Créditos académicos: la medida del futuro

Por Lorena Berro
La calidad académica es un concepto que abarca distintas dimensiones de la actividad universitaria y hallar un instrumento que pueda medir la educación superior considerando el tiempo total que invierten las y los estudiantes en cada asignatura ha sido una búsqueda sostenida del conjunto de las instituciones universitarias.
En este marco, la creación del Sistema Argentino de Créditos Académicos Universitarios (SACAU) es la llave que pretende abrir las puertas de una de las transformaciones más significativas de los últimos años en materia de evaluación y reconocimiento de trayectos formativos.
Esta iniciativa es la resultante de la política impulsada por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y el Ministerio de Educación de la Nación —actualmente Secretaría de Educación dependiente del Ministerio de Capital Humano— con el objetivo de reconocer el trabajo académico total de cada estudiante durante su formación y favorecer la articulación entre instituciones nacionales e internacionales.
La UNNOBA ya cuenta con la normativa general para la implementación del sistema aprobada por el Consejo Superior y, las distintas unidades académicas, trabajan para llevar esta nueva dinámica a las aulas.
Para conocer detalles de este proceso, El Universitario, dialogó con Pilar Traverso, secretaria Académica de la UNNOBA, quien destacó los avances logrados por la Universidad, fruto del trabajo de las distintas unidades académicas y del diálogo mantenido con el conjunto de la comunidad universitaria para avanzar en la implementación del sistema de manera gradual a partir del ciclo lectivo 2027.
También valoró el aporte del Consejo Federal de Decanos y Decanas de Ingeniería de la República Argentina (CONFEDI), que realizó un minucioso trabajo de acompañamiento a las carreras de ingeniería, y nutrió al conjunto de las universidades de información importante. (Ver subtítulo: Una hoja de ruta…)
“En la UNNOBA, cada crédito académico será equivalente a 25 horas total de estudio”, confirmó la secretaría Académica, al tiempo que recordó que “cada crédito incluye además de las horas de clases, el tiempo que dedican las y los estudiantes a los trabajos prácticos, las actividades de laboratorio, y el estudio autónomo”.
“Este valor implica 1.500 horas de dedicación estimada anual, lo que representa 60 créditos. Si consideramos lo que duran los cuatrimestres universitarios y a eso le sumamos los meses de febrero y julio en que se rinden exámenes, da un valor promedio de 37 horas semanales de trabajo académico”, añadió Pilar Traverso, considerando que “es un tiempo acorde a la rigurosidad académica de nuestros planes de estudio“.
“Este consenso fue la resultante de un proceso que incluyó entrevistas focalizadas con nuestros estudiantes y diálogos con los docentes, en un proceso orientado a estimar los tiempos reales de trabajo académico para las distintas carreras”, abundó.

Hacia un sistema integrado
La secretaria Académica de la UNNOBA recordó que todas las universidades nacionales están yendo hacia un sistema de créditos universitarios que favorezca el reconocimiento entre carreras y la movilidad internacional.
“La duración de las carreras se establece normativamente y las carreras que se acreditan ante la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU) tienen un tiempo definido según sus estándares. El Sistema Argentino de Créditos Académicos Universitarios no viene a modificar eso, sino a transparentar, redefinir y, eventualmente, achicar la diferencia entre la duración que dice el plan de estudio y el tiempo que efectivamente le lleva al estudiante graduarse”, aclaró.
La implementación
Pilar Traverso recordó que esta iniciativa encuentra sus antecedentes en el Sistema Nacional de Reconocimiento de Trayectos Formativos impulsado por la Secretaría de Políticas Universitarias en 2016, que permitió trabajar para armonizar los planes de estudios de distintas familias de carreras. Y precisó que a nivel nacional la normativa general del Sistema Argentino de Créditos Académicos se aprobó en 2023 y pasó por un proceso de modificaciones. En 2025 se emitió una nueva resolución y se estableció una gradualidad para su implementación para todas las universidades.
En este punto, aclaró: “La instrumentación es inmediata para aquellas carreras nuevas y las universidades están obligadas a presentar sus planes de estudio por créditos. Para las carreras que ya están en funcionamiento el plan de estudio seguirá siendo el mismo y se agregará información adicional respecto del valor de cada asignatura y espacio curricular en términos de créditos académicos”.

