Desde Carabelas, por una cultura ética mundial

Por Ligia Nicolai

Robertino Viglierchio es magíster en Contablidad Internacional y tiene 33 años. En 2015 se recibió de Contador Público en la UNNOBA. Hoy es subgerente de la Cooperativa de Carabelas y su tesis de maestría será un capítulo de un libro de la UBA.

Es de Pergamino. Empezó en 2011 a cursar Contador Público en la UNNOBA y, tras años de cursada, se desarrolló como ayudante de cátedra en Derecho Laboral y Elementos de Finanzas de Empresas. Si bien la trayectoria de Robertino parece lineal, no lo es. Años de estudio, de trabajo y de decisiones enmarcaron su recorrido. Pero siempre hubo algo que se volvía común, la idea de arraigarse y apostar a la región.

Hoy esa decisión lo tiene trabajando en Carabelas, a 60 km de su ciudad de origen. Es subgerente de la cooperativa del pueblo y cuenta con orgullo que su nombre aparecerá en la tercera edición de Contabilidad Superior de la UBA, a partir de un artículo que está basado en las indagaciones que realizó para su tesis de posgrado.

La Cooperativa Agropecuaria Limitada de Carabelas desarrolla variadas actividades destinadas a acompañar y fortalecer la producción agropecuaria de sus asociados. Su actividad principal es el acopio de cereales y también ocupa un lugar destacado la comercialización de insumos agropecuarios. Cuenta con más de 500 productores, siendo un actor clave para el desarrollo de la región. "La cooperativa tiene doce plantas de acopio de granos, tres supermercados ubicados en Carabelas, Ferré y Rojas, una ferretería y una estructura de comercialización y distribución de combustibles integrada por una estación de servicio en Carabelas, un centro de distribución en Rojas y bocas de expendio en distintas plantas", detalló.

Carabelas es un tranquilo pueblo del partido de Rojas, con apenas 1200 habitantes.

El caso de Robertino no es un caso aislado. Es lo que sucede cuando la universidad pública forma para el territorio y el territorio devuelve. Siempre entendiendo que la universidad deja de serlo si solo forma. Es justamente universidad porque enseña, investiga y transfiere. Un claro ejemplo de esta situación es la historia del Robertino.

Cursó entre 2011 y 2015 en la sede Pergamino de la UNNOBA. No fue un estudiante invisible. Ser ayudante de cátedra en Derecho Laboral y en Elementos de Finanzas de Empresas le dejó algo que no figura en el analítico: entender que el conocimiento no sirve si no se explica, si no se baja al territorio. “Elegí la UNNOBA porque vengo de la escuela pública y creo en ese sistema”, sostuvo Viglierchio. Y su testimonio tiene sentido, porque con esa lógica decidió quedarse en la región después de recibirse y construir desde allí.

Pasó por la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), como auditor, trabajó en el municipio de Pergamino, y en 2017 entró a la Cooperativa como Jefe de Administración. Hace un año asumió como subgerente. El trabajo no es abstracto. Son los "números" de los productores de la zona, el movimiento económico de un pueblo de 1.200 habitantes y una relevancia que trasciende a la localidad de Carabelas y su zona de influencia. "Forma parte de una red cooperativa de alcance nacional que le permite vincular sus asociados con los principales mercados, servicios y herramientas del sector agropecuario argentino", resaltó el egresado de la UNNOBA.

Robertino Viglerchio, graduado de Contador en la UNNOBA, es magíster en Contabilidad Internacional y tiene a cargo la subgerencia de una cooperativa que cuenta con alrededor de 500 asociados.

La Cooperativa de Carabelas existe desde 1937. Acopia los granos de los productores locales y los comercializa a través de ACA, la red que reúne a 140 cooperativas y canaliza más del 20% de la producción de granos del país.

De la práctica a la teoría, y viceversa

En 2022, Robertino empezó la Maestría en Contabilidad Internacional en la UBA, a distancia. Podía coordinarla con el trabajo en la cooperativa, leyendo un paper por la noche y asistiendo al lugar del trabajo al día siguiente. "Para mí, tener esa posibilidad fue indispensable porque me permitió trabajar y capacitarme sin tener que elegir entre una y otra opción", resaltó.

Su tesis apuntó a demostrar que ley antifraude de Estados Unidos de 2002 no evitó los grandes fraudes corporativos de 2008. Según, plantea, esto no surgió de una lectura académica aislada: "Mi paso por la Auditoría en ACA y los años desempeñando tareas de auditoría y control dentro de la cooperativa me permitieron comprender la relevancia de los mecanismos de prevención y detección de fraudes en las organizaciones". La pregunta inicial era simple: ¿por qué las normas no alcanzan?

La Cooperativa de Carabelas se ocupa del acopio de cereales y comercialización de insumos agropecuarios. Tiene doce plantas de acopio de granos, tres supermercados ubicados en Carabelas, Ferré y Rojas, una ferretería y una estructura de comercialización y distribución de combustibles.

De acuerdo a sus hallazgos, el profesional asegura: “Ninguna legislación alcanza si dentro de las organizaciones no hay una cultura ética y canales efectivos para comunicar irregularidades”. De ahí a que su propuesta busque a fortalecer la transparencia y el rol de la auditoría interna, externa, los comités de ética y los organismos reguladores. No como decoración institucional, sino como práctica diaria.

El trabajo fue seleccionado junto a otros para integrar la Tercera edición de Contabilidad Superior. “Son 60 páginas que van a quedar disponibles para estudiantes y profesionales en todo el país”, explicó.

Si bien la tesis se publica en la UBA y observa un caso de interés internacional, es innegable que su génesis está en la región, con su formación de grado en la UNNOBA,  su experiencia como ayudante y, fundamentalmente, su contacto con la economía real de la región. Las universidades se nutren mutuamente, aportando casos, problemas y preguntas que surgen del trabajo en el territorio.

Su tesis propone a fortalecer la transparencia y el rol de la auditoría interna, externa, los comités de ética y los organismos reguladores dentro de las organizaciones.

La familia detrás del título

Cuando un hijo estudia en la universidad pública, toda la familia se acomoda a ese objetivo. Hay acompañamiento diario, decisiones que se toman en conjunto y años de sostén para que finalmente se alcance el objetivo. El egreso no es solo individual. Para una familia de Pergamino, que un hijo se reciba y pueda trabajar en la región es un logro compartido. Es la confirmación de que el esfuerzo familiar tuvo un resultado concreto y de que se puede progresar sin irse a las grandes ciudades. En este sentido, Robertino cuenta: "Mi abuela tenía miedo de no llegar a verme con el título. Fue al médico con ese miedo. El doctor le preguntó '¿cuándo se recibe tu nieto?' La semana que viene, contestó ella. Quedate tranquila que vas a llegar a verlo, me puede pasar algo a mí antes que a vos', le respondió el doctor".

Ese graduado pergaminense, hoy recibe a estudiantes de la UNNOBA que hacen prácticas en la cooperativa de Carabelas. Les muestra planillas, les explica cómo se negocia con ACA, les cuenta por qué una norma contable importa cuando tenés que rendir cuentas a 200 productores. Cierra el círculo: el que fue ayudante de cátedra en Pergamino, ahora recibe a los que vienen después.

 

Siempre universidad pública como punto de partida

Robertino lo dice sin rodeos: eligió la UNNOBA porque viene de la escuela pública y cree en ese sistema. Y recomienda a los estudiantes que tengan experiencia laboral, antes de decidir hacer un posgrado. "La práctica le da sentido a la teoría", asegura. “Trabajen antes de hacer un posgrado”, insiste Robertino.

No es una receta universal. Es la constatación de que sin años en la cooperativa, su tesis sería otro ejercicio académico más. Con años en la cooperativa, es una crítica fundada a cómo se entiende el control y la ética en las organizaciones. Esa es la idea que atraviesa toda la trayectoria: la universidad pública es el punto de partida para que los egresados vuelvan al territorio y aporten ahí, donde se formaron.

Robertino decidió permanecer en la región y aportar sus conocimientos en beneficio de la comunidad de Carabelas, en Rojas.

El testimonio de este empleado de Carabelas es un claro ejemplo de cómo la universidad pública trasciende y contribuye, a través de sus profesionales, a optimizar el quehacer de sus instituciones y, consecuentemente, a mejorar la vida de sus comunidades. Y no se trata solo de una trayectoria individual sino una institución que forma y una sociedad que sostiene. Por supuesto, con años de años de trabajo y esfuerzo del protagonista que concluyeron en el círculo virtuoso: formación pública, experiencia en el territorio, devolución a la región.

Porque al final, la prueba de que la universidad pública funciona no está en los discursos. Está en que un egresado de la UNNOBA permanece en su región, con nuevas herramientas para que su comunidad crezca. La universidad pública se defiende con historias como estas.

Fotos: Lautaro Chiesa


Universidad para toda la vida

Por Ligia Nicolai

El Programa de Educación y Promoción de la Salud de Adultos Mayores (PEPSAM) celebra 20 años de existencia, convirtiéndose en un espacio emblemático para la inclusión y el aprendizaje de personas mayores en la región. Con más de 40.000 participantes y una amplia oferta de cursos y talleres, el PEPSAM se ha consolidado como un modelo de educación permanente y compromiso social universitario.

Nació casi con la universidad, ya que comenzó a funcionar cuando la UNNOBA estaba en su proceso de normalización, a cargo de su rector organizador, Luis Lima. Y tuvo sentido que así fuera porque se partió de la premisa sobre la que tanto insistía el exrector: “La educación es un camino que se transita durante toda la vida”.

Este programa se sustenta en los principios del aprendizaje permanente a lo largo de la vida, y entiende que la educación como un proceso continuo que habilita a las personas, independientemente de su edad, a aprender y a afrontar de manera activa y reflexiva los cambios del mundo contemporáneo. Desde sus inicios, la propuesta considera a la persona mayor como protagonista en el proceso educativo, que vive, aprende, enseña, se expresa y es parte de la comunidad universitaria.

Raquel Castro, su primera directora (2005-2020), consideró que la creación de PEPSAM fue un proyecto desafiante para esa época. "Lo significativo es que los mayores han logrado salir de la invisibilidad, se ha producido un cambio de mirada en relación a sus intereses y posibilidades", sostuvo.

Impacto y logros

A lo largo de estos 20 años, han participado en PEPSAM más de 40.000 personas, comenzando con tan sólo 5 talleres y alcanzando, en la actualidad, más de 50 cursos en las diferentes áreas (socio-cultural, tecnológica, salud y artística) y distintas sedes.

Malvina Guaraglia, alumna del Programa en la sede Rojas, destacó la variedad de cursos que ofrece el programa. "A esta posibilidad hay que sumarle que es un espacio ameno y distendido. Tanto la calidad de los talleres como las relaciones humanas que se generan hacen del PEPSAM una experiencia recomendable”, describió.

