Género, una agenda necesaria

Durante el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio crecieron los hechos de violencia contra las mujeres. Sin embargo, el tema no consiguió instalarse. ¿Cuestión de política o de prioridad mediática?

Por Lorena Berro

La pandemia de coronavirus afectó todas las dimensiones de la vida social y de algún modo puso en foco problemáticas que muchas veces quedan desdibujadas en la vorágine de la vida cotidiana. La temática de género es una de ellas. A pesar de que en los últimos tiempos se han delineado políticas en este campo y la cuestión comenzó a visibilizarse ante la mirada social, el tema no termina de instalarse en la agenda pública desde lo preventivo. Apenas logra imponerse por las consecuencias que genera la violencia cuando ocurre y exhibe su peor saldo.

Como parte del ciclo Diálogos en tiempos de pandemia, una iniciativa que lleva adelante la UNNOBA y convoca a distintos actores sociales para abordar diferentes temas, fueron varios los especialistas que se enfocaron en la problemática de género y la abordaron desde miradas diversas. Una de ellas fue la diputada provincial de Santa Fe, Erica Hynes, quien efectuó un análisis sobre cómo la violencia que sufren las mujeres no consigue ocupar el “Top 5” de la agenda mediática, un fenómeno que a su criterio sigue reproduciendo el espiral de violencia y mostrando cómo el problema sigue resultando “marginal” para el Estado.

La investigadora y docente universitaria que ha trabajado desde diversos ámbitos con perspectiva de género, enfatizó en la necesidad de que esta problemática se integre a la agenda pública de modo transversal y no quede confinada a acciones de asistencia.

En su reflexión Hynes describió cómo la violencia hacia las mujeres recrudeció durante el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) impuesto por el Gobierno Nacional para contener la pandemia de coronavirus y brindó algunos indicadores concretos en términos estadísticos y simbólicos. Sus consideraciones no se detuvieron solo en las cifras que reportan el número de víctimas de la violencia de género, sino que abundó en algunos aspectos de fuerte valor simbólico, como el lugar que ocupan las mujeres en los espacios de decisión política. También se centró en cómo las imágenes que representan el poder siguen siendo preponderantemente masculinas en la jerarquización y el planteo informativo que realizan los medios de comunicación.

A través del análisis discursivo de las principales noticias publicadas en medios de circulación nacional durante el confinamiento social, la legisladora planteó que las cuestiones de género se instalaron en la agenda mediática tangencialmente, sólo a través del relato de algunos hechos que pretendieron marcar “la desigualdad”.

Por fuera del “Top 5”

Bajo la consigna “Prioridades en pandemia. Cuando los problemas de las mujeres no llegan al Top 5 de la agenda pública”, sus apreciaciones giraron en torno a la centralidad ganada por las iniciativas implementadas en materia sanitaria y económica, en detrimento de la agenda de género, que “solo apareció en las noticias de manera esporádica”, a través de la difusión de las que denominó “medidas insignias” como la recomendación de llamar al 144 ante situaciones de violencia.

“Lo que apareció en la agenda de los medios de comunicación fue el consejo y la articulación de acciones del Estado con organizaciones de la propia comunidad. Pero lo que estuvo ausente fue la sustancia de la política pública concreta”, resaltó. Y prosiguió: “Desde la declaración de la pandemia y las medidas de confinamiento, no se conocieron acciones que estuvieran dirigidas a las mujeres de manera específica”.

“Ante el crecimiento de los hechos de violencia de género, se difundieron noticias asociadas a los mecanismos de asistencia y el trabajo que realizan las redes conformadas por organizaciones del activismo feminista”, insistió. En este punto reclamó la necesidad de “un espacio preponderante de las cuestiones de género en el plano de las decisiones políticas y la acción gubernamental”.

 Lo duro y lo blando

Erica Hynes opinó que durante el confinamiento existió una agenda “estratégica” marcada por la macroeconomía, el problema sanitario, las estadísticas en relación al número de contagios de la COVID-19, las cifras de personas muertas y recuperadas; y después “una agenda de género”, que a su juicio no solo es la agenda de las mujeres, sino la de los sectores “más vulnerables de la sociedad” y  los colectivos cuya problemática no encuentran eco en la agenda mediática, más que por situaciones puntuales.

Para Hynes existe una “agenda dura” que no suele incluir la temática de género.

Así, describió: “Recién al mes de la cuarentena, en la tapa de algunos diarios apareció una noticia referida a la agenda de género. Fue para marcar el aumento de las consultas a la línea 144 por casos de violencia hacia las mujeres”.

