De una idea a una innovación protegida

Por María Clara Lima, María Celina Craviolatti y Nerina El Kafu*
Prototipos, patentes, marcas y diseños desarrollados en la Universidad encuentran en el Área de Propiedad Intelectual un espacio para proteger, gestionar y poner en valor el conocimiento generado en la institución.
En la Universidad no solo se investiga y se generan nuevos conocimientos: también se desarrollan tecnologías, dispositivos, proyectos, marcas, software y diseños que pueden tener un importante valor científico, tecnológico y productivo. Para que ese conocimiento pueda ser adecuadamente protegido y, eventualmente, transferido a la sociedad, la UNNOBA cuenta con el Área de Propiedad Intelectual, dependiente de la Secretaría de Investigación y Transferencia.
Desde el área se brinda asesoramiento a investigadores, docentes, estudiantes y equipos de la Universidad para identificar qué herramientas de Propiedad Intelectual pueden aplicarse a cada desarrollo, acompañar las presentaciones ante el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) y realizar el seguimiento de los trámites hasta obtener su protección. La tarea comienza muchas veces con algo tan sencillo como una consulta: “Tengo este desarrollo, ¿se puede proteger?”. Y la respuesta no siempre es la misma, porque cada creación requiere analizar cuál es la herramienta de protección adecuada.

Proteger una solución tecnológica: la patente del LEMEJ
Uno de los ejemplos de este trabajo es el desarrollo realizado por investigadores de LEMEJ, relacionado con las placas de poliestireno expandido de ultra alta densidad que fueron objeto de una solicitud de patente. En este tipo de casos, el desafío consiste en identificar la solución técnica que aporta el desarrollo y determinar si reúne los requisitos necesarios para acceder a una protección mediante patente.
El área acompaña ese proceso desde el análisis inicial de la tecnología y la estrategia de protección hasta la preparación y presentación de la documentación correspondiente ante el INPI. El objetivo no es solamente obtener un título de propiedad industrial. La protección permite que el conocimiento generado dentro de la Universidad pueda ser posteriormente transferido, licenciado o utilizado en proyectos de vinculación con terceros, preservando los derechos y los intereses institucionales.

Cuando la Universidad también tiene una identidad que proteger
La Propiedad Intelectual no se limita a las tecnologías. Las marcas son otra herramienta fundamental para proteger los signos que identifican proyectos, servicios, actividades y desarrollos vinculados con la Universidad. Un ejemplo es el trabajo realizado en torno a las marcas de la Universidad, siendo la última solicitada la vinculada a Motorsport UNNOBA, que permite proteger el signo que identifica esta iniciativa y fortalecer su identidad institucional.
En este tipo de casos, la función del área es analizar la estrategia de protección, determinar las clases correspondientes y acompañar el proceso de registro ante el INPI. Así, la Propiedad Intelectual también contribuye a construir y proteger la identidad de los proyectos que nacen dentro de la Universidad.
El caso del simulador laparoscópico: cuando proteger el diseño es tan importante como desarrollar la tecnología
Otro caso permite mostrar de manera especialmente clara por qué es importante consultar al Área de Propiedad Intelectual antes de divulgar un desarrollo. Naian Luhaces, docente de Enfermería, se acercó al área mientras terminaba de desarrollar un simulador laparoscópico destinado al entrenamiento de estudiantes en habilidades quirúrgicas básicas. El dispositivo había sido desarrollado con materiales accesibles, incorporando termoformado, piezas impresas en 3D y un sistema de cámara HD. Además, había sido validado por cirujanos especialistas, quienes habían comprobado su utilidad para prácticas de transferencia de objetos, corte por patrón y sutura básica.
Ante la consulta, uno de los primeros pasos fue determinar qué tipo de protección correspondía. No se trataba de proteger el funcionamiento interno del dispositivo, sino su configuración y apariencia: la forma de la carcasa, la disposición de los puertos y el diseño general. La herramienta adecuada era entonces el Modelo Industrial, una figura de la Propiedad Intelectual destinada a proteger la apariencia ornamental de un producto.