Testimonios como el de Malvina son un ejemplo de que el programa ha extendido su impacto a diversas localidades de la región además de Rojas, Junín y Pergamino, entre ellas: Los Toldos, Vedia, Florentino Ameghino, General Pinto y General Villegas. Elba "Mimi" Puppo, alumna de Los Toldos (partido de General Viamonte), reflexionó: “Para mí, el PEPSAM se trata de expresar vivencias. Es participar donde te sentís parte de un proyecto elaborado para vos; proyectar para mantener activo el pensamiento; socializar con tus pares descubriendo coincidencias; superar prejuicios derivados de los propios cambios y discapacidades propias de la etapa de la vida; y actuar en consecuencia adoptando los recursos que utiliza el otro para superar obstáculos o dificultades. Vestirnos para esa ocasión especial que significa ir al encuentro del abrazo, del beso, el mimo del otro...tu espejo y en la Universidad, donde podemos memorizar nombres, sitios, poemas y canciones, desafiando... sin pudores ni miedos".

Pedro Courtial, uno de los más antiguos alumnos que el PEPSAM tiene en Pergamino, brindó una reflexión sobre el significado del PEPSAM en la comunidad: “Hemos encontrado un espacio de aprendizaje y reflexión plural que ha enriquecido nuestras perspectivas vitales. Que nos ha permitido cultivar relaciones placenteras en torno a un objetivo compartido, que es mantener despierta nuestra capacidad de asombro y tener activas nuestras conexiones neuronales a partir del ejercicio del pensamiento crítico, de la lectura y del intercambio de ideas. El PEPSAM nos propone actividades físicas y deportivas, artísticas, tecnológicas, intelectuales y turísticas para personas mayores, lo cual propende a lograr niveles de salud física y mentales óptimos que mejoran nuestra calidad de vida". Este alumno pergaminense reflexionó, al mismo tiempo, sobre la vejez: "Yo creo que el verdadero envejecimiento es quedarse sin proyectos vitales y perder la curiosidad”.

La familia del PEPSAM

Cada cuatrimestre las aulas son habitadas por personas mayores que encuentran en la educación una oportunidad para continuar en el entramado social, desafiando los prejuicios asociados a la vejez. De acuerdo a la directora de Extensión Universitaria, Aldana Ostolaza, “el programa se constituye como un dispositivo que les permite a los adultos mayores, no sólo mantenerse integrados e incluidos en diferentes ámbitos y adquirir saberes especializados, sino también resignificar su identidad personal y social, mediante la apropiación de nuevas herramientas culturales, nuevos recursos intelectuales y nuevas relaciones”.

Por su parte, Alejandra Chumillo, coordinadora del PEPSAM, entiende al programa como promotor de nuevas relaciones sociales. "El vínculo trasciende las aulas y genera nuevos grupos de pertenencia en las personas mayores", sostuvo.  Así es como Dora Magro, alumna desde el año 2013 en Pergamino, confesó: "Todas las mañanas espero ansiosa mi horario para ese maravilloso encuentro con la familia del PEPSAM. Después de mi núcleo principal, es todo para mí."

“Quiero expresar mi más profundo agradecimiento a este programa—dice Carlos Martínez, alumno de Junín—,  tanto a directivos, como profesores, alumnos y compañeros, por todo el apoyo y compromiso, los cuales han sido fundamentales para mi camino entre mis sesenta y setenta años. Han contribuido al crecimiento y desarrollo personal. No es solo un lugar de aprendizaje sino también un espacio donde he encontrado apoyo, inspiración y motivación. Me siento muy honrado de formar parte de esta familia”. Carlos cursó distintos talleres desde 2013, entre ellos: dibujo, pintura, arte, memoria, computación, tablet y celulares, mosaiquismo, yoga y turismo.

Raquel Magrassi, una de las primeras alumnas de transitar el PEPSAM en Junín, relató: “Después de haber sido madre y docente, con el PEPSAM volví a ser alumna. Cuando me jubilé sentí la necesidad de una vida nueva, con el deseo de seguir aprendiendo. La Universidad me ha dado la oportunidad de cumplir sueños postergados y de socializar, sin las obligaciones y presiones familiares, justamente en otra etapa de nuestra vida”.

La Secretaría de Extensión Universitaria es el espacio institucional que "alberga" al PEPSAM, dentro de la Universidad. Su máxima autoridad, Juan Pablo Itoiz, brindó una visión abarcativa del sentido del programa en el ámbito universitario: “Desde la UNNOBA entendemos a la extensión universitaria como un proceso continuo, en sintonía con el compromiso social universitario que fundamenta la idea de una Universidad que trabaje en la construcción de una sociedad más libre, más justa y más igualitaria”.

“El crecimiento y la permanencia se debe a todo el trabajo realizado por los docentes del programa, del personal no docente, de los alumnos y de todas las autoridades que creyeron e hicieron su aporte para llegar a esta fecha, pero, fundamentalmente, al compromiso y a la apropiación por parte de sus alumnos”, expresó Itoiz para quien "el PEPSAM es un ejemplo de cómo la Universidad, desde su compromiso social y a través de la construcción de relaciones humanas, puede generar un espacio de vínculos comunitarios y sociales".

Fotos: Lautaro Chiesa

 

 

 


10 años de ciencia, pasión y compromiso

 

Por Ligia Nicolai

En épocas donde se avasalla la ciencia y las virtudes del conocimiento son cuestionadas, el Centro de Investigaciones Básicas y Aplicadas (CIBA) de la UNNOBA cumple sus primeros diez años.

En el transcurso de este tiempo el CIBA demostró la importancia de hacer ciencia para la generación, divulgación y transferencia del conocimiento.

La doctora Carolina Cristina, su directora, repasa esta primera década del Centro donde cuenta cómo fue el crecimiento. También valoriza el lugar donde se encuentran actualmente y señala los desafíos del futuro.

Dra. Carolina Cristina, directora del CIBA. Dentro del Centro se ocupa también de tareas científicas en la dirección del Laboratorio de Neuroendocrinología y Fisiopatología de la Hipófisis.

—¿Qué es lo primero que recordás al remontarte 10 años atrás?

—En principio, si me remonto una década atrás recuerdo una etapa fundacional marcada por el esfuerzo, la convicción y el crecimiento colectivo. Ni el Centro ni nosotras somos las mismas, ya que atravesamos un proceso de transformación que fue institucional, personal y profesional. El Laboratorio comenzó a funcionar en el Edificio Eva Perón de la UNNOBA, en la ciudad de Junín (calle Sarmiento esquina J. Newbery). Inicié trabajando con apenas dos becarios y muy pocos equipos.  Las primeras investigadoras en sumarse al grupo fueron la doctora Virginia Pasquinelli, seguida por la doctora Laura Alaniz y la doctora Laura Palumbo, quienes apostaron también a construir, debido a que teníamos un desafío por delante: consolidar un espacio de investigación científica en un contexto de escasos recursos iniciales. El desarrollo del laboratorio implicó no sólo la incorporación paulatina de equipamiento, sino también la formación de recursos humanos altamente calificados, becarios y técnicos, una tarea que continúa siendo central en el CIBA.

—Observo que, cuando te referís a la fundación del CIBA, la mayor parte de este equipo inicial estaba compuesto por mujeres. ¿Sigue siendo así?

—Es cierto. Desde sus inicios el CIBA contó con una participación activa y protagónica de mujeres en todos los roles. La realidad es que actualmente a las mujeres ocupamos todos los puestos en la estructura del Centro: direcciones, becarias de grado, doctorales, posdoctorales, y también parte del personal técnico. Hacemos que funcionen todos los engranajes del laboratorio con mucha dedicación y empeño, y, los logros individuales se conciben siempre en articulación con el crecimiento de los distintos grupos de investigación que integran el CIBA.

Parte del equipo del Laboratorio de Inmunogenética de las Infecciones, dirigido por la Dra. Virginia Pasquinelli.

Hablaste de fortalecimiento de grupo: ¿cómo ocurrió esto dentro del CIBA?

—Si tengo que reflexionar sobre el fortalecimiento del grupo de trabajo en estos años encuentro una vinculación directa con los procesos de crecimiento individual y colectivo que tuvieron lugar a lo largo del tiempo en el CIBA. El desarrollo sostenido del laboratorio ha sido posible gracias a una construcción progresiva de capacidades dentro del equipo. Todas y todos los que trabajamos aquí fuimos creciendo en las tareas y esto se dio debido a la formación continua y a la distribución de responsabilidades como pilares fundamentales en la consolidación del grupo. En ese sentido, muchas de las funciones que asumimos de forma individual las directoras, hoy son llevadas adelante por integrantes de los equipos. Esta dinámica, la basamos justamente en la confianza y en la transmisión de la experiencia y el conocimiento, lo cual nos permitió no solo optimizar la gestión de los laboratorios, sino también consolidar una estructura que promueva la autonomía y el compromiso.

—Volviendo a los comienzos del CIBA, me imagino que significó un desafío enorme la formación de recursos humanos, teniendo en cuenta que no existían tradiciones previas de la disciplina en la región.

—Exactamente. La formación de recursos humanos fue un objetivo estratégico desde los comienzos del CIBA. La consolidación del Centro requería no sólo infraestructura y equipamiento, sino también personas formadas que garantizaran su funcionamiento y proyectaran su crecimiento. En este sentido, uno de los principales propósitos fue generar un espacio que posibilitara el desarrollo de las tesis de grado, doctorados y la participación en proyectos de investigación. La formación de recursos humanos fue fundamental también para brindar servicios hacia la comunidad, reafirmando el compromiso del laboratorio con el entorno social y productivo de la región.

Equipo del Laboratorio de Microambiente Tumoral. En el centro de la imagen, la Dra. Laura Alaniz, directora.

¿De qué manera un centro de investigaciones básicas hace transferencia de conocimiento a la comunidad?

—La transferencia desde un centro de investigación como el CIBA se realiza en el ámbito de la salud, clásicamente a través de la prestación de servicios de diagnósticos clínicos dirigidos a la comunidad médica. Esta tarea se basa en la aplicación de técnicas moleculares especializadas, respaldadas por la experiencia del equipo y el equipamiento disponible en el laboratorio. Hoy puedo decirte que además en el CIBA se originó una empresa de base tecnológica que desarrolla una terapia celular para el tratamiento de lesiones óseas (MesencHyal-T). Ver más sobre este tema en el artículo "Terapia biológica para regenerar huesos"

—¿Qué papel tuvo el CONICET en el crecimiento del centro?

—El crecimiento del CIBA fue acompañado en gran medida por el impulso del CONICET desde el Centro de Investigaciones y Transferencia del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires (CITNOBA), el cual proporcionó herramientas claves para el fortalecimiento institucional y del equipo de trabajo.

Dra. Carolina Cristina (centro) junto al resto de integrantes del Laboratorio de Neuroendocrinología y Fisiopatología de la Hipófisis.

¿De dónde provienen las becas de los recursos humanos que trabajan en el centro?

—En general, quienes se incorporan como estudiantes comienzan realizando pasantías sin beca, para realizar sus tesis de Licenciatura. Durante este proceso, aplican para obtener becas para estudiantes, que pueden ser otorgadas por el CIN, la CIC o la propia UNNOBA. Posteriormente, aquellos que optan por continuar sus estudios doctorales se presentan a becas de doctorado en distintos organismos como los de la Agencia, de la CIC y del CONICET, siendo este último el principal.

