Ambientes digitales para enseñar y aprender

Por Marcelo Maggio

Este artículo forma parte de una serie vinculada a los 20 años de la UNNOBA. En esta ocasión se aborda la evolución de las nuevas tecnologías aplicadas a la enseñanza, aprendizaje y la vida institucional.

Aulas virtuales, videoconferencias, chats, ¡inscripción online! Los procesos de digitalización avanzaron sobre todas las dimensiones de la vida social, y la educación no podía permanecer ajena. La pandemia aceleró muchos cambios y para la UNNOBA ese cambio de ritmo en la demanda de la virtualidad implicó “un cambio en la escala”: se trataba de aumentar recursos y presencia allí donde ya se venía trabajando.

En la actualidad, la Universidad tiene dos espacios que cubren las necesidades planteadas por el desafío digital: el Sistema Institucional de Educación a Distancia y Digital (SIEDD) y la Prosecretaría de Tecnología de la Información y la Comunicación (TIC).

“Educación Digital es nuestro nombre reciente, pero nos podemos remontar al año 2009 rememora Claudia Russo, responsable del SIEDD—. En aquel año, la Escuela de Tecnología puso en marcha un ingreso semipresencial y también se comenzaron a dar los primeros pasos con un sistema de gestión de aprendizaje (LMS, por sus siglas en inglés), que era la plataforma Moodle, vigente en la actualidad”.

“Moodle hoy es un standard, y también algo histórico en materia de aulas virtuales —explica Hugo Ramón, prosecretario TIC—. Este software es como el núcleo de una cebolla al que se le pueden agregar funcionalidades y contenidos”.

En un primer momento, esta plataforma se utilizaba como un repositorio en el cual los docentes dejaban sus producciones o se comunicaban con los estudiantes, siempre como apoyo a la presencialidad. “En aquel tiempo no pensábamos en virtualizar horas o algo similar a lo que ocurrió con la pandemia —aclara Russo—. Sin embargo, a medida que pasaron los años, la plataforma fue teniendo cada vez más uso dentro del ámbito de lo presencial, como una manera de extender el aula”.

Foto: Matías Lucero.

Ese recorrido fue impactando a nivel institucional: antes de la creación del área de Educación Digital ya se venía trabajando desde un programa que funcionó como antecedente, dirigido por Diego de La Riva y con Florencia Castro a cargo de la Secretaría Académica. Russo agrega que, “el área de Educación Digital de la Universidad se crea a partir de una resolución ministerial sobre la educación a distancia, pero le agregamos el nombre de digital y no sólo a distancia porque el objetivo es abordar la innovación tecnopedagógica en el aula, sea tanto en modalidad presencial como virtual”.

Las iniciativas y los debates acerca de la presencialidad no se iniciaron durante la reciente pandemia. El recurso de la distancia y la virtualización viene permeando en la educación desde hace tiempo, y en la UNNOBA se remonta al 2009, momento en el cual se implementó el ingreso semipresencial. Sin embargo, desde antes ya estaban en uso las salas de videoconferencia en Junín y en Pergamino, donde los docentes podían estar de manera presencial en una sede y con otro grupo a distancia desde la otra e interactuar mediante sonido y video. “En este tipo de videoconferencia, las aulas estaban en la Universidad —destaca Russo—, docente y estudiante tenían que ir a alguna sede universitaria, un tipo de tecnología híbrida”.

Cultura online y recursos

En la UNNOBA ya teníamos la cultura de la videoconferencia gracias a nuestras aulas conectadas punto a punto en cada sede”, resalta Hugo Ramón. Con esa ventaja, se pudo dar el salto hacia la videoconferencia online en tiempos de pandemia. “Necesitábamos implementar una tecnología, y la Universidad fue por el lado del software libre y la implementación de un servidor Jitsi”, recuerda Russo. De este modo, a partir de 2020 se habilitó a los docentes esa herramienta para comunicarse con los alumnos en clases sincrónicas.

Hugo Ramón recuerda cómo se fueron dando los pasos para llegar al Jitsi, el primero de los recursos que se usaron en este sentido. Fue tan solo unos meses antes del salto a la virtualidad total: “En marzo de 2019 empezamos a tener problemas con las cámaras móviles de las salas de videoconferencia y no se conseguían los recambios. Empezamos a evaluar Jitsi porque era un software que ya se estaba utilizando desde 2014 para la telefonía IP. Alguien del equipo (de la Prosecretaría TIC) descubre que tenía una funcionalidad para videoconferencia y la empezamos a probar. Cuando en 2019 el área de Educación Digital, recién creada, nos pide un recurso para una reunión virtual, propusimos Jitsi. Así, hacia fines de noviembre de 2019, se usó por primera vez. En marzo, sólo unos meses después, aparece la pandemia”.