Desde el área se trabajó junto con el desarrollador en la presentación y seguimiento del trámite ante el INPI. Y hubo una recomendación particularmente importante: no divulgar el diseño antes de presentar la solicitud, ya que la novedad es un requisito fundamental para este tipo de protección. Por eso, durante el trámite, el desarrollador tuvo que mantener el proyecto en reserva y evitar publicar fotografías, mostrar el prototipo en jornadas o difundirlo públicamente. Finalmente, el desarrollo obtuvo su registro como Modelo Industrial N.º 112561.
El caso muestra que proteger la Propiedad Intelectual no significa solamente “hacer un trámite”: implica tomar decisiones estratégicas desde las primeras etapas de un desarrollo.
¿Por qué es importante consultar antes de publicar?
Uno de los principales objetivos del Área de Propiedad Intelectual es generar conciencia sobre una cuestión que muchas veces pasa inadvertida: el momento en que se consulta puede ser determinante. Un investigador puede estar a punto de publicar un paper, presentar un prototipo en una jornada, subir imágenes a redes sociales o compartir públicamente los resultados de un proyecto sin saber que esa divulgación puede afectar las posibilidades de obtener determinada protección. Por eso, desde el área recomiendan realizar la consulta antes de divulgar un desarrollo, incluso cuando todavía se encuentra en una etapa inicial.

La Propiedad Intelectual permite proteger distintos resultados de la actividad universitaria: patentes para determinadas invenciones, marcas para signos distintivos, modelos y diseños industriales para la apariencia de productos, derechos de autor para obras y software, entre otras herramientas. Identificar cuál corresponde en cada caso es parte del trabajo que desarrolla el área.
Proteger para poner en valor
La protección de un desarrollo no constituye un fin en sí mismo. Detrás de cada patente, marca o diseño protegido existe la posibilidad de que ese conocimiento pueda seguir desarrollándose, transferirse, licenciarse o llegar a otros ámbitos de aplicación, generando impacto más allá del espacio en el que fue creado.
En este sentido, el Área de Propiedad Intelectual busca acompañar el proceso que va desde la generación del conocimiento hasta su protección y eventual transferencia, contribuyendo a fortalecer el vínculo entre investigación, innovación y sociedad.
Formación en Propiedad Intelectual
Como parte de esta tarea de difusión y formación, la UNNOBA también proyecta nuevas propuestas destinadas a profundizar el conocimiento sobre estas herramientas. En este marco, próximamente se dictará un curso de posgrado en Propiedad Intelectual que comienza en el 22 de octubre, destinado a brindar herramientas para comprender las distintas formas de protección, identificar activos susceptibles de protección y conocer los procedimientos y estrategias vinculados con su gestión.
La propuesta busca acercar estos conocimientos no solo a quienes trabajan específicamente en investigación, sino también a profesionales y actores vinculados con la generación, gestión y transferencia de conocimiento. Porque proteger una idea no empieza cuando se presenta un trámite ante el INPI. Empieza mucho antes: cuando alguien dentro de la Universidad se pregunta qué tiene entre manos y consulta cómo puede protegerlo.
*Las autoras integran el Área de Propiedad Intelectual de la UNNOBA.
María Clara Lima, coordinadora del área, es procuradora y abogada (UNLP), es magíster en Propiedad Intelectual (FLACSO), doctoranda en Ciencias Jurídicas y Sociales. Agente de la Propiedad Industrial (INPI). Docente de posgrado en temáticas relacionadas con la propiedad intelectual y la transferencia. Integrante del LEMEJ.
Nerina Paola El Kafú es abogada (UNNOBA) y magíster en Propiedad Intelectual (Universidad Austral). Agente de la Propiedad Industrial (INPI). Docente en la carrera de Abogacía de la UNNOBA.
Celina Craviolatti es abogada (UNNOBA) y doctoranda en Ciencias Humanas (UNSAM). Agente de la Propiedad Industrial (INPI). Becaria de investigación y docente de Propiedad Industrial en la Tecnicatura en Diseño Industrial Automotriz (UNNOBA e Instituto Tecnológico de Motores).