¿Qué pasa una vez que alcanzan el Doctorado?

—Al alcanzar el Doctorado, se presenta un punto de inflexión en las carreras de los investigadores (en formación). Quienes tienen una fuerte vocación científica siguen con una beca posdoctoral y,  posteriormente, ingresan a la carrera de investigador. Otros optan por insertarse en el sector privado. Un ejemplo es el caso de Nadia Bonadeo, licenciada en Genética de la UNNOBA. Nadia realizó su tesina de grado con una beca del CIN, y luego, con una beca del CONICET, completó su tesis doctoral en el Laboratorio de Neuroendocrinología/Fisiopatología de la Hipófisis, del CIBA-UNNOBA. Actualmente, trabaja en ONCOLIQ, una empresa dedicada al diagnóstico molecular en cáncer, donde aplica los conocimientos adquiridos durante su tesis, la cual fue sobre la regulación del desarrollo mamario en bovinos, en la que aplicó múltiples técnicas moleculares. El fenómeno de transición al sector privado se acentúa en contextos como el actual, marcado por la incertidumbre en el ámbito científico. También existen casos de aquellos que, tras completar su Doctorado, deciden no continuar en la investigación ni emigrar al sector privado, sino orientarse a otras áreas fuera del ámbito académico, lo que refleja las difíciles condiciones que atraviesa la ciencia en la actualidad.

De izquierda a derecha: exministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación Argentina, Roberto Salvarezza, rector de la UNNOBA Guillermo Tamarit y la Dra. Carolina Cristina en la inauguración del CIBA en 2015.

—¿Qué te sucede cuando, después de ver crecer a un becario/a en el laboratorio, él o ella se va a trabajar al sector privado?

—Podemos interpretar esto de diferentes maneras. Si el becario sigue su carrera en el ámbito privado, en muchos casos significa que tienen la motivación de aplicar el conocimiento, y, por supuesto, se encuentran formados para obtener estos puestos. Podemos considerar a esto, también, como parte de un proceso de transferencia de conocimiento a la comunidad. Además, hay becarios que deciden seguir en ciencia e irse al exterior y luego regresan o interactúan desde afuera con el CIBA, como es el caso de Martín Estermann, licenciado en Genética de nuestra Universidad que luego de la beca estudiantil hizo su Doctorado en Melbourne, Australia. Actualmente, realiza un posdoctorado en Estados Unidos y en ambos lugares pudo valorar la formación que obtuvo en nuestro país, en la UNNOBA y en el CIBA. También Sofía Valla que, luego de doctorarse, formó parte de startups en las que logró desenvolverse gracias al conocimiento obtenido aquí.

¿Actualmente con cuántos investigadores y recursos cuenta el CIBA?

—En el CIBA somos 27 personas trabajando y tenemos 9 tesis doctorales en curso, lo que implica un alto nivel de dedicación, especialmente en un contexto donde el financiamiento es limitado. Mantener el laboratorio en funcionamiento, los proyectos, las tesis, con seminarios y actividades de investigación continuas, en este contexto, se torna cada vez más difícil. Esto requiere  compartir recursos y técnicas. En algunos casos lo hacemos, por ejemplo, con el Centro de Bioinvestigaciones (CeBio) de la UNNOBA, para garantizar que la investigación no se detenga. El avance del conocimiento científico es dinámico, lo que obliga a los investigadores a mantenerse activos en la publicación de resultados y la actualización constante de las técnicas y experimentos, ya que, de lo contrario, los resultados pueden quedar obsoletos. Actualmente, el Centro se encuentra completamente activo: se investiga de forma continua, se producen publicaciones, se realizan seminarios mensuales para compartir avances, se promueve la colaboración con investigadores externos y se participa en convocatorias de financiamiento dentro del sistema científico nacional e internacional.

—Hablando un poco de la historia de este Centro, todos sabemos que el CIBA tuvo un lugar social protagónico durante la pandemia. ¿Cómo impactó esta situación inusual en el equipo de trabajo y en la investigación?

—Sí, la pandemia representó un punto de inflexión para el CIBA, ya que, como ocurrió en muchos otros lugares. En este contexto, el Centro estuvo en condiciones de adaptarse rápidamente y contribuir al sistema de salud mediante el análisis de muestras del virus. Esto fue posible gracias al equipamiento disponible, la infraestructura y el personal altamente capacitado, lo que permitió brindar un servicio clave para la ciudad y la región. A pesar del contexto de incertidumbre y miedo, el laboratorio pudo aplicar sus conocimientos previos y, a su vez, aprender a manejar las nuevas demandas impuestas por la pandemia. Si bien este desafío representó una satisfacción en términos de poder dar respuesta a una necesidad urgente, al mismo tiempo resultó un golpe para la investigación, ya que las líneas de trabajo tuvieron que ser suspendidas temporalmente, lo que afectó el desarrollo de diversos proyectos y las tesis que teníamos en curso.

Integrantes del equipo del Laboratario de Neuroinmunología Cognitiva. En el centro, la Dra. Laura Palumbo.

—Después de haber logrado transitar con éxito y reconocimiento social el enorme desafío que implicó la pandemia, ¿qué desafíos tienen desde el CIBA en la actualidad?

—En la actualidad, junto a UNSADA y el CONICET, los integrantes del CIBA pertenecemos a la Unidad Ejecutora del CONICET. Desde esta Unidad enfrentamos un nuevo panorama. En su momento, a las investigadoras del CIBA, pertenecer al CITNOBA nos dio muchas oportunidades para crecer, ya que, formando parte de un centro en pleno desarrollo, pudimos atraer y sostener recursos humanos mediante becas especiales y un sistema de evaluación diseñado para apoyar dicho crecimiento. Fue una experiencia interesante ser parte del desarrollo del CIT. Ahora, formar parte de la Unidad Ejecutora del CONICET también nos ofrece nuevas ventajas, como una mayor estabilidad y una estructura ampliada, con más participación de investigadores, investigadoras, becarios y becarias, quienes podrán integrar el Consejo Directivo de esta Unidad y participar de las decisiones. Esto, además, permite acceder a convocatorias que atraen financiamiento para proyectos transversales y que contribuyen a contar con recursos humanos mejor formados.

Equipo completo del CIBA

Laboratorio de Neuroendocrinología y Fisiopatología de la Hipófisis: Dra. Carolina Cristina (directora), Lic. Agustina Chimento, Lic. Evelyn Prodán, y Emilia Matiacich y Sofía Herrera como estudiantes de la Licenciatura en Genética de la UNNOBA.

Laboratorio de Inmunogenética de las Infecciones: Dra. Virginia Pasquinelli (directora), Lic. Agostina De María, Dra. Ángela Barbero, Lic. Nicolás Moriconi, Dr. Rodrigo Hernández del Pino, Dra. Sabina Palma, Lic. María del Mar Agosti y Dra. Belén Cieri.

Laboratorio de Microambiente Tumoral: Dra. Laura Alaniz (directora), Dra. Daiana Vitale, Dra. Ina Sevic, Lic. Paolo Rosales, Lic. Antonella Icardi, Lic. Catalina Latina y Lic. Candela Morán.

Laboratorio de Neuroinmunología Cognitiva: Dra. Laura Palumbo (directora), Lic. Alejandro David Moroni y Lic. María Micaela Castro.

Profesional de apoyo: Bioq. Lucía Romano

Personal técnico: Natalia Menite y Gastón Villafañe

Administración: Paulina Scorsetti

 

 

 


Autonomía universitaria en tiempos de crisis

Por Ligia Nicolai

Este año la universidad argentina celebra los 30 años de haber logrado el reconocimiento de la autonomía en la Constitución Nacional y, paradójicamente, en lugar de conmemorar la conquista cimentada en luchas y debates de siglos de historia universitaria mundial, tuvo que salir a defenderla y a explicar el profundo sentido que tiene para educar ciudadanos con pensamiento crítico y generar conocimientos en libertad. 

En rigor, la autonomía universitaria se introdujo en el artículo 75, inciso 19, de la Carta Magna de 1994, lo que significó la independencia política y administrativa de las universidades públicas respecto de decisiones que pudiera tomar el Poder Ejecutivo. Es precisamente esa libertad para gobernarse lo que permite a las universidades realizar su propia elección de autoridades, dictar sus estatutos y definir programas de estudio. 

La consagración que se logró hace tres décadas estuvo dirigida a evitar que los intereses del Poder Ejecutivo generen cambios arbitrarios en el normal funcionamiento universitario. Ahora bien, incluso con la autonomía como principio y a 30 años de ese hito histórico, las universidades atraviesan una crisis de envergadura que lleva necesariamente a pensar para qué sirve la autonomía universitaria en momentos como los actuales. Las palabras del rector de la UNNOBA, Guillermo Tamarit, y del decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Miguel Berri, expertos en el tema por sus trayectorias y conocimiento sobre la universidad pública, acercan una respuesta.

Berri, especialista en Derecho Constitucional, plantea que la postura del gobierno actual claramente no es afín con la universidad pública y así lo denotan sus acciones. Sin embargo, considera que hay un "claro de luz" al entender al gobierno como una "mayoría circunstancial": “El gobierno representa una mayoría circunstancial como antes la representaron otros. En la democracia, las mayorías no son permanentes sino que son inestables y, ante un sistema republicano como el nuestro, esas situaciones varían constantemente. Aun cuando persistan los cambios sociales que traen aparejados esas mayorías, ellas no pueden violar la Constitución Nacional”.

Decano de la Facultad de Derecho de la UNLP, Miguel Berri.
Miguel Berri es especialista en Derecho Constitucional y profesor titular de Derecho Público en la UNNOBA. Foto: Lautaro Chiesa

En este sentido, como refiere Berri, quien se desempeña como profesor de Derecho Público en la UNNOBA, no pueden esas mayorías violar los elementos constitucionales, aquellos que hablan de la autonomía y autarquía de las universidades: “Nuestra Constitución plantea estos principios, con lo cual (las universidades) deben tener un presupuesto que les permita funcionar. Si en algún momento el Congreso Nacional dictara leyes que impidan el normal desarrollo de la universidad, aún queda la vía judicial para resolver el conflicto”.

Sus palabras se entrelazan directamente con lo que manifiesta el doctor Tamarit acerca de la importancia del rango constitucional de la autonomía universitaria y del papel central del Congreso de la Nación: “El concepto de autonomía implica que las universidades no pertenecen ni a la administración central, ni a sus agentes al sector público nacional, construyendo así un ente jurídico descentralizado y con total independencia del Poder Ejecutivo Nacional. El control lo puede ejercer el Congreso Nacional, que es quien financia las universidades y las controla, a través de la Auditoría General de la Nación (AGN), o el Poder Judicial". "El único poder que no puede intervenir es el Poder Ejecutivo”, subraya el rector de la UNNOBA.