Claudia Russo recuerda que su área empezó de modo incipiente, “pero la pandemia hizo que se tomara un gran volumen de trabajo en un corto tiempo”. “Creemos que la Universidad pudo dar respuestas en ese contexto gracias a la proyección que ya teníamos —indica la responsable de Educación Digital—. Se le pudo dar apoyo a docentes para que transformaran sus clases presenciales en clases virtuales y lo que a nivel nacional se llamó educación de emergencia, desde la UNNOBA lo fuimos transformando, paulatinamente, en una educación a distancia”.

Saldos de los tiempos de encierro

En el presente los desafíos son otros y se intenta asimilar los pasos ya dados: “Hay que tratar de no perder lo que se aprendió en esa etapa, incluso poder trasladarlo al aula presencial. Entendimos qué cosas se pueden hacer virtuales y cuáles no, dependiendo de las carreras, las disciplinas, el tipo de prácticas que se realizan, por ejemplo”, reflexiona Russo.

En este sentido, tanto Russo como Ramón coinciden en que la virtualidad y sus herramientas brindan oportunidades únicas que se deben intentar poner en práctica, como la facilidad para estudiantes que trabajan o quienes no cuentan con los medios económicos para trasladarse hasta alguna sede de la Universidad.

“Se puede tener un aula presencial con uso de tecnología, un aula virtual, o se puede tener un aula mixta con una parte virtual y otra presencial”, destaca Russo. Se puede lograr así una “hibridez entre lo presencial y la distancia como una nueva modalidad educativa”.

Foto: Matías Lucero.

La implementación de tecnología en las aulas físicas de cada edificio universitario es una tarea a cargo de Hugo Ramón: “La Universidad siempre se caracterizó por tener tecnología en el aula. Por ejemplo, casi el noventa por ciento de la superficie edificada de la universidad tiene wifi disponible, eso incluye a las aulas, que además cuentan con proyectores”.

Enseñar y aprender en la sociedad del conocimiento

Una de las actividades que impulsó el área de Educación Digital fueron los workshops con docentes, reuniones para el intercambio de experiencias con tres ejes, los más icónicos de la educación a distancia: la organización del aula, el rol tutorial y la evaluación. A partir del segundo workshop se incluyó la participación de otras dos universidades: UNSADA y UPE.

“La estructura del WITE (Workshop de Innovación y Transformación Educativa) es totalmente virtual, con muchos asistentes y ponentes de otros países y de otras universidades argentinas —cuenta Russo—. Lo que hemos visto durante la pandemia es que la posibilidad de asistir a eventos no presenciales hizo que la participación aumente, por eso creemos que hay que mantener ese espíritu de evento virtual. En lo que queremos hacer hincapié es que no se trata de un congreso científico: en el WITE cada uno puede contar sus experiencias, y no sólo las virtuales, sino también las que se dan en la presencialidad, porque la educación presencial también está bajo la misma observación que la educación a distancia”.

Una de las conferencias virtuales del último encuentro WITE.

Hay quienes plantean, como el especialista David Buckingham, que la educación digital ha permitido pensar nuevos modos de la pedagogía e incluso avanzan sobre el potencial educativo de los videojuegos, en lo que se denomina "gamificación". Desde Educación Digital de la UNNOBA, Claudia Russo se pregunta: “Después de la pandemia, ¿por qué irías hoy a escuchar una exposición de un docente, si después esa clase va a estar online porque alguien la grabó? ¿Por qué voy al aula? Tengo que ir porque me va a dar algo más de lo que puedo encontrar en internet. Entonces, si hay gamificación, clase invertida, desafíos para pensar soluciones y debatir la clase, exponer mi trabajo, entonces voy. Eso piensa un estudiante actualmente, después de la pandemia. Pero sucede que no todos los docentes estamos dispuestos a enfrentar esta realidad”.

--Entonces, ¿por qué insistir en las prácticas presenciales?

--Es un debate actual. Por un lado, hay un sentimiento muy fuerte de querer pertenecer y querer estar con las compañeras y compañeros en el aula, algo muy entendible, porque la universidad es mucho más que lo académico. La universidad brinda muchos valores a los estudiantes y la presencialidad es muy importante en este sentido. Pero en los años superiores, y en algunas disciplinas, la virtualidad puede ayudar a que no abandonen por los diversos motivos que aparecen, como el trabajo. La virtualidad aparece entonces como una oportunidad para quienes no pueden acercarse a la universidad y deciden estudiar. Por eso es importante dar respuesta a todas las situaciones. De hecho ya tenemos, desde la UNNOBA, dos carreras aprobadas por Consejo Superior para ser cursadas completamente a distancia.

--¿Qué evaluación hacen de la apropiación y utilización por parte de docentes universitarios de las nuevas tecnologías y los entornos virtuales?