Un cambio conveniente
Consultada sobre cómo se traducirá este cambio en la dinámica de la vida universitaria, Traverso puntualizó: “A medida que el estudiante vaya aprobando las distintas asignaturas, va a recibir los créditos correspondientes. Esto se dará a partir del próximo ciclo lectivo y siempre considerando la particularidad de cada carrera”.
En este aspecto, sostuvo que el sistema de créditos también influirá en el trabajo docente porque “la transparencia en la carga de trabajo del estudiante va a ayudar a la planificación de los profesores y les va a permitir darle más profundidad a ciertos contenidos y flexibilizar otros”.
Al evaluar el impacto de esta transformación, la secretaria Académica de la UNNOBA consideró: “Es un cambio sustantivo que significará una mejora para el conjunto del sistema universitario, el cual será mucho más comparable con los modelos internacionales, aportará previsibilidad en relación a la organización académica y a la calidad de la formación”.
Asimismo, sostuvo que “el reconocimiento de trayectos formativos y la flexibilidad en los esquemas curriculares, será beneficioso para que las y los estudiantes puedan finalizar sus carreras en los tiempos previstos por el plan de estudio de cada carrera”.

En la misma línea, acotó: “Si hablamos de créditos y no de asignaturas, cuando haya que modificar o actualizar un plan de estudio o realizar un cambio disciplinar, será más sencillo hacerlo con el esquema de créditos que con el tradicional de diseño de plan”.
La secretaria Académica de la UNNOBA definió al sistema de créditos como “una herramienta más para mensurar la calidad universitaria” y señaló que en la comunidad de la UNNOBA “no notamos inquietudes, más allá de las dudas entendibles que genera una modificación de esta naturaleza”
En este sentido fue enfática al aseverar: “Lo que hay que dejar claro es que nada de esto viene a modificar la dinámica de las carreras. Todo cambio curricular, ya sea una actualización de plan de estudio o la conversión a créditos siempre, es sobre derechos adquiridos del estudiante y en pos de la calidad. Nadie va a estar más atrás del lugar en el que estaba. Cada vez que un estudiante aprueba una materia, eso tiene una condición de validez que no puede eliminarse, ni perderse”, recalcó.
“Fue muy rico hablar con los estudiantes, nutrirnos de su visión, fundamentalmente en lo que concierne al trabajo autónomo que les demanda la aprobación de una asignatura. Y ese diálogo fue provechoso para que nuestra comunidad también fuera interiorizándose, despejando inquietudes y preparándose para este cambio que, insisto, va a redundar en una mejora para nuestros estudiantes”, concluyó.

Una hoja de ruta valiosa
Mónica Sarobe, vicepresidenta del CONFEDI y directora de la Escuela de Tecnología de la UNNOBA, describió el trabajo desplegado por esta entidad: “En el primer cuatrimestre de 2026, desde la Comisión de Enseñanza realizamos una encuesta que reveló que el 54 por ciento de las unidades académicas que respondieron ya había definido el valor del crédito académico y, de ellas, el 69 por ciento había adoptado como referencia 25 horas de trabajo total del estudiante por crédito”.

“El trabajo de análisis realizado se presentó en distintos espacios de difusión académica, uno de ellos la Revista Argentina de Ingeniería, con el propósito de acercar referencias que puedan servir a las instituciones universitarias”, señaló y también resaltó los alcances del estudio comparado de estándares de acreditación de ingeniería con el marco europeo.
“El CONFEDI está trabajando en un documento que plasme todo este recorrido y aporte lineamientos de orientación institucional para la implementación del SACAU en las carreras de ingeniería. La intención es ofrecer un marco conceptual, una metodología y herramientas para abordar la asignación de créditos de manera consistente, sin desconocer la diversidad y autonomía de las instituciones”, resaltó Sarobe.
Diseño: Laura Caturla
Fotografía: Lautaro Chiesa