabina Andrea Frederic, antropóloga y profesora, actual ministra de Seguridad de la Nación Argentina

El enfoque de una antropóloga que entiende el accionar de las fuerzas de seguridad en función del marco de los derechos vigentes y de una perspectiva de derechos humanos, “implica una interesante experiencia para la Argentina, aunque, por otro lado, puede reavivar las tensiones que al interior de estos cuerpos existen en relación a definir el sentido de su propia gestión o gobierno”, sostiene Sabao.

 Varias aristas de un mismo problema

El trabajo de Alejandro Grimson, quien dirige el Programa “Argentina Futura” dependiente de la Jefatura de Gabinete de Presidencia de la Nación, es otro de los ejemplos de la presencia multifacética y activa de los profesionales de la Antropología en el diagnóstico, relevamiento y diseño de estrategias de intervención social. “Este plan de salida de la situación de cuarentena, articula puntos de vista de las ciencias sociales y la epidemiología e impulsa un profundo debate intelectual en relación al Estado, al futuro mapa político y a la emergencia de nuevas subjetividades, luego de la experiencia de aislamiento”, aporta Sabao.

Parte del Cuerpo Médico Forense (EAAF) en el Cementerio de la Chacarita, visualizando las condiciones de bioseguridad.

La Comisión de Ciencias Sociales de la Unidad Coronavirus COVID-19 del MINCyT-CONICET-AGENCIA, coordinada por Gabriel Kesler e integrada por profesionales de diversas disciplinas (incluida la Antropología), es otro de los trabajos a destacar. Esta comisión implementó el Relevamiento del impacto social de las medidas del aislamiento en marzo de este año. Esto implicó una descripción detallada del estado de situación de los sectores populares en el contexto de la cuarentena. La licenciada Sabao formó parte del equipo de 501 investigadores de todo el país que realizaron las entrevistas a referentes sociales, que trabajan en asentamientos precarios. “Este  es un dispositivo fundamental para la toma de decisiones de gobierno, respecto de la continuidad del aislamiento”, señaló.

Por último, es necesario destacar el trabajo de organizaciones de la sociedad civil como, el Equipo Argentino de Antropología Forense, que ha recuperado fuertemente el carácter de la disciplina en la recuperación de identidad de personas desaparecidas. Esta organización, candidata al Premio Nobel de la Paz, ha elaborado un protocolo para el tratamiento de los cuerpos de las personas fallecidas en el contexto del COVID-19, “a fin de preservar y respetar la dignidad de las personas fallecidas y de sus familiares”. A su vez, el Colectivo GUIAS, organización autoconvocada de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata, desde el año 2006, trabaja en la identificación de restos de individuos de pueblos originarios retenidos en el museo, para su posterior restitución. Es un grupo que está en comunicación directa con las comunidades Wichís, para denunciar las condiciones en que se hallan durante la cuarentena.

La licenciada Virginia Sabao destaca la importancia que otorga la mirada antropológica al monitoreo de las condiciones de vida y la concreción de los derechos de las personas, en un contexto de crisis, así como a las importantes prevenciones que deben establecerse respecto a la gestión territorial. “La Antropología, en el contexto de la pandemia mundial de COVID-19, evidencia la eficacia del carácter abarcativo  de sus abordajes, los cuales refieren siempre a varias aristas de un mismo problema, para poder intervenir”, afirma.

 La UNNOBA constituye un espacio muy importante en el contexto de esta pandemia, ya que el Centro de Investigaciones Básicas y Aplicadas (CIBA) de Junín forma parte de la red nacional que realiza los testeos. La realización de la Encuesta sobre el Bienestar Emocional de la Población en el contexto de la Pandemia de la COVID 19, impulsada por el Instituto de Política y Gobierno (IPG), a una población de mayores de 18 años, es otro de los aportes institucionales. “A su vez, sería interesante, agregar algún tipo de trabajo desde las ciencias sociales en general y la antropología en particular que incluya estrategias de relevamiento de mayor profundidad, para así acceder a una información cualitativa y por lo tanto más cargada de significación para los agentes contactados”, concluye Sabao.

Diseño: Laura Caturla