--En la Universidad hay que reconocer que todos los docentes dieron respuesta en el contexto de pandemia. No hubo ni una asignatura, de ninguna carrera de la UNNOBA, en la que un docente diga 'si no doy presencial no doy la materia'. Por lo tanto, la respuesta fue muy buena. Claro que hubo diferentes usos de la tecnología, y eso siempre va a pasar. En el transcurso de la pandemia y en lo que llevamos de presencialidad, vemos que hubo una apropiación de lo aprendido, ya sea para seguir llevándolo hacia adelante en las aulas virtuales o en la presencialidad misma. Por ejemplo, para ver cómo crece el interés en el tema, desde Educación Digital hemos creado dos diplomaturas de posgrado, diseño de aulas virtuales y contenidos digitales, tomadas por gran cantidad de docentes, tanto de la UNNOBA como externos.

--Guillermo Simari, cuando visitó la UNNOBA, planteó que debíamos entender el desafío de la continuidad que hay entre las realidades virtual y material. ¿Se ha dejado de ver, por fin, lo digital en educación como un asunto "informático"?

--Creo que se está avanzando y que la pandemia nos ha dado un "sacudón" muy importante en ese sentido. Se cambiaron las cosas de un día para el otro, se nos puso a todos no sólo en un nivel de uso de tecnología en general, sino de uso en el aula para enseñar. Y esto va a continuar también porque son los estudiantes los que nos van a pedir cada vez más. Entonces nos vamos a tener que acostumbrar a los nuevos contextos educativos, porque ya no hablamos solo de presencialidad o distancia, también hablamos de la hibridez, o de una flexibilidad en la que es cada uno quien determina de qué manera quiere hacer su carrera.

Recursos e implementaciones

“Somos un área transversal y nuestros servicios impactan en las funciones sustantivas de la universidad (académica, investigación y extensión), pero también en las otras áreas transversales, como la administrativa”, explica Hugo Ramón.

La Prosecretaría TIC, por su transversalidad, debe enfrentar todas esas necesidades y demandas y, luego, establecer prioridades para el uso de los recursos digitales. “Tenemos que mantener operativos todos los servicios, independientemente del área de destino. Sí está claro que cada servicio maneja escalas y prioridades distintas —indica Ramón—. Por ejemplo, el servicio administrativo presupuestario es utilizado por una cantidad pequeña de personas si se lo compara con el académico, que es impactado por toda la población de docentes y estudiantes de la Universidad”.

“Para nuestra área es crítico que cualquiera de los servicios funcione bien, ¡y todo el tiempo!”, indica. Ramón se refiere a tareas que van desde la ejecución de pagos hasta inscripciones, calificaciones e inscripciones a finales, o las ya mencionadas relacionadas con el aspecto académico dentro de las aulas virtuales.

--¿Cómo resuelven a nivel infraestructura la creciente demanda de recursos?

--La infraestructura, el nivel físico, tiene un ciclo de actualización tecnológica. En este momento estamos volcando muchos servicios a la "nube" y otros, como los servicios críticos, en una infraestructura propia. Hay muchos servicios que estamos tratando de sacarlos afuera para evitar problemas relacionados al costo operativo y la disponibilidad. Y todo es creciente porque no se destruye información. Entonces tenemos más estudiantes, más docentes, más metros cuadrados a cubrir con internet y más consumo de ancho de banda. Incluso hay que pensar en la obsolescencia de los equipos.

Google Data Center

--Actualmente la Universidad está brindando una integración con Google. ¿Cómo se establece esa decisión y qué beneficios tiene?

--Venimos desarrollando una estrategia para que cada integrante de la comunidad pueda acceder a todos los servicios que le corresponden mediante una validación con su cuenta de correo institucional; desde cursar materias hasta conectarse al wifi en cualquier edificio. Esa convergencia iba a terminar en alguna solución en la nube. Nos decidimos por Google por un tema de escala, en el que la gestión de los correos es el mejor ejemplo, porque hay una cantidad de información para almacenar que nos dificulta el funcionamiento, el respaldo y la estabilidad. Para este servicio, sin embargo, las claves no las almacena Google sino la institución, es decir que se autentifica con nuestro servidor mientras que todos los datos permanecen en la nube. Además hay otros beneficios, como acceder a las herramientas que están dentro del paquete, como el Meet para las videoconferencias. Pese a la ventaja que implica, hay que seguir educando en el uso responsable de estas herramientas. Es como en una casa, hay que ser ordenado y guardar lo que es importante, porque siempre la capacidad está limitada.

--¿Qué tendencias hay en tecnología, sobre todo en educación?