Tamarit, doctor en Ciencias Jurídicas (UNLP), sugiere que la herramienta más valiosa con que cuentan las universidades en la actualidad es, precisamente, la autonomía: “Es determinante, porque sin la autonomía lo que estaría en crisis sería el sistema universitario. Las misiones y visiones de la universidad van a persistir, estamos en un momento de tensión, pero no está en discusión cuál es el modelo universitario.” En otras palabras, gracias a que la autonomía es un principio constitucional, son las universidades las que se encuentran en crisis y no el sistema universitario en su conjunto.

Guillermo Tamarit es rector de la UNNOBA y se desempeña como profesor de Derecho Público. Foto: Lautaro Chiesa

La historia de la autonomía universitaria

El concepto de autonomía universitaria tiene un largo recorrido histórico en Argentina y posee como antecedente central los postulados de la Reforma Universitaria de 1918, que planteaba entre sus principios la necesidad de garantizar el desarrollo institucional, sin injerencia de los gobiernos que podrían interferir en las funciones universitarias esenciales, como la académica, la investigación y la extensión.

“El concepto de autonomía y autogobierno surge, tal como lo entendemos, del movimiento denominado 'Reforma Universitaria' de 1918, como oposición a la necesidad que tenía un grupo perteneciente a las élites de mantener el manejo de las universidades", contextualiza Berri. Por su parte, Tamarit comenta: “Desde la Reforma en adelante hubo distintos momentos por los que ha atravesado la universidad pública y su concepción de autonomía, incluso momentos de intervención en los períodos de gobiernos no democráticos y ataques en períodos de democracia”.

Finalmente, el camino hacia la autonomía universitaria se cierra luego del debate previo a la reforma de la Constitución en 1994, cuando se encuentra el reconocimiento en la voluntad de los constitucionales constituyentes. Allí las posiciones doctrinarias reflexionaron y debatieron, incluso, si lo que se requería era autonomía o autarquía para las universidades.

Tanto Tamarit como Berri aclaran que esa discusión logró saldarse con la nueva Constitución de 1994 que establece que le corresponde al Congreso:

sancionar leyes de organización y de base de la educación que consoliden la unidad nacional respetando las particularidades provinciales y locales; que aseguren la responsabilidad indelegable del Estado, la participación de la familia y la sociedad, la promoción de los valores democráticos y la igualdad de oportunidades y posibilidades sin discriminación alguna; y que garanticen los principios de gratuidad y equidad de la educación pública estatal y la autonomía y autarquía de las universidades nacionales. (Artículo 75, inciso 19 de la Carta Magna de 1994)

Abrazo simbólico a la UNNOBA (14 de marzo de 2024). Foto: Lautaro Chiesa

En este sentido, Tamarit recupera la posición del convencional Humberto Quiroga Lavié, quien tiene una extensa y comprometida trayectoria en la gestión universitaria, y es un exponente destacado de los estudios constitucionales de nuestro país:

El texto habla de la autonomía y utiliza esa sola palabra, que se puede desagregar, por supuesto. Se puede hacer referencia a la autonomía institucional, a la económica, a la financiera, a la administrativa, a la académica. Pero si aquí se menciona solamente la autonomía, cada vez que el Gobierno de la Nación quiera desconocerla, al menos yo voy a sostener que está desconociendo que en esta palabra estarán incluidas las autonomías institucional, académica, económica y financiera. No puede ser de otra forma. La autonomía institucional también, pero no le voy a negar al Congreso la posibilidad de que dicte una ley universitaria y de base. Eso sería como negar la historia de las atribuciones federativas de la República (Diario de sesiones de la Convención Nacional Constituyente: 3263).

La gratuidad, un rasgo distintivo de la universidad argentina

Otro de los principios en relación a la educación superior de nuestro país es el de gratuidad, que también adquiere rango constitucional en 1994. “Se trata de una de las distinciones más destacadas en lo que respecta a la educación superior en América Latina y el resto del mundo”, asegura Berri e insiste: La autonomía y la gratuidad son conquistas sociales, una tradición que no debe discutirse con liviandad y el pueblo lo ha demostrado”.

Marcha en defensa de la Ley sobre financiamiento universitario, aprobada por el Congreso y vetada por el presidente Milei (26 de septiembre de 2024). Foto: Matías Lucero

Tamarit explica que la gratuidad constituye un rasgo de la universidad argentina : "Nuestra universidad tienen características que la ubican entre las mejores del mundo y esto puede verse en la calidad de sus estudiantes y profesionales. No hay otro país que tenga una universidad masiva, gratuita y de calidad y que haya atravesado en los últimos cinco años un mil por ciento de inflación”. Es decir, el rector de la UNNOBA sugiere que, a pesar de las adversidades económico-financieras que atraviesa nuestro país, el esfuerzo de la sociedad argentina, de sus estudiantes y de sus docentes ha permitido seguir brindando una educación de excelencia.

No obstante, para Tamarit, en un país con más del 50 por ciento de pobreza como Argentina, es válido discutir "quién hace el esfuerzo para financiar la universidad pública",  aunque también señala la necesidad de hacerlo desde una mirada que no sea reduccionista. “Incluso, con todos los problemas que tenemos, la universidad argentina es un sistema de educación masiva y de calidad, con más de dos millones y medio de estudiantes”, remarca.

Control y financiamiento

Lo que importa de la autonomía universitaria argentina es que es un modelo histórico. Claro que la universidad tiene que rendir cuentas y, de hecho, lo hace, porque autarquía no significa plena discrecionalidad de los fondos”, sostiene Berri.

Sobre este punto Tamarit explica que, por decisión de las universidades, la Sindicatura General de la Nación (SIGEN), un órgano del Poder Ejecutivo, tiene la potestad de controlar a las Universidades. Sin embargo, es importante aclarar que son las propias universidades las que se ponen a disposición de este organismo. “Debe quedar claro que el Poder Ejecutivo no es quién financia ni quien controla a las universidades”, remarca Tamarit.

Marcha en defensa de la ley de financiamiento universitario, 26 de septiembre de 2024. Foto: Matías Lucero

En definitiva, la autonomía permite que hoy la universidad pública siga funcionando y siga siendo esa institución pública, gratuita y de calidad que nos representa en el mundo, más allá de los ataques actuales por parte del Poder Ejecutivo Nacional. “Ante estas circunstancias debemos seguir haciendo más y mejor universidad pública y de calidad, es decir, hacer lo que sabemos hacer todos los días: enseñar, formar profesionales, investigar, brindar soluciones a la comunidad, desarrollar actividades culturales, transferir conocimientos e innovación en beneficio de la sociedad”, subraya el rector.

 


La expansión territorial de la UNNOBA

 

Por Ligia Nicolai

La UNNOBA no es solo de Junín o de Pergamino. Como su nombre lo indica, le pertenece a todo el noroeste. Incluso así lo pensó hace más de 20 años el exrector organizador, ingeniero Luis Lima,  cuando planteó que sería "una universidad de su tiempo y de su territorio".

El trabajo articulado de las universidades con su territorio, los gobiernos locales y las organizaciones de la sociedad civil favorecen no solo una educación de calidad, sino también el diálogo necesario para desarrollar actividades con impacto territorial. Desde sus inicios, la Universidad mantuvo contacto permanente con su entorno y fue realizando actividades en distintas localidades de la región. A partir del  2014 se comenzaron a dictar carreras de pregrado, cursos y talleres en una gran parte del noroeste de la provincia de Buenos Aires. En 2016, mediante la creación del Programa de Territorialización de la Universidad la inserción en la región se incrementó y posibilitó que llegue a más localidades y más personas.

En el transcurso de estos años se dictaron carreras de pregrado en 12 localidades, mientras que los cursos y talleres que se dictan a través de la Secretaría de Extensión se llevaron a cabo en 13 localidades. Más de 4000 personas de distintas edades han encontrado en las propuestas de este Programa un espacio para formarse y capacitarse.

 

Las carreras que se dictan pertenecen a la Escuela de Tecnología, la Escuela de Ciencias Agrarias, Naturales y Ambientales, la Escuela de Ciencias Económicas y Jurídicas y el Instituto Académico de Desarrollo Humano. Que la UNNOBA pueda llegar a localidades cercanas con carreras de pregrado significa un primer acercamiento del estudiante con la Universidad, y la  posibilidad de una formación de calidad que le permita tener la posibilidad de una continuidad académica para quienes elijan seguir estudiando. 

De esta manera, la UNNOBA se ha extendido por todo el noroeste de la provincia de Buenos Aires y lo ha hecho siempre con la premisa de brindar oportunidades de formación a quienes estén dispuestos a hacer el esfuerzo de estudiar. Tanto las carreras que se dictan como los cursos y talleres son brindados por equipos docentes, integrados por profesores/as e investigadores/as que se desempeñan en las sedes principales, y docentes locales, también altamente capacitados, que trabajan mancomunadamente y forman parte del equipo de trabajo de la Universidad.

Alejandro Mateos, ingeniero mecánico graduado en la UNNOBA, docente e investigador del Laboratorio de Ensayos y Materiales de Estructuras (LEMEJ), cuenta su experiencia: “La dinámica del dictado de las tecnicaturas se distingue porque se trata de grupos más pequeños, donde todos se conocen. Los estudiantes se llevan una experiencia muy completa, con un acompañamiento muy cercano tanto de la Universidad como del municipio”.

El Programa de Territorialización pretende desarrollar y promover acciones con organismos provinciales, municipales y actores sociales locales que brinden la posibilidad de prestar servicios y ofertas educativas que concuerden con las necesidades de la región para ser un aporte a la solución de la problemática de la formación de pregrado, grado, posgrado, investigación, extensión y capacitación.

Ignacio Palacios, director de Planificación Territorial de la UNNOBA, subraya: “Buscamos constantemente articular con los municipios y localidades de las zonas de influencia de la Universidad, tanto para capacitar y formar, como también para brindar servicios a través de los laboratorios y de las distintas unidades que tiene la UNNOBA”. Incluso, desde el sector privado, como empresas o cooperativas, hay una gran demanda de capacitación. “Allí es donde está la Universidad, en cada persona que necesita capacitarse y al lado de cada estudiante que necesita a la universidad cerca, en su localidad. Es una herramienta para quienes quieren aprender con calidad”, subraya.

De esta manera, cuando la Universidad realiza la apertura de una determinada oferta académica lo hace luego de un trabajo conjunto con los municipios y teniendo en cuenta sus necesidades para contribuir al desarrollo de cada localidad.

En relación a quienes se acercan a cursar, el profesor Mateos precisa: “Los estudiantes tienen un promedio de edad más elevado, la mayoría cursa mientras trabaja. Buscan estas carreras cortas con buena salida laboral y bien direccionadas, como es el caso de la Tecnicatura en Mantenimiento industrial o Tecnicatura en Mantenimiento Ferroviario”.

El docente e investigador dicta materias iniciales y de los últimos años, también participó de las prácticas educativas, la instancia en la que los estudiantes le finalizan la carrera. Hacen trabajos de mantenimiento en empresas, luego cuentan su experiencia, lo evalúan los docentes y finalmente hacen una exposición.