“También se reflejaron los alcances de la campaña del barbijo rojo, una iniciativa que comenzó y se quedó corta, porque terminó siendo la divulgación de algo que en sí mismo no tuvo ninguna capacidad de poder garantizar la satisfacción de la demanda de ayuda, porque ni siquiera las trabajadoras de las farmacias, donde las mujeres debían acudir con un barbijo rojo si estaban sufriendo alguna situación de violencia que vulnerara sus derechos, tuvieron herramientas para convertir eso en un auxilio seguro”, prosiguió.

A su entender la problemática de género ocupa “la agenda blanda”. “Son titulares que no interesan”, dijo, lo que revela “el lugar que estas cuestiones siguen teniendo en la prioridad de quienes poseen responsabilidad sobre las políticas públicas”.

En esta línea, reconoció que cuesta mucho que el Estado y los gobiernos piensen sus acciones desde una perspectiva de género y que se invierta capacidad estatal en la resolución de problemas que afectan a las mujeres y al colectivo de la diversidad.

La legisladora aportó datos sobre la problemática de género y el tratamiento que tuvo en medios.

De igual modo lamentó que a pesar de los avances y las batallas ganadas por las propias mujeres en este terreno, sus problemas sigan estando por fuera de “la agenda dura” que es la que termina concitando la mayor atención por parte de la sociedad.

Del diagnóstico a la acción

En su reflexión reclamó la necesidad de pasar del diagnóstico a la acción: “Es necesario declarar la emergencia en violencia de género y poner a disposición de quienes son víctimas todos los mecanismos de sostén y protección, mediante una fuerte respuesta estatal como la que el país ha dado en otras dimensiones en esta pandemia. “Pero también hay que generar mecanismos para el registro de datos, trabajar en prevención y en medidas de mitigación y amparo”, continuó.

Asimismo, señaló que “más allá de la emergencia la gran tarea es construir sociedades igualitarias porque esa es la única forma de disminuir y erradicar la violencia y para ello hay que avanzar en formas más equitativas de distribución de los ingresos y de acceso a las oportunidades en todos los órdenes de la esfera productiva y social”.

La legisladora puso el acento en la cuestión de los cuidados para marcar que “este tipo de tareas suele recaer sobre las mujeres, cuando en realidad habría que establecer las corresponsabilidades”.

La necesidad de construir una agenda con perspectiva de género resulta esencial.

En este punto advirtió que cuando profesiones habitualmente ejercidas por mujeres comienzan a jerarquizarse, como por ejemplo la enfermería, llamativamente comienzan a ser elegidas también por hombres. “En cambio, sigue siendo desigual el acceso de la mujer a determinados puestos laborales en las mismas condiciones en que acceden los hombres”.

La investigadora sostuvo que “las mujeres tienen que estar en la mesa que se toman las decisiones” y consideró, a partir de imágenes tomadas de las principales noticias difundidas por los medios de comunicación, que éstas exhibieron una escasa participación femenina en espacios de decisión política estratégicos.

Solidaridad entre los géneros

La legisladora resaltó que la situación extraordinaria generada por la pandemia, llevó a la sociedad a “valorizar la vida” por encima de otras variables y consideró que “esto tiene que servir para incrementar la solidaridad entre los géneros y entre las generaciones”. “Para ello hay que avanzar en una concepción de la política desde una perspectiva de género, que incluya esta cuestión en todos los proyectos”, añadió.

El análisis de la agenda mediática durante el confinamiento apareció en sus consideraciones como un espejo para mostrar que existe una escala de valor en torno al género que interpela a la sociedad todo el tiempo y exhortó a que los decisores de políticas públicas y la propia comunidad tomen nota de ello y avancen en la construcción de una sociedad que se sirva de los logros alcanzados en el país en materia de reconocimiento de derechos para “desterrar el patriarcado” y avanzar hacia la construcción de una sociedad más igualitaria e inclusiva.

En la agenda de la Universidad

La UNNOBA cuenta con el Programa de Género y Diversidad Sexual “UNNOBA Diversa” y un protocolo de Género aprobado por el Consejo Superior. Estas iniciativas son el resultado de la decisión institucional de asumir un rol protagónico y nutrir el accionar universitario de herramientas que contribuyan a fortalecer la perspectiva de género en todos los órdenes de la vida social, entendiendo que cada acto de violencia cometido contra alguien, es un acto de violencia contra toda la sociedad.


Diseño: Laura Caturla