--Hay una tendencia a la descentralización y a la operatoria al cien por ciento, esto es que necesitamos que los sistemas estén disponibles todo el tiempo, lo que nos convierte, a su vez, en seres cada vez más dependientes de la tecnología, algo que se aceleró con la pandemia. ¿A dónde vamos? Claramente la hibridez es uno de los temas. También hacia el trabajo domiciliario o ubicuo, desde cualquier lugar. Y otro de los temas que en particular estamos analizando es el de la identidad digital: en nuestro caso la clave la maneja y almacena la Universidad. Ahora bien, ¿por qué los atributos para que vos te identifiques los tiene que tener un tercero? Con el DNI es el Estado, con Google es la empresa, pero ¿por qué no lo puede tener el ciudadano en una billetera digital? ¿Por qué no podemos usar una tecnología tipo blockchain para dar esa trazabilidad? De esa manera se podría validar la identidad sobre una tecnología que es propiedad de todos, o de nadie.

--¿Cómo impacta la brecha digital en el nivel universitario? Sobre todo, si pensamos en la crisis económica actual y los precios internacionales de los servicios.

--En nuestro país hemos tenido, históricamente, un retraso en el acceso a equipamiento de última generación. Hoy vemos que las soluciones en la nube nos han permitido amortiguar este problema, pero las restricciones económicas siempre tienen consecuencias, aunque desde que trabajo en el ambiente universitario convivimos con este tipo de problemas. Creo que el impacto que tiene la tecnología en nuestras vidas, en el trabajo, en la educación, hace que tenga que tener un tratamiento especial. Un chip o un software están en cualquier lugar de la vida que uno mire, no sólo en la educación. Por lo tanto hay que hacerse responsables de eso. Lo que sí sabemos es que desde la Universidad estamos preparados y equipados para enfrentar cierres o crisis de este tipo por unos años. En términos más amplios, la brecha digital me preocupa porque ahí entran muchos aspectos, desde quien enseña que no puede armar una presentación de diapositivas, hasta estudiantes que aún no pueden utilizar una herramienta básica como un procesador de textos: es decir que no lo tenemos que reducir a un tema de acceso. La brecha digital no deja de ser un tema a resolver desde la educación temprana, por eso la educación en tecnología debería estar ahí también, desde los primeros años de vida de cada estudiante.

 


Diseño: Laura Caturla


Unicornios y otros animales fantásticos

Por Marcelo Maggio

Las promesas de la economía global, conectada en tiempo real gracias a las nuevas tecnologías de la información, con prosperidad de crecimiento veloz y ruptura de todo lo establecido, aparecen detrás de una denominación: empresas unicornio. Sin embargo, ¿qué características tienen?, ¿cómo se preparan los Estados para los desafíos que plantean este tipo empresas?

Aníbal Cueto, profesor titular del área de Comercialización de la UNNOBA, explica que “antes de poder definir una empresa unicornio hay que definir una empresa startup, porque van de la mano”. “Una startup es un emprendimiento, implica la organización de personas para diseñar nuevos productos en condiciones de incertidumbre extrema, y busca un crecimiento exponencial”, sostiene. La traducción de startup nos dice que es algo que se pone en marcha, pero no cualquier cosa: se trata de proyectos vinculados a la tecnología y eso los diferencia de emprendimientos tradicionales.

Ahí aparece otra diferenciación. Según Cueto, todas las startups son emprendimientos, pero no todos los emprendimientos son una startup. “Si mañana ponés una pizzería o una panadería, claramente se trata de un emprendimiento, pero no de una startup, porque no se desarrolla un producto que no existe y tampoco hay incertidumbre”. Las startups, por lo tanto, se definen y juegan el todo o nada ahí: en la incertidumbre. Por eso es que sólo dos de cada diez startups sobreviven, una tasa que no se corresponde con emprendimientos de mercados más tradicionales.

“Emprendedurismo no es emprender cualquier cosa”, advierte Cueto. No estamos hablando de emprender el ejercicio de un deporte o de comenzar a estudiar una profesión. Se trata de desarrollar un proyecto económico: “Está vinculado a proyectos que desarrollan ideas de negocios, por lo que la idea es la piedra fundamental que, a su vez, tiene que estar vinculada a una oportunidad de negocio”, detalla el docente.

No es sólo una cuestión de tamaño

Vemos que las startups están llamadas a dar el salto. Y de hecho algunas lo hacen, ¡y cómo! Por eso es que aparece “una suerte de subcategoría de startup”: los unicornios. “Se trata de una expresión de Aileen Lee, quien la utilizó en el año 2013, haciendo referencia a estas criaturas mágicas. Ella decía que unicornios son las startups que tienen un desarrollo extraordinario. Y lo termina cuantificando: hoy decimos que un unicornio es una startup que alcanza una valoración de mercado de mil millones de dólares”.

Por eso es que los unicornios empresariales, al igual que los seres mágicos, son poco numerosos, escasos. Argentina tiene los suyos, no podía ser menos, y se ubica segundo después de Brasil en la cantidad de esta especie en Latinoamérica: Mercado Libre, Globant, Despegar, OLX, Auth0, Vercel, Aleph Holding, Mural, Bitfarms, Ualá y TiendaNube.