Comenzó a dar clases en las tecnicaturas en 2017 y ha pasado por aulas de Baradero, Salto, General Villegas, Lincoln y Bragado. “Esta dinámica de dictar estas carreras en la región es necesaria para que más estudiantes tengan contacto con la Universidad”, comentó Mateos, quien actualmente acompaña a docentes y alumnos desde el lugar de coordinador.

A través del Programa de Territorialización se diseñan e implementan políticas que atienden a la dinámica de las necesidades que el desarrollo de los escenarios sociales, culturales y políticos plantean, como condición para el progreso y el mejoramiento integral de la comunidad del noroeste de la provincia de Buenos Aires. De esta manera, el Área de Planificación Territorial desarrolla su trabajo para dar respuestas a las demandas de la región y a los distintos municipios que la integran, con el objetivo de llevar educación de calidad al territorio.

Goycochea opina lo que significa para jóvenes de la región este programa de territorialización: “Para mí, tener la Universidad en mi ciudad fue una posibilidad única, porque podía estudiar sin tener que viajar. El trato con compañeros es muy bueno, ya que entre todos nos ayudamos en caso de que alguno no entienda o tuviera alguna dificultad para hacer algo. Con los docentes también nos llevamos muy bien y tenemos una cercanía que, creo, beneficia el modo de aprender”.

“La posibilidad de cursar una tecnicatura influye en mi desarrollo personal al fomentar habilidades como la disciplina, la resolución de problemas y la capacidad de aprendizaje. En el ámbito profesional me proporciona conocimientos técnicos específicos y competencias prácticas lo que me permite tener mayores posibilidades de empleo y cumplir desafíos dentro del mundo laboral”, añadió el estudiante.

Mientras cursa la Tecnicatura en soporte informático, da clases de Robótica, a través del municipio, a niños y niñas: “Mi experiencia es muy buena, estoy brindándoles mis conocimientos para tratar de que ellos aprendan algo nuevo y que les guste la robótica. Para mí fue algo totalmente nuevo dar clases, requiere de más paciencia para que ellos entiendan, sepan lo que es y cómo hacerlo”.

El proyecto por el cual da clases de robótica comenzó hace unos años y comprende dos niveles: nivel 0, que son los chicos que no saben lo que es un robot ni cómo usarlo, y nivel 1 para chicos que ya hicieron el nivel 0. En el Centro Integral Comunitario convoca a 40 alumnos, divididos en cuatro cursos, de 10 cada uno. Los de nivel 0 tienen la edad de entre 5 y 7 años, mientras los de nivel 1 entre 7 y 10 años.

Las localidades que tienen actualmente Centros de Actividades Universitarias (CAU), como General Villegas, Rojas y General Viamonte, son aquellas que mayor oferta de carreras de pregrado y cursos poseen. Igualmente, a través de acuerdos de cooperación se llega a muchos otros sitios del noroeste con la oferta de la universidad.

Desde 2017 a la actualidad la Universidad dictó, por ejemplo, en General Villegas, seis carreras con distintas cohortes. Entre ellas: Tecnicatura Universitaria en Soporte Informático, Tecnicatura Universitaria en Mantenimiento Industrial, Analista de Sistemas, Tecnicatura Universitaria en Diseño Gráfico, Tecnicatura Universitaria en Producción de Alimentos y Licenciatura en Enfermería (Ciclo I). En Rojas, dictó tres carreras, Tecnicatura en Gestión Administrativa, Tecnicatura Universitaria en Soporte Informático y Tecnicatura Universitaria en Desarrollo de Sistemas Informáticos, también con distintas cohortes. En tanto, en General Viamonte los estudiantes pudieron cursar la Tecnicatura Universitaria en Soporte Informático, la Tecnicatura Universitaria en Diseño y Desarrollo de Aplicaciones Multiplataformas y la Tecnicatura en Gestión de Pymes. Tanto la primera como la última tuvieron varias cohortes en todos estos años.

Por su parte, Lincoln, Salto y Bragado contaron con el dictado de la Tecnicatura Universitaria en Mantenimiento Industrial, mientras que en esta última localidad también se abrió la Tecnicatura Universitaria en Mantenimiento Ferroviario.

En definitiva, a lo largo de todos estos años el surgimiento y crecimiento de la UNNOBA ha significado desarrollo y transferencia de conocimiento para toda la región.

Diseño: Laura Caturla


Cuando el mejor perfume es el repelente

 

Por Ligia Nicolai

Allá por el 2020, a la par de la aparición del COVID-19, también atravesábamos uno de los brotes más importantes de dengue en Argentina. Escuchábamos la recomendación de usar repelente, por entonces las góndolas estaban llenas y la oferta incluía varias marcas, tamaños y precios. Muy distinta la situación actual, cuando, en muchas circunstancias, es difícil conseguir este producto que puede protegernos de esta epidemia.

Varias son la hipótesis que se escuchan entre la gente sobre el porqué estamos atravesando hoy un nuevo brote de dengue. Las condiciones climáticas, la sequía, la pandemia y la poca circulación de personas durante aquel 2020, son algunas de los planteos que circulan para explicar por qué la epidemia se frenó por aquellos años para resurgir con mayor virulencia en la actualidad.

En este sentido Silvina Goenaga, doctora en química biológica y especialista de enfermedades transmitidas por mosquitos en el Instituto Nacional de Enfermedades Virales Humanas “Doctor Julio L. Maiztegui” (INEVH) y Asociación Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS), explicó: "En general, como ocurre con las enfermedades transmitidas por vectores, las causas son multifactoriales. Lo que sí puede haber sido un desencadenante que, durante el invierno de 2023, no hubo corte de la transmisión de dengue en algunas de las provincias de Argentina, como solía haber".

Como se sabe, esta enfermedad vírica es transmitida por el mosquito llamado Aedes aegypti, que actúa como vector. “Acá hemos tenido grandes brotes en 2009, 2016, 2020 y, actualmente, el de este año”, añadió Goenaga, docente de la Licenciatura en Genética que se dicta en la UNNOBA.

"Es posible que alguna vez hayamos escuchado frases como 'me pico un dengue' , 'es un dengue', 'maté un dengue' y eso es un error", explica Goenaga y aclara: "El dengue no es un mosquito, sino la enfermedad viral transmitida por un tipo determinado de mosquito que ha picado previamente a una persona infectada con dengue".

Goenaga describió, además, que la capacidad del vector para transmitir la enfermedad no es inmediata: cuando el virus llega a un mosquito tiene que crecer durante un tiempo dentro del insecto, para que luego infectar a otra persona: “Si un mosquito pica a una persona que ya tiene dengue y ese mismo día pica a otra persona no va a transmitir inmediatamente la enfermedad. Primero, el virus tiene que ir al estómago, crecer, atravesar el estómago y viajar a la glándula salival, donde tiene que duplicarse”. En suma, este proceso tarda de 7 a 10 días. 

En tanto, existe también lo que se llama la transmisión vertical: cuando una hembra que hizo una ingesta sanguínea a una persona con un virus pone huevos y algunos de esos huevos nacen infectados, Sin embargo, "esto sucede en una muy baja proporción y no es justamente el modo en que el virus se mantiene en la naturaleza”. "El virus se mantiene a través de las personas que están virémicas y de las picaduras que realiza este tipo de mosquito", aseguró.

Esta enfermedad, que por estos tiempos se ha transformado en epidemia en nuestro país, es considerada por la OMS uno de los principales problemas de salud de la humanidad y es causada por cuatro serotipos: DEN-1, DEN-2, DEN-3 y DEN-4.

Erica Períes, directora de Epidemiología, Estadística e Inmunizaciones de Pergamino, afirmó que en Argentina, por el momento, la mayor circulación es de los serotipos 1 y 2 y que hubo un aumento del 86 por ciento respecto del año anterior.

Antonela Culaciati, licenciada en Enfermería, especialista en epidemiología y control de infecciones, quien además coordina el Comité de Prevención y Control de las Infecciones Asociadas al cuidado de la Salud,  habló sobre las características y los síntomas del dengue: “Se trata de una enfermedad febril que afecta a lactantes, niños y adultos. La infección puede ser asintomática, o cursar con síntomas que van desde una fiebre moderada a una fiebre alta incapacitante, con dolor de cabeza intenso, dolor detrás de los ojos, dolor muscular y en las articulaciones y sarpullidos. La enfermedad puede evolucionar a un dengue grave que se caracteriza por dificultad para respirar, sangrado y/o complicaciones graves de los órganos”.

“La infección por un serotipo, seguida por otra infección con  otro serotipo diferente aumenta el riesgo de una persona de padecer dengue grave, por eso es importante seguir cumpliendo las medidas de prevención, aunque ya se haya cursado la enfermedad, tanto para protección del otro como propia”, expuso Culaciati, docente en la Licenciatura en Enfermería de la UNNOBA.

Aedes aegypti es un mosquito doméstico que vive en y cerca de las casas y que se reproduce en cualquier recipiente artificial o natural que contenga agua. Este vector vive aproximadamente entre 4 y 6 semanas, siendo la hembra la que transmite la enfermedad.

En relación a las características y modos de vida del mosquito y ante una situación como la actual de alta circulación de la enfermedad, Silvina Goenaga explicó: “Este mosquito pica de día, mayormente en el crepúsculo, es decir a la mañana y en el atardecer, lo que no significa que no lo pueda hacer en otro momento del día. Son atraídos por ropas oscuras, por lo que se recomienda el uso de ropa clara y, en lo posible, cubrir las piernas, ya que suelen picar preferentemente en las pantorrillas y tobillos, aunque también pueden hacerlo en los brazos”.

Goenaga subrayó: “El Aedes aegypti recorre una distancia muy corta, es un mosquito domiciliario. En ensayos puede recorrer 100 metros, pero realmente cuando está en tu casa allí se queda, no le hace falta salir si tiene las condiciones dadas como abrigo, recipientes para poner huevos, personas para hacer la ingesta sanguínea. Cuando se trasladan, lo hacen por fuentes pasivas, es decir, por ejemplo, por el viento”.

Ante todas estas características, las especialistas coinciden en las medidas de prevención que debe hacer la sociedad, como evitar la acumulación de agua en recipientes al aire libre para evitar que sirvan como lugares de reproducción de mosquitos, no acumular basura y arrojarla en bolsas de plástico cerradas. También es importante el uso de repelente tanto en la persona sana como en la enferma. En este último caso es fundamental para evitar ser picado nuevamente y que el mosquito sea el vector de la enfermedad viral que estaba en el cuerpo de la persona infectada.

Si bien no existe cura para esta enfermedad, la ANMAT aprobó la vacuna contra el dengue a partir de los 4 años. Aquellas personas que tengan VIH y los mayores de 60 años deben consultar a su médico para evaluar su aplicación y seguimiento. En tanto, sí está contraindicada en personas embarazadas, periodo de lactancia y inmunocomprometidas, según explicaron especialistas de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI).

Aun no esta establecida dentro del calendario de vacunación obligatorio, pero la SADI  afirma que la vacuna es una herramienta útil, segura y eficaz.

