Construcción con madera: una respuesta a los nuevos tiempos

El ingeniero Tortoriello sostiene que desde hace años viene creciendo el uso masivo de la madera. Menciona algunas ventajas, como la aislación térmica o la resistencia ante sismos en las casas y los escasos residuos que produce su industrialización.

Miguel Tortoriello es ingeniero mecánico, investiga las características mensurables de la madera para la construcción, pero prefiere iniciar sus charlas desde un punto de vista cultural, por eso habla de una “relación contradictoria” entre las personas y la madera. Se pregunta por qué una cabaña puede ser muy codiciada en vacaciones, pero al momento de construir la “casa propia” la madera es considerada un material poco noble.

Aunque en la historia humana la madera sea un material tradicional para la construcción, la era industrial lo ha desplazado. “La madera ha quedado relegada a lo artesanal, pero desde hace años se viene utilizando y crece su uso masivo”, afirma Tortoriello y da como ejemplo la ciudad de Bergen, Noruega, donde existe un edificio de madera de 14 pisos con una altura aproximada de 50 metros.

Encarar un trabajo de investigación sobre la madera desde una universidad no resulta nada simple: “En los eventos internacionales sobre ingeniería estructural, los trabajos de investigación que se presentan son mayoritariamente sobre los materiales de uso tradicional, como el hormigón y el acero, y los referidos a la madera, en cambio, son muy escasos”. Sin embargo hay países que sí realizan congresos exclusivamente sobre maderas, como Brasil, Chile y Portugal.

La UNNOBA fue el escenario elegido para estas y otras reflexiones durante las actividades que confluyeron en el II Congreso Ibero latinoamericano de Estructuras de Madera y el I Congreso Argentino sobre la madera como material estructural alternativo.

Dureza, elasticidad o durabilidad no son los únicos aspectos a analizar sobre este material: “Hay que tomar a la madera desde el principio hasta el final. En este congreso hubo nueve tópicos, y el primero de ellos fue genética y mejoramiento forestal, o sea que estamos hablando de los inicios de la planta. Pero también se analiza el procesamiento de la madera, su caracterización, utilización en la arquitectura, las estructuras, hasta llegar a la preservación y su mantenimiento”.

Entre las bondades de la madera destinada para la construcción, Tortoriello destaca su flexibilidad: “Se adapta muy bien para realizar edificaciones en zonas sísmicas, ya que estas estructuras no colapsan ante un movimiento menor”.

Otro de los aspectos que coloca a la madera por sobre otros materiales es la aislación térmica, ya que en ese sentido resulta “mucho mejor que el ladrillo”, lo que redunda en bajar costos de calefacción o de refrigeración.
Tortoriello enumera diferentes ventajas del empleo de la madera en construcciones: “En primer lugar, en el país existe gran producción forestal. Entonces, al material lo tenemos. En segundo lugar, el procesamiento del material no contamina el ambiente, a diferencia del acero y hormigón que sí producen residuos. En cambio, el procesamiento de la madera no tiene un gran consumo de energía, no hay emisión que afecte el medio ambiente y sus residuos son reciclables”.

La formación de las personas que intervienen en la construcción puede en cambio, constituir una limitación a la hora de construir con este material. “Al no haber en el país una cultura de la madera -sostiene Tortoriello-, nos corresponde hacer docencia a quienes estamos en el tema. El problema con la madera es que no hay muchas caracterizaciones, entonces nadie utiliza lo desconocido. ‘¿Cuánto resiste esto?’, se pregunta el proyectista. Si no están los datos no se puede trabajar con confianza”. Por eso desde la UNNOBA se está trabajando en la obtención de datos de la madera del álamo (ver cuadro Investigan…).

Una de las formas en las que avanza la construcción con madera es mediante el uso de “madera laminada”, un producto que tiene ciertos atributos destacables: “Si necesito una viga de grandes dimensiones, mediante madera aserrada no hay otra alternativa que obtenerla de un árbol con el diámetro y el largo requeridos. En cambio lo que se está utilizando actualmente es la madera laminada, que se confecciona a partir de tablas pegadas una sobre otra, hasta llegar al tamaño deseado. Con el largo también se puede trabajar mediante uniones tipo finger. Con estos procedimientos se llega a construir lo que uno necesite sin recurrir a los árboles grandes”.


CONGRESO

El II Congreso Latinoamericano de Estructuras de Madera fue realizado en el edificio Presidente Raúl Alfonsín, sede Junín de la UNNOBA. La iniciativa estuvo a cargo del Instituto de Investigación y Desarrollo Sostenible (IIDS), el Laboratorio de Ensayos y Materiales de Estructuras (LEMEJ) y la Escuela de Tecnología. La actividad fue coorganizada por Lat-RILEM, grupo latinoamericano del RILEM, un organismo internacional de laboratorios y materiales que tiene sede en París. Participó además la Organización Sudamericana de Construcción en Madera (OSCM).


INVESTIGAN SOBRE MADERA DE ÁLAMO

La UNNOBA lleva adelante un proyecto de investigación junto a la Regional UTN de Venado Tuerto en el que se estudian las propiedades tecnológicas de la madera del álamo. Los resultados de este trabajo serán incluidos en el Suplemento del Reglamento Argentino de Estructuras de Madera (CIRSOC) para que los profesionales puedan utilizar esta madera con información. “Trabajamos sobre una de las variedades genéticas del álamo australiano que es cultivado en el Delta del Paraná. Hay muchas especies no utilizadas y con grandes cualidades. El álamo no es una madera que haya sobresalido por sus buenas cualidades, pero hay que tener en cuenta todos los factores, como el tiempo de crecimiento o la disponibilidad y cercanía con centros de consumo, y ahí es donde el álamo puede hacer la diferencia”, explica el ingeniero Miguel Tortoriello. Más información sobre este proyecto en el artículo “Construir con madera: calidad sin prejuicios”, en El Universitario Nº 23. Ver en https://eluniversitario.unnoba.edu.ar (Año 2013, abril, número 23)