Otras características que tienen los unicornios, detalla Cueto, es que “son creadas y administradas por personas de entre treinta y cuarenta años, que están vinculadas a la tecnología y las redes y que, por lo general, funcionan con la modalidad B to C”. Se trata de la abreviatura del inglés business to consumer, es decir que son empresas que le venden directo al consumidor. En esta terminología también se pueden distinguir las empresas B to B (empresas que le venden a empresas), o B to G (empresas que le venden al gobierno). “En general, los unicornios se orientan al consumidor”, enfatiza Cueto.

Parece impensable este desarrollo sin un escenario digital, sin una gran penetración de las nuevas tecnologías de la información. ¿Será este el factor determinante hacia la consolidación de una economía de los servicios que desplace a la productiva, como se auguraba hacia fines del siglo XX? Cueto, quien está a cargo de la Maestría en Dirección de Empresas de la UNNOBA, confirma que si bien la economía de servicios se ha expandido en los últimos setenta años, “la transformación digital cruza de modo transversal a toda la economía, no solo a los servicios”. Lo digital “se puede encontrar en plataformas de pago y en el e-commerce, pero también en toda la industria, por ejemplo en internet de las cosas y en todos los desarrollos que la pandemia ha consolidado; eran recursos que estaban disponibles pero que se fueron incorporando a la cotidianidad, desde la educación hasta la compra de comida”.

¿Global versus multinacional?

“Las startups, y los unicornios en general, tienden a un mercado global: aunque después cada una segmente en su negocio, miran al mundo como un solo mercado. Tienen otra visión del negocio, con criterios de desarrollo del producto por segmentos, regiones, tal como lo hace Netflix”, aporta el profesor de UNNOBA.

En este sentido es que resulta interesante pensar el rol de los Estados, ya que si se trata de empresas que no reconocen fronteras, ¿cómo se puede regular ese movimiento global? Incluso Argentina, en este terreno, ya no se puede pensar como un simple consumidor, porque posee once empresas que traspasan sus fronteras de cara al mundo. ¿Sabe el país cómo relacionarse con este emergente económico?

“El gran desafío que tienen hacia adelante los gobiernos es pensar cómo regular estas nuevas formas de economía y comercio, y lo vemos con Mark Zuckerberg sentado en el Congreso de los Estados Unidos —grafica Cueto—, dando explicaciones: ahí vemos a la economía y la política tratando de buscar acuerdos, consensos, un desafío más grande que nunca”.

Pero, ¿qué sucede con las empresas multinacionales, ya no existen más, se han quedado quietas? Cueto explica que empresas como Ford, Coca-Cola o Toyota “están hace mucho tiempo operando en todo el mundo, pero con concepciones distintas”. Y las define: “La multinacional es una empresa que opera en distintos mercados, adecuada a las reglas de cada uno de esos mercados locales, a sus leyes. En cambio, la empresa global opera por arriba de los Estados, y ese es el gran desafío. ¿Cómo regular a un Facebook o un Netflix si no están radicadas en tu país?”, se pregunta el docente.

Trabajo local en crisis

Se suele abordar la cuestión del mercado global desde las características del denominado “mundo empresario”, esto es, el rol de las ideas, el trabajo en equipo, la inserción en el mercado global, cómo hacer para no quedar aislados del mundo, y temas similares. Pero, ¿cómo impacta el fenómeno en el trabajo, sus características, sus derechos?, ¿cuáles son las respuestas trabajadoras para acoplarse a este tren?, ¿y qué hacer con las relaciones y contratos establecidos durante el siglo XX?

Por el momento, en este terreno no aparecen las respuestas innovadoras. Más bien se ve una suerte de duelo entre las posiciones clásicas, por ejemplo "Estado de bienestar" versus "liberalismo salvaje", o sindicatos versus desregulaciones al estilo siglo XIX. Por eso es que se pueden leer las críticas a la burocratización del mercado laboral por “exceso de derechos” por un lado, o las propuestas de dejar el trabajo humano expuesto a los vaivenes del mercado, por el otro. Pero la dinámica económica no espera a la resolución política del debate: avanza. Una base que determinará a su superestructura jurídica. Entonces, tanto unicornios como multinacionales moldean su mercado laboral. Por ejemplo Mercado Libre dio la nota con el informe 2021, año en el que generó siete puestos de trabajo por día. O Toyota Argentina, que no alcanzó a cubrir los puestos ofrecidos por problemas en la cualificación de la mano de obra.

Aníbal Cueto estima que aún se está “en el inicio de la curva de aprendizaje sobre estos nuevos formatos”. “Es un desafío saber cómo regular estas nuevas relaciones laborales y económicas. No va a ser sencillo, porque implica un verdadero cambio de paradigma. Cuestiones como el home office resultan todo un cambio, porque ¿cuál es el horario de trabajo?”, reflexiona.