 


Primera promoción de la Secundaria UNNOBA

Por Ligia Nicolai

Llega diciembre y para la comunidad educativa de la UNNOBA no es cualquier fin de año. Este final de ciclo lectivo nos brinda la primera cohorte de graduadas y graduados de la Escuela Secundaria Presidente Domingo Faustino Sarmiento, conocida como la “Escuela de la UNNOBA” y aclamada por muchas familias de Junín y la región.

Sin dudas, desde sus inicios, pero sobre todo por lo que ha logrado, esta institución es símbolo y ejemplo de la educación pública del país.

Una escuela que supo ganarse un lugar destacado en su territorio y que fue distinguida en el certamen "Mejores Escuelas del Mundo" en la categoría acción ambiental, con tan solo 6 años de recorrido. Ver más, aquí.

Ingresantes 2018 en el acto de inauguración, junto a Juliana D’Andrea, primera coordinadora Académica de la Secundaria.

Ofrece una educación pública, inclusiva y de calidad como pilar fundamental, brinda una doble jornada y cumple con 200 días de clases a lo largo de todos sus ciclos lectivos.

Se trata de una institución con una visión integral de la formación y donde el acompañamiento de los tutores y el trabajo conjunto con los docentes hacen su esencia. “Hay mucho apoyo y acompañamiento de los tutores, sobre todo en los primeros años que éramos poquitos. Se daban cuenta de que me costaba relacionarme y se trabajó para lograr la integración”, contó Lucrecia Córdoba Scarafia, egresada de la primera promoción. Mauricio Ciarrochi, otro de los egresados, también destaca el apoyo que sintió: “Lo que más recuerdo es el acompañamiento que ofrece la escuela. Por ejemplo, a mí matemática me cuesta, y le buscaron la vuelta para ayudarme con eso a través de los tutores”.

A lo largo de estos años, la escuela ha ido trabajando en uno de sus principales objetivos, el de despertar vocaciones científicas tempranamente y fortalecer la enseñanza de las ciencias básicas.

También es una cualidad que sus estudiantes resaltan: “Aprecio la importancia de contar con docentes formados que son profesionales e investigadores, nos aportan una mirada más amplia. El laboratorio es de gran utilidad, tener prácticas, meter mano, experimentar en todas las áreas es muy bueno”, explicó Emir Asam.

Lucrecia también se refirió a la experiencia de la práctica y al modo de enseñar y de aprender con el que forma la secundaria de la UNNOBA: “Los contenidos son completos, la manera en que se los da es muy bueno, las clases no son monótonas, hacen presentaciones, pasan videos, hacemos juegos. Lo plantean de manera didáctica y es más fácil aprender y retener los contenidos. En naturales, en laboratorio hacemos demostraciones y experimentos y, por ejemplo, en inglés hicimos proyectos re interesantes como juguetes para un comedor y para un jardín”.

Graduados 2023 junto a autoridades universitarias y de la escuela. En el centro, de izquierda a derecha:  la primera coordinadora Académica, Juliana, el rector de la UNNOBA Guillermo Tamarit, la vicerrectora Florencia Castro Y el actual coordinador Académico de la Secundaria, Fernando Balbi.

Es una secundaria que, desde el inicio, se encuentra con una diversidad de estudiantes. Entonces, tanto la escuela como el alumnado deben aceptar la propuesta y adaptarse. “Esta escuela me brindó muchas cosas, demasiadas. Sufro de ansiedad, muchas veces solté acá mis sentimientos y supieron los directivos y tutores escucharme y entenderme. En la primaria sufrí bullying y me costó mucho sobrellevarlo. Acá no lo sufrí y fue una carga menos en mi vida. Los directivos supieron enseñar la necesidad de respetar al otro, saber que el otro tiene sentimientos”, explicó Angelina Brillante.

Como siempre lo resalta el rector de la UNNOBA, Guillermo Tamarit, la secundaria de la UNNOBA ha sido un gran desafío para toda la comunidad y no se trata de una escuela elitista que educa a los mejores, sino una escuela inclusiva, que educa en la pluralidad y diversidad. “Esta escuela es un magnífico ejemplo de la educación pública”, sostiene Tamarit.

Es así que, desde hace seis años, con cada posibilidad de ingreso, el sorteo despierta lágrimas de alegría y de tristeza. “Estaba cursando cuarto grado en la escuela 12 (Escuela Primaria  Nº12 Juan Bautista Alberdi) cuando me enteré de la posibilidad de la creación de la Secundaria de la UNNOBA, le dije a mi mamá que quería ir. Entonces, en el 2017, me anoté y cuando salí sorteada fue una emoción tremenda. Entré con cinco compañeros de mi escuela, a los demás no los conocía”, contó emocionada Martina Andriola.

Ingresantes 2018 junto al rector Guillermo Tamarit y Juliana D’Andrea, primera coordinadora Académica.

En ese momento se mezclaba la emoción de quienes conseguían ingresar, en muchos casos con la incertidumbre de comenzar en una institución que daba sus primeros pasos. Hoy también esas lágrimas son de alegría, por hacer historia en la educación pública, en la UNNOBA y en esta ciudad del noroeste de la provincia de Buenos Aires. Sabemos que vamos a hacer historia porque somos los primeros graduados. Estoy contenta, pero a la vez triste. En primero nos queríamos ir, ahora no queremos que se termine. Se está terminando un sueño para empezar otro, ya que voy a seguir la Licenciatura en Sistemas en la UNNOBA. Me gustaría en algún momento ser programadora de videojuegos”, expresó Angelina.

De izquierda a derecha: Angelina, Mauricio, Emir, Martina, Lucrecia y Sofía.

Esta institución, desde su inicio, fue pensada para aportar una mejora al proceso educativo de nuestro país. De hecho, la organización de la enseñanza se plantea en brindar competencias y habilidades que les sirvan a los estudiantes tanto dentro del aula, como fuera.

La dinámica de trabajo, según describe el equipo docente, comienza con la definición y discusión de lo que van a dar en el aula.  A la vez se arman grupos de estudio para estudiantes y el espacio áulico es organizado por materia, lo que permite que las y los estudiantes roten de espacios.

Además, en el plan de estudio, ocupan un lugar importante las competencias básicas y transversales, desde una mirada moderna de la pedagogía, pensando que los contenidos sirvan para dentro y fuera del aula, lo que permite planificar proyectos interdisciplinarios.

Me llevo muchas herramientas. Desde primero ya nos incentivaban a participar en concursos literarios y ferias de ciencias. Me han sabido acompañar no solo desde lo académico, sino también desde lo personal”, dice de manera emotiva Sofía Meoni Burgos.

Los estudiantes son evaluados por equipos, conformados por docentes y tutores. No se pone a prueba la memoria y la repetición sino el pensamiento crítico, la resolución de problemas, el aprendizaje autónomo, la comunicación y expresión, el trabajo colaborativo y la ciudadanía democrática.

"Nos han enseñado a construir a partir del error, me han sabido acompañar y la experiencia extracurricular también ha sido muy gratificante. Estoy muy agradecido”, reflexiona Emir, mientras que Mauricio expresa: “La escuela me ayudó a crecer mucho, siempre acompañándome. Fue determinante para hoy estar terminando. Esta escuela fue una motivación para poder seguir”.

En estos años, la Escuela Secundaria Presidente Domingo Faustino Sarmiento trabajó para construir una institución colectiva, con el compromiso de volver a las mejores tradiciones de nuestra educación, pensando y atravesando los cambios. Es decir, aplicando metodologías y contenidos innovadores, sin descuidar las habilidades básicas. Fue un proyecto que se pensó para incluir y formar a todas y todos, y hoy su fruto es esta primera cohorte de egresadas y egresados y la convivencia de más de 300 personas de diversas condiciones sociales, culturales, religiosas y económicas, focalizadas en un mismo objetivo: la educación pública, inclusiva y de calidad.

En esta línea, el rector, Guillermo Tamarit recordó en su discurso, dirigido a jóvenes, la definición que se le atribuye a Hesíodo y que, aproximadamente, tiene 2700 años: “Educar a una persona es ayudarla a aprender a ser lo que es capaz de ser”. Y, en este sentido agregó: “La enseñanza es una tarea humanística que nos constituye como humanos y desde esta concepción es que abordamos la posibilidad de desarrollar nuestra propuesta, que como Universidad nos comprometía no sólo a debatir sobre educación, sino traducir ideas en acción educativa".

El proyecto de creación de la Escuela Secundaria de la Universidad y estos primeros 6 años de vida forman parte de un programa sostenido de articulación entre la UNNOBA y el nivel secundario, en el que se destacan las acciones de articulación académica en las áreas de Química y Matemática, la Muestra TECUNNOBA, el Programa de Becas Primer Estudiante Universitario de la Familia y el Programa NEXOS de la Secretaría de Políticas Universitarias, por medio del cual se trabajó en diversos proyectos de articulación entre la Universidad y la escuela secundaria diseñados con la Dirección de Educación Secundaria de la Provincia de Buenos Aires. "Todas esas acciones también permitieron diseñar y poner en marcha esta escuela en la que hoy nos encontramos", sostuvo Tamarit.


Capacitación laboral en la Universidad

 

Por Ligia Nicolai

Los avances tecnológicos y digitales instaron a las universidades a asumir nuevos desafíos, de cara a la transformación social y económica de la actualidad.

Esta realidad llevó a la UNNOBA, en 2019, a crear el Instituto de Oficios y Competencias Laborales, con el objetivo de permitir el acceso a la capacitación a personas que necesitan conseguir empleo y validar los saberes en el trabajo para lograr una mejor inserción laboral.

Se trata de un espacio que crea la Universidad para formar el capital humano que se necesita en la región y contribuir al desarrollo económico regional. Incluye, por ejemplo, a aquellos que, por diferentes razones, no finalizaron el ciclo de educación formal obligatorio pero necesitan formarse. También tiene como objetivo contribuir en la recapacitación de recursos humanos que ya se encuentran insertos en el mundo laboral, pero necesitan actualizar sus conocimientos.

Tanto personas jóvenes como adultas, una vez incorporados al mundo productivo, reingresan al ámbito educativo y permanecen en distintas etapas. “Cursé el taller de mecánica para aprender más. Adquirí varios conocimientos que no tenía y me resultaron útiles, ya que los aplico todos los días porque trabajo en una casa de reparaciones”, contó Emiliano Massaro.

Así, los cambios tecnológicos, sociales y económicos conllevan a entender el concepto de educación como un proceso que se transita a lo largo de toda la vida. Paralelamente, las sociedades y sus instituciones comienzan a priorizar la inversión en capital humano.

Para la UNNOBA, es indispensable la formación continua y esta se presenta en distintas dimensiones, como la capacitación permanente de trabajadores en servicio o actividad y la recapacitación de aquellos que deben reincorporarse a la actividad, o bien cambian sus condiciones laborales y deben adaptarse a nuevas competencias y habilidades. De esta manera, la formación que ofrece este Instituto colabora al desarrollo de la sociedad y la región.

“Soy ingeniero mecánico, realicé el curso de Termotanques Solares y no tenía conocimientos previos. Me animé y lo aprendido me sirvió, ya que fue muy práctico el taller y pude aplicar el conocimiento en equipos existentes en la ciudadela de Mariápolis, donde trabajo”, expresó Marcelo Cuello, quien realizó el curso junto a dos compañeros y una compañera de Mariápolis Lía, ubicada en la localidad de O'Higgins, partido de Chacabuco.