¿No considera preocupante el actual escenario de auge político antiestatal y antiderechos laborales? Siguiendo su planteo, tanto con la defensa de las burocracias como del liberalismo salvaje se podría estar anulando por completo esa curva de aprendizaje que mencionaba, ese diálogo entre política y economía.

—Por eso decía que es un gran desafío buscarle reglas a esta nueva economía. Las soluciones viejas para los problemas nuevos no van a funcionar. Esta es otra economía. La solución no pasa por regular o desregular todo, la solución pasa por ser lo suficientemente creativos para encontrarle las reglas a esta nueva realidad, estando seguro de que las reglas viejas ya no funcionan. Y, si queremos ir con esas reglas viejas, nos vamos a quedar fuera, porque todos se van a ir donde tengan mejores condiciones. Es otro mundo, en el cual la oferta de puestos de trabajo también es global. Si uno quiere obtener los beneficios de esta transformación y desarrollarse en la economía digital, tiene que ver la manera de generar condiciones favorables y a la vez contención.


Diseño: Laura Caturla


Alimentación saludable: algo más que una etiqueta

Por Marcelo Maggio

Se podría empezar esta historia desde muchos lugares posibles. Este es uno de ellos: de cada cuatro muertes que se producen en el mundo, tres son producidas por enfermedades no transmisibles.

¿Cuáles son? Enfermedades como las cardiovasculares, producidas por acumulación de grasa en las arterias; distintos tipos de cáncer; diabetes y enfermedades respiratorias, principalmente. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la incidencia de estas muertes es mayor en países como los nuestros, pobres. Enfermedades producidas por dietas distorsionadas, tanto por excesos como por ausencias de nutrientes. Y a ese cóctel se le agrega el consumo de tabaco y alcohol, la inactividad física y el ritmo de vida actual, incluso alterado por la reciente pandemia.

Distintas instancias dependientes de Naciones Unidas como FAO (alimentación y agricultura) o la OMS, plantean combatir esta problemática desde un enfoque integral, única manera de frenar el avance de las enfermedades no transmisibles (ENT). Una de las vías es concientizar a los consumidores mediante una mejor información acerca de los productos con los que se alimentan y así brindar herramientas clave para que las personas puedan tomar las mejores decisiones para el cuidado de su salud.

¿Mal comidos versus mal educados?

Estamos “mal comidos” fue la frase mediante la cual un libro instaló un debate bastante masivo allá por el 2013. Denunciaba directamente a la industria de los alimentos por sus graves consecuencias sobre la salud humana. Sin embargo, están quienes sostienen que se trata básicamente de una responsabilidad individual y que el Estado no debe intervenir en cómo decidimos alimentarnos. En el medio, también, una amplia variedad de posiciones políticas posibles. Frente a este debate aparecía el desafío de consensuar una ley informativa y un plan de alimentación saludable para bajar los números de muertes y de enfermedad que van en crecimiento.

El proyecto de ley de “Promoción de la alimentación saludable”, que aprobó el Senado casi por unanimidad en octubre de 2020, tardó un año en poder salir de las comisiones de debate de Diputados y tuvo su primer intento a inicios de octubre de 2021. Pero fracasó por una ausencia masiva de diputados. Se tejieron especulaciones de todo tipo, desde los manejos políticos hasta las presiones de sectores económicos.

Ese proyecto de ley, o alguno alternativo, tenía un futuro más que incierto porque toda la discusión se reducía a la presencia, o no, de unos polémicos “octógonos negros con letras blancas” sobre productos que tuvieran exceso de grasas (saturadas y totales), azúcar, sodio, y calorías. El problema de la alimentación saludable quedaba así tapado por el problema económico.

Sin embargo el acuerdo llegó a las pocas semanas, y el martes 26 de octubre de 2021, en el día de la vuelta a la presencialidad plena en la Cámara de Diputados de la Nación, el texto que había enviado el Senado hacía un año fue aprobado con el respaldo de unos 200 diputados y diputadas de distintas fuerzas políticas. El consenso había llegado y el encuentro de posiciones se debía a una preocupación fundamental: detener el silencioso avance de estas enfermedades.

Agustín Sola es el director del Proyecto de Fortalecimiento de las Carreras de Alimentos de la UNNOBA. Además es docente de la materia “Proyecto Industrial” y coordina el Programa de Alimentos “Sabores UNNOBA”. Fue consultado sobre las repercusiones que podría tener esta ley en el proceso productivo y también en las potencialidades, o no, para lograr torcer los malos hábitos en el consumo de alimentos.

--¿Tu mirada trata de incorporar de un modo más fuerte al consumidor como una parte importante de este problema?

--Exacto. Se trata de entender que hay otra realidad más allá del fabricante, algo que me dijo una profesora antes de recibirme: "Cuando tenés hijos y se portan bien, ¿a dónde los llevás? Al kiosco, no los llevás a la verdulería. El hábito de algo dulce como premio es responsabilidad de los adultos".

--Es como el premio McDonald’s en una salida con niños.

--Sí. Cuando era niño, y viajaba a Buenos Aires, si no me llevaban a comer a McDonald’s era como si no hubiera viajado: mi principal objetivo era lograr ir ahí. Pero era un gusto que te podías dar, no lo que comías todos los días. Por eso tiene que haber un equilibrio entre la exigencia a la industria para que cuide al consumidor y la responsabilidad del consumidor en sus elecciones.

--¿Eso nos puede llevar a pensar que hay una contradicción entre los alimentos nutritivos y saludables, por un lado, y los alimentos del placer, por otro? Recuerdo una canción infantil de Luis Pescetti que plantea esto, una mamá o un papá que le explican las propiedades de los alimentos al hijo para que coma, como si esto fuera una motivación real para comer.

--Es que nadie come sólo para nutrirse, la mayoría comemos para disfrutar, ni hablar en nuestra tradición. ¿Es necesario comer hasta reventar cada vez que nos juntamos los domingos en familia? Poner logos en los productos y demonizarlos con una ley de etiquetado frontal no va a resolver el bajo consumo de frutas y verduras que tenemos en Argentina.

--Es interesante el punto del bajo consumo de frutas y verduras, ¿no hay un problema de precios ahí? Porque, en definitiva, una franja de los alimentos ultraprocesados terminan siendo mucho más baratos y accesibles.

--Hay soluciones. Si vos consumís productos de estación vas a encontrar precios adecuados. Pero si querés comer mandarinas en febrero o kiwi en invierno, pasa eso. Además, tanto en Argentina como en el mundo hay que tener presente que casi un 50% de las frutas y hortalizas se echan a perder. Por eso es importante conocer a los productores locales, para consumir los productos de tu lugar y en la estación que corresponde. Los productos de alta humedad son perecederos.

--Entonces, volviendo a la legislación, las alertas en los envases, ¿pueden ayudar o no en el intento de torcer estos hábitos?

--Para que el rotulado frontal funcione tiene que ser comprensible para la población, no alcanza con poner un signo de alerta. Hay que acompañar la ley con una campaña de educación alimentaria, justamente para poder elegir, administrar alimentos, saber cuánto se está consumiendo. Se debe permitir al consumidor tomar decisiones saludables. Lo que no se debe hacer es causar temor o confusión. Además el sistema de rotulado tiene que estar adaptado a las particularidades de la población local y no copiar iniciativas que vienen de otros países. Esto es un problema grave, porque ya hay iniciativas a nivel Mercosur y esa es una complicación que se agrega al tema.

Mercosur: la articulación fallida

Argentina, como país miembro del Mercosur, tiene una legislación que indica lo que se debe incluir en un envoltorio de alimentos. Agustín Sola lo detalla: “En términos generales se tiene que indicar la denominación del producto según el Código Alimentario Argentino, es decir que no se puede decir cualquier cosa, el contenido neto (lo que pesa), y el contenido escurrido (si corresponde). Si se hizo en el país debe decir que es industria argentina. Además deben figurar la tabla nutricional, el tenor graso (si corresponde), los datos del elaborador y el registro del establecimiento, que es como el documento de quien hizo el alimento. También, desde hace un tiempo, es obligatorio el registro del producto, debe mostrarse el listado de ingredientes y los alérgenos, si los tiene. Debe especificarse si el producto hay que prepararlo y no está listo para el consumo, la fecha de vencimiento y el lote. Todo eso es obligatorio. Y es opcional colocar un nombre de fantasía al producto”.

Cámara de Diputados de la Nación: aprobó la ley de Alimentación Saludable con 200 votos a favor, 22 negativos, 16 abstenciones y 18 ausentes.

El rotulado frontal para indicar “excesos” en determinados nutrientes, como sodio, azúcar, grasas y calorías, es algo relativamente nuevo. En algunos países es obligatorio y en otros es optativo. Chile (2016), Uruguay (2018), Perú (2019) y México (2020) son los países de la región con esquemas de advertencia similares al aprobado en Argentina. “El rotulado frontal tiene distintas disposiciones o formatos: puede ser un semáforo o un octógono negro con letras blancas como se aprobó para implementar aquí; dentro de esos octógonos se indicaría cuál es el nutriente que está en exceso”, informa Sola.

De todos modos, a nivel legislativo hay aspectos que Argentina, como país miembro del Mercosur, debería tener en cuenta: “La normativa alimentaria debe ser armoniosa con todos los países miembro. Uruguay se adelantó, ya usa el rotulado frontal. Chile, aunque no es del Mercosur, también lo tiene. Todo el tratamiento normativo a nivel regional está ríspido", señala Sola, y ese fue uno de los argumentos que señalaron los diputados que votaron en contra en la sesión.