Marcelo y María explican la reforma que hicieron en el termotanque solar, luego de la capacitación en la UNNOBA.

Junto a él cursaron Oscar Pérez, gasista, Diego Bataglia, electricista, y María Ambrosio, técnica en Mantenimiento Industrial. “Toda mi carrera la hice en un pupitre y, la verdad, que poder realizar este curso de Termotanques Solares me sirvió mucho, ya que lo que vimos es la práctica, todos conceptos que luego pudieron ser aplicados en la ciudadela y pudimos observar los resultados”, sostuvo María, quien además realizó de manera simultánea el curso de Energías Renovables, del cual resaltó haber entendido que la incorporación de energías renovables conlleva un cambio de hábitos: “No se trata sólo de la colocación de paneles solares”.

Estas nuevas competencias y habilidades necesarias a partir de los cambios tecnológicos, o transformaciones en la forma de organización de los procesos productivos, en general, están asociadas a la generación de nuevos conocimientos y a la innovación, lo que determina que las universidades sean espacios pertinentes para formarse.

La permanente transformación del mundo del trabajo y económico requiere en la actualidad una convivencia multisectorial y multidisciplinar. La interacción entre las instituciones educativas y el resto de las fuerzas aparece como indispensable, y ahí el rol de la universidad es esencial.

En este sentido, Martín Montecelli, director del Instituto de Oficios y Competencias Laborales, expresó que uno de los objetivos del Instituto se basa en crear una oferta de acuerdo a la demanda de la región y que, para esto, se trabaja en conjunto con el área de Vinculación Tecnológica de la Universidad. "También como objetivo se plantea el crecimiento de la matrícula y de los cursos, no sólo de oficios sino también de competencias laborales, que es lo que el sector laboral demanda”, manifestó Montecelli, magíster en Energías Renovables y también docente de las carreras de Ingeniería de la UNNOBA.

Por su parte, Paula Lencina, docente del curso "Primeros Pasos en Programación", relató su experiencia como docente: “Lo que más me gratificó fue escuchar que varias de las personas me contaban que quizá no han tenido la posibilidad de acceder al ámbito universitario en otro momento de sus vidas y que ahora sí se animaban o podían hacerlo”.

Una de las particularidades que tienen los cursos de oficios es que no es necesario contar con saberes previos. Lencina entiende que participar de estas capacitaciones impacta positivamente en las posibilidades laborales de los grupos heterogéneos que se participan. “La Universidad se abre a la comunidad entera y eso se puede vislumbrar en las clases donde participan alumnos de diversas edades, con diferentes intereses y distintos saberes”, añadió la docente, quien también es profesora de grado en la materia Área Algoritmos y Estructuras de Datos de las carreras de Informática de la UNNOBA.

Estudiantes del taller "Primeros Pasos en Programación".

En tanto, Ezequiel Seisdedos, encargado de llevar adelante el Programa de Oficios EDEN  y técnico en Automatización y Robótica, resaltó el compromiso quienes participaron del curso y enfatizó la importancia de que más del 90 por ciento lo finalizara: “Tanto en la virtualidad como en la presencialidad el entusiasmo del grupo fue importante”. Este taller, dictado por Seisdedos, es parte de la oferta no regular que tiene el Instituto en las localidades de Bragado, Chacabuco, Baigorrita, Alberdi, Alberti, Mercedes, además de Junín. “Por supuesto, tenemos una importante ,oferta de cursos regulares en Junín, Pergamino y Rojas, pero además intentamos fortalecer el Instituto y posicionarlo en la región a partir de sus necesidades”, señaló Montecelli.

Si durante parte del siglo XIX y XX las exigencias pasaban por la alfabetización, hoy las transformaciones instan a su población a pasar por la universidad para no limitar sus posibilidades laborales y también por la interacción cultural que allí se genera, para poder liderar y gestionar los cambios, para estar incluidos, garantizando la igualdad de oportunidades.

Termo solar refaccionado en Mariápolis Lía.

 

 


La contaminación de la abundancia

 

Por Ligia Nicolai

A lo largo de la historia el ambiente que habitamos ha sufrido un fuerte impacto negativo debido, principalmente, a la emisión de gases de efecto invernadero y al agotamiento de los recursos naturales. El consumo es uno de los causantes de esta contaminación, lo que genera un importante desequilibrio en nuestro planeta.

El consumismo causa una vinculación crítica entre el ser humano y el medioambiente, poniendo en riesgo la posibilidad de un futuro sostenible. En esta línea, cada vez más organizaciones e instituciones buscan concientizar sobre la imperiosa necesidad de proteger y preservar el medio ambiente y, cómo hacerlo. Ecomujeres, por ejemplo, es un sitio que se dedica a promover el desarrollo sustentable y para ello difunde conductas responsables en distintos espacios de la cotidianeidad y de la sociedad. Nace con la premisa de comunicar con precisión  sobre el ambiente y el desarrollo sustentable. "Era necesario comunicar las temáticas ambientales en un idioma coloquial. Había una brecha entre los profesionales del ambiente y los comunicadores, por lo que entendíamos que era necesario comunicar las temáticas ambientales y llegar a la sociedad con un idioma coloquial", expresó Aleandra Scafati, su fundadora y presidenta, quien estuvo presente en la  jornada “Diálogo Interregional sobre Educación y Desarrollo en América Latina, el Caribe y África” que se llevó a cabo en la UNNOBA.

Aleandra Scafati, fundadora y presidenta de Ecomujeres

—¿La fundación está destinada especialmente al género femenino?
—La Fundación es para todos, pero identificamos a la mujer como vocera natural por varias razones. En primer lugar, porque busca dar respuesta a la acción climática y entendemos que el consumo es el principal factor causante de la aceleración que estamos viviendo. Desde esta óptica, según varios estudios internacionales, sabemos que por cada dólar consumido en el mercado, las mujeres somos responsables de la decisión de gastar 80 centavos. Es así que, teniendo en cuenta la participación clave de las mujeres en las decisiones de consumo, es claro que somos necesarias para la transformación en los hábitos diarios. Creemos que somos las que tomamos la mayor cantidad de decisiones respecto del consumo, pero también sin duda somos los motores multiplicadores de cambio de vida.

—Al entender que las mujeres tomamos más decisiones en relación al consumo ¿no les estaríamos sumando más responsabilidades al vincularlas especialmente con el cuidado del ambiente?
—A la mujer, el cuidado de la vida le surge de manera natural, por razones de orden biológicas y psicológicas-evolutivas. Es algo natural que no le genera esfuerzo adicional. Al ser un ser preparado para dar vida, la cuida en todas sus formas, instintivamente. Y el cuidado del ambiente, no es más que el cuidado de la calidad de nuestros espacios y de la naturaleza. Esto se ha estudiado muy bien en la antropología, y por eso recomiendo la lectura del libro Sapiens de Yuval Noah Harari.

 —¿Podemos medir la huella de carbono desde el género? En ese caso: ¿cuál es la de cada uno?
—La huella de carbono tiene que ver con el consumo, como tal no está planteado desde el género sino desde el poder de consumo. Tal es así que el 1% más rico de la población mundial ha sido responsable de más del doble de la contaminación por carbono que el 50% más pobre de la humanidad durante los últimos 25 años, período en el cual las emisiones han alcanzado niveles sin precedentes. Por ello, los que más huella generan, que son los que más consumen, tienen la obligación moral de cambiar sus patrones de conducta.

—¿Qué efecto tiene la huella de carbono individual en relación a la emitida por las empresas y/o territorios?
—La medición de la huella de carbono se puede hacer en todas las dimensiones mencionadas, pero los impactos son diferentes y no comparables. Es importante que sepamos cómo se distribuyen estos impactos a nivel geográfico, porque considero que es hora de entender que no todos los países, y por ende sus empresas y sus ciudadanos, tienen las mismas responsabilidades y obligaciones. Existe una inequidad climática entre los países y deudas ambientales, y eso tiene que ser corregido en forma inmediata para evitar un colapso socioeconómico y ambiental.

 

Países desarrollados como China y Estados Unidos registran las tasas más altas de huella de carbono, siendo responsables de los mayores daños ambientales al planeta. En tanto, zonas menos desarrolladas, como Latinoamérica y África, poseen menores niveles de emisiones de dióxido de carbono.

—¿Cuál es la situación de nuestro país en relación a otros más desarrollados y menos desarrollados respecto de la contaminación?

—Argentina es un país megadiverso en términos de calidad de los recursos naturales, lo cual presenta una ventaja que es ser superavitario ecológicamente, a diferencia de la mayoría de los países del norte global que no lo son. Es importante analizar esta óptica porque en este contexto global donde la naturaleza y la calidad ambiental se revalorizan en el mundo, contar con recursos naturales en buen estado de conservación es una ventaja competitiva. Considero que Argentina tiene una oportunidad histórica para liderar un cambio de época, solamente falta voluntad política y una estrategia clara para aprovechar a nuestro favor el contexto global internacional.

—¿Y en relación al cuidado y a la educación?
—Respecto de la educación y el cuidado, existe un índice que mide esas cuestiones conocido como Índice de Desarrollo Humano. Este índice relaciona tres dimensiones: longevidad, educación e ingresos y expone la oportunidad efectiva que tienen las personas de expandir sus capacidades. Nuestro país también se destaca en esta medición, igualmente es importante aclarar que en todos los escenarios podríamos estar aún mejor.

—¿De qué manera las instituciones, como por ejemplo las universidades, pueden colaborar con el desarrollo sustentable?

—El paradigma de la sustentabilidad nos exige otras formas de enseñar y aprender, dado que se requieren más que conocimientos, el desarrollo de ciertas capacidades que permitan a las personas ser flexibles, innovadoras, creativas, colaborativas y solidarias. En el nuevo paradigma, los contenidos están en todos lados y al alcance de todos, el desafío es cómo logramos que esa información sea interpretada con una mirada transversal y disruptiva. Ese es el gran desafío que tenemos los educadores.

—Muchas veces se habla de salvar al planeta, pero es probable que el planeta se salve a sí mismo, quizás Chernobyl lo demuestre, allí donde la flora y la fauna se recuperaron en menos de 40 años. Entonces: ¿Puede ser que lo que desaparezca sea la humanidad si no mejoramos el trato con el planeta?

—Sin duda el planeta está desde mucho tiempo antes que nosotros y va a seguir estando. Si hiciéramos una escala en un año calendario del paso del ser humano en el planeta Tierra, significa solamente los últimos 12 minutos.

El rol de la UNNOBA

Las carreras de la Escuela de Ciencias Agrarias, Naturales y Ambientales están vinculadas a la producción primaria y al agregado del valor. Por lo que el impacto en el ambiente, como en  toda actividad humana es intrínseco. Pero lejos de "naturalizar" esta situación la directora de la Escuela, Virginia Pasquinelli, explicó que desde el punto de vista académico se busca abordar la productividad en los espacios curriculares, desde un enfoque sostenible y amigable con el ambiente.

"Existen de hecho espacios curriculares específicos como la asignatura de Agroecología en el plan de estudios de Ingeniería Agronómica. Los nuevos estándares de las carreras de Agronómica y Alimentos, de hecho, requieren contenidos relacionados con la gestión ambiental y la inclusión de estrategias y prácticas que permitan un desarrollo sostenible", remarcó Pasquinelli.

Virginia Pasquinelli, directora de ECANA, en las jornadas sobre Educación y Desarrollo en América Latina, el Caribe y África.

Entre los objetivos y misiones de la Universidad y de la Escuela se encuentran "formar profesionales comprometidos con el aseguramiento de la sostenibilidad y la sustentabilidad de los diferentes sistemas de producción", así como promover que los graduados adquieran "habilidades variadas capaces de generar transiciones socioeconómicas y ambientales.

Entonces, como parte del aprendizaje continuo, se llevan a cabo conferencias en diferentes temáticas como el aprovechamiento de subproductos de la industria, y diferentes actividades de vinculación con el sector socioproductivo. Además, la universidad cuenta con ofertas de posgrado como la Diplomatura en Agroecología y la Maestría en Energías Renovables y su Gestión Sustentable. "Muchos de los objetivos del plan estratégico de la UNNOBA se orientan hacia los retos del desarrollo sostenible no sólo en las disciplinas de la ECANA si no también en las que conciernen a todas las Unidades académicas de la Universidad", agregó la doctora en doctora Pasqunielli.

Por otro lado, destacó: "La Universidad es parte de una red internacional para la disminución de la pérdida y desperdicio de alimentos, cuenta con un gobierno digital y lleva a cabo un conjunto de acciones que están delineadas en su política ambiental y que se pueden conocer en https://gestionambiental.unnoba.edu.ar/


Espacio de cercanía y calidad académica

 

Por Ligia Nicolai

Cuando la UNNOBA daba sus primeros pasos, la pregunta era: ¿cómo competiría con universidades centenarias como la UBA o la UNLP para atraer a jóvenes para que estudiaran Abogacía o Contador Público?, ¿por qué elegirían una Universidad naciente frente a aquellas de gran trayectoria y reconocimiento?

Lo cierto es que esa incertidumbre existía pero, a medida que la Universidad avanzaba, los pasos eran firmes y, dos décadas después, el número de estudiantes que eligen hacer esas carreras en Junín o Pergamino crece sin pausa.

Esta situación muestra que la elección no tiene que ver solamente con la posibilidad que representa para quienes no pueden ir a estudiar a otras ciudades, sino también con la calidad académica que brinda, la posibilidad de cursar todas las materias (con el gran valor que eso representa para la formación de profesionales) en aulas que no están colapsadas, la cercanía con docentes y autoridades, las puertas abiertas para consultarles, la posibilidad de hacer las prácticas profesionales en sitios donde luego van vincularse estrechamente cuando comiencen su carrera como profesionales.

La oferta de la Escuela de Ciencia Económicas y Jurídicas sumó opciones como las Tecnicaturas en Gestión de Pymes y en Gestión Pública, carreras vinculadas a una región con una importante demanda en la administración pública y a la vez un polo creciente para empresas que cada vez se arraigan más en el noroeste bonaerense.

Actualmente, está a cargo de la dirección de esta escuela el abogado Pablo Petraglia, quien además fue secretario General (2007-2015) y secretario Legal y Técnico de la UNNOBA (2017-2019). El comienzo de su mandato (2019) se inicia con la segunda etapa de la acreditación de las carreras de Abogacía y Contador Público, la cual se logra casi en coincidencia con el inicio de la pandemia. Es así que Petraglia expuso: “Las prioridades indudablemente cambiaron y el esfuerzo estuvo centrado en poder brindar educación en ese contexto, sin descuidar, por supuesto, los compromisos asumidos”.

“El plan que habíamos presentado al Ministerio de Educación de la Nación estaba fuertemente atravesado por el compromiso hacia la investigación. Una Universidad se define como tal si genera conocimiento, y lo hace a través de la investigación, al cuestionar lo que se sabe, así como para comprender y explicar lo que nos rodea”, explicitó.

De esta manera, a lo largo de estos años la investigación ha sido transversal a los distintos espacios académicos: "Trabajamos en incorporar la investigación en materias que ya son obligatorias, que tienen que ver, por ejemplo, con metodología. Y también lo hacemos a través del fortalecimiento de los grupos mediante el Instituto de Políticas y Gobierno, que es el área principal donde anclamos la investigación".

En línea con lo anterior, se refirió a la necesidad de cambiar paradigmas culturales porque “solemos pensar a un científico como un señor de guardapolvo blanco con un tubo de ensayo o mirando con un microscopio, cuando también hay investigaciones en ciencias sociales que tienen otro perfil, como las económicas y las jurídicas". “Hay que darle fuerza a la investigación interdisciplinaria. Tenemos pool semilleros, pero, ¿qué pasa con las cuestiones económicas y jurídicas de las semillas, con las patentes, los royalties, por ejemplo?”, comentó Petraglia.

A la hora de continuar la charla sobre los desafíos, además del fortalecimiento de la investigación, hizo referencia a la meta de continuar brindando una buena formación práctica a las y los estudiantes y, a trabajar sobre la graduación. Ambas cuestiones son vitales, tanto para lograr la consolidación de la Universidad, como para asegurar la calidad académica.

“La formación práctica era altamente demandada por los estudiantes, por lo que reforzamos todo el sistema de prácticas supervisadas y hoy el alumno accede a una práctica profesional más cercana al lugar donde, luego de recibido, se va a encontrar”, manifestó Petraglia, profesor de Derecho Constitucional II (Abogacía) y Derecho Público (Ciencias Económicas) de la UNNOBA.

 

Otra de las preocupaciones señaladas por Petraglia es la deserción: "No es razonable que en una carrera de 35 materias el estudiante desperdicie su posibilidad de recibirse con 30 aprobadas y que le falten solo 5. En este sentido, indagamos las causas para generar las mejores condiciones posibles sin descuidar la calidad".

En consonancia con lo anterior Petraglia insistió: “Lo que nos debe jerarquizar como Universidad es la calidad de quienes se gradúan, que tengan la capacidad para entender, interpretar, comprender y explicar ese fenómeno social que adquirieron, tanto de la faz jurídica como la económica, y de esta forma generen nuevos conocimientos".

Pablo Petraglia (director entrante) y Marcelo Sena (director saliente). Fuente: archivo 2019.

Allá por los comienzos

El primer director electo, Marcelo Sena, fue en los inicios de la UNNOBA coordinador de la carrera de Abogacía y, posteriormente, normalizador de la Escuela (desde 2007), hasta que asumió como director electo por los claustros (2011). Esta función la cumplió por dos períodos hasta 2019.

“Los comienzos implicaron continuar el trabajo de las cohortes correspondientes a las carreras de la Escuela, que se había iniciado previamente en el año 2006 y, a partir de allí, un período en que tuvimos que seguir convocando a los docentes para completar el desarrollo de las carreras de Abogacía y de Ciencias Económicas”, especificó Sena.

El exdirector se refirió, además, a un momento trascendental de la Escuela cuando se comenzó con el trabajo para la acreditación de las carreras de Abogacía y Contador Público: “Trabajamos arduamente en el desarrollo de los estándares de esas carreras, las cuales, finalmente, fueron acreditadas”.

Sena, profesor del área de Derecho Penal en la carrera de Abogacía, hizo hincapié en la importancia de pensar la UNNOBA como una Universidad para la región: “Así lo especifica nuestro estatuto, por lo que todo el trabajo siempre estuvo fundado desde esa visión, no sólo con el estudiante sino también con la conformación del claustro docente. Por supuesto, no todos los docentes fueron propios desde el inicio, pero, de a poco, la gran mayoría de los docentes son de la región, lo que es muy importante”.

El rector Guillermo Tamarit y la exvicerrectora Danya Tavela disntinguieron a Marcelo Sena por su gestión a cargo de la Escuela (2019).

Con respecto a la docencia Sena, quien actualmente se desempeña como director del Departamento de Ciencias Económicas, Jurídicas y Sociales, subrayó: “El otro desafío era conformar y acompañar a los docentes en su formación académica y de posgrado, por lo que empezamos a dictar cursos correspondientes en esa línea para que pudieran profundizar sus conocimientos. También, en sintonía, lo hicimos con egresados, para pudieran complementar y enriquecer sus estudios”.

Quienes primero se graduaron lo hicieron en 2009, lo que implicó un momento de gran satisfacción para la Escuela: "Podemos decir con orgullo que estos graduados se fueron insertando laboralmente en la región, ya sea en el ámbito público o privado”.

Entre las premisas de la Universidad y, de la UNNOBA se encuentran el trabajo generado para lograr un vinculo con la comunidad y la importancia de crear conocimiento de calidad.  “A lo largo de mis dos períodos como director empezaron a hacerse las primeras actividades desde extensión universitaria e investigación, dos áreas sustantivas de la Universidad, memoró Sena.

En relación a los proyectos de extensión, Sena se refirió a los consultorios jurídicos gratuitos, una iniciativa que sigue vigente: “Lo hacen con una doble función, por un lado capacitan a los estudiantes en la formación práctica y por el otro es un servicio a la comunidad, que muchas veces necesita de estas consultas, por lo que es necesario acercar a la universidad a la comunidad”.

Además, Sena comentó también que los planes de estudio se modificaron por cuestiones normativas y también, de acuerdo a las necesidades que presentaba la región, siempre entendiendo que uno de los objetivos de la Universidad se basa en esa relación constante de vinculación con el territorio.

Otra de las cuestiones significativas que destacó para el crecimiento, fortalecimiento y funcionamiento de las distintas carreras fue la firma de distintos convenios: “La vinculación con instituciones privadas, empresas o, en el caso de abogacía con el Poder Judicial, el Ministerio Público y los estudios jurídicos, fue fundamental para que los estudiantes pudieran desarrollar las prácticas que los acerque a lo que significa el ejercicio profesional”.

En adelante

Desde la Secretaría Académica de la Escuela de Ciencias Económicas y Jurídicas, el contador Marcelo Storani reafirmó la importancia de la acreditación de las dos carreras más concurridas, como lo son Abogacía y Contador Público: “A partir de allí hemos asumido otros compromisos y estamos trabajando en la intensidad de las prácticas profesionales y en la internacionalización”.

Storani comentó que los desafíos están sujetos al trabajo en tres importantes ejes: la formación práctica de las carreras; lograr docentes concursados en todas las áreas; y, en relación a los alumnos, aprovechar las herramientas virtuales que se usaron durante la pandemia para la presencialidad.

Reunión virtual de docentes y directivos de la Escuela.

“En relación a los estudiantes estamos trabajando en la retención en los primeros años de las carreras y en la permanencia posterior. También en el Plan de Graduación, implementado por la Secretaría Académica de la Universidad, que busca acompañar y atraer a aquellos alumnos avanzados, tengan o no actividad, para que retomen y se puedan graduar”, concluyó.

Diseño: Laura Caturla