A nivel empresarial, esto impacta de un modo directo, ya que si bien la importación y exportación de alimentos empaquetados seguiría abierta, una ley de este tipo podría trabar la circulación de mercadería. “Las empresas tendrán que considerar que, cada vez que se exporta un producto, se tiene que cumplir con los requisitos de etiquetado del país de destino. Si en Brasil tienen una exigencia particular, la empresa deberá generar un envase especial para poder exportarlo, distinto al de circulación local”. Este punto no parece haber pesado en la redacción final de esta ley, ya que la palabra Mercosur no aparece.

Nuevos tipos de consumidores

Está claro que hay una tendencia mundial: los consumidores quieren saber cada vez más sobre los productos que están comprando, y el rotulado frontal se volvió tendencia por esas exigencias, y no solo hablamos a nivel nutricional”, indica el docente de la UNNOBA. “Un ejemplo de estas nuevas exigencias son los consumidores que se fijan en el impacto ambiental que genera la producción de lo que van a comprar, o en los métodos de elaboración que se utilizan, aspectos que van más allá de lo nutricional”.

--Otro aspecto que señalan los críticos de los productos ultraprocesados es que, además del alimento, hay otros ingredientes como los conservantes, antiapelmazantes, etc., todo tipo de aditivos que incluso pueden tener más impacto en la salud que el exceso del nutriente marcado en la etiqueta.

--Los aditivos tienen que estar detallados en el listado de ingredientes; y sí, es verdad que también hay una tendencia mundial a utilizar lo que se denomina el “etiquetado limpio” o clean label, en donde se indica si el producto se ofrece con pocos aditivos. Además todos los ingredientes deben ser conocidos e informados claramente. Pero este proyecto de ley que se presentó no apuntaba a un clean label, sólo apuntaba a los excesos de nutrientes.

--Pero entonces, ¿pueden ser un problema aún mayor los aditivos? Pienso en las personas que consumen envasados durante las distintas horas del día porque están en la calle haciendo sus distintas actividades.

--Para todo lo que son los aditivos hay algo que se llama “ingesta diaria recomendada”. Quienes fabrican alimentos necesitan una aprobación y por eso no pueden colocar más aditivos de los permitidos. Los productores éticos, quienes trabajan bien, señalan esto y es seguro el consumo de sus alimentos. Pero también te puedo preguntar desde el lado del productor: ¿alguien te obliga a vos a consumir todos esos alimentos con aditivos durante todo el día? También podrías hacer el producto en tu casa, pero es más fácil comprar la torta hecha. Entonces podemos exigirle todo lo necesario a la industria, pero quien termina eligiendo el alimento es el consumidor.

“Si sus monedas lo pueden comprar,
ellos se olvidan de lo artesanal” (Viejas Locas)

--Hoy se puede percibir un auge de lo artesanal como sinónimo de bueno y saludable en determinado sector social, que lo enfrenta a lo industrializado. ¿Cuál es la idea de saludable que aparece en el texto de la ley aprobada en Argentina?

--Este texto entiende como alimentación saludable aquella que está basada en criterios de equilibrio y variedad y que, de acuerdo con las pautas culturales de la población, le aporta una cantidad suficiente de nutrientes esenciales, a la vez que es limitada respecto de aquellos nutrientes cuya ingesta en exceso constituye un factor de riesgo para enfermedades crónicas no transmisibles. Es decir, se habla de nutrientes y no se habla de escalas, como podría ser artesanal o industrial. Muchas veces es preferible elegir un alimento industrializado porque se tiene la certeza de que se respetaron ciertos procesos de producción, a diferencia de las empanadas que hizo la vecina porque no sabemos nada de las condiciones en las que las cocinó. Entonces, puede ser que el producto artesanal no te genere una enfermedad no transmisible, pero sí te puede dar una intoxicación o una enfermedad de transmisión alimentaria. Por lo tanto es preferible cocinar uno mismo o comprar una marca con trayectoria reconocida.

--Otro punto áspero, muy discutido por el impacto en la industria de la publicidad, fue el de la comida destinada a niños, con la prohibición de la utilización de personajes de ficción e incluso no poder venderlos en los kioscos escolares.

--Esta ley contempla ese aspecto, directamente prohibir publicidad, promoción o patrocinio en productos que tengan al menos un sello de advertencia y que estén dirigidos a niños o adolescentes. Además, como señalás, los kioscos presentes dentro de las escuelas no podrán ofrecer productos que tengan al menos un sello de alerta. La pregunta es si estamos educados y preparados para esto.

--Es difícil, porque lo que ves en la puerta de las escuelas es que los niños ya van muñidos de golosinas desde la casa.

--Por eso mismo, lo que no compre en la escuela se lo dará la familia.

--Eso es así, pero sigue estando la realidad ahí vigente, esa que dice la OMS, la relación directa entre los alimentos ultraprocesados y las enfermedades no transmisibles, y algo hay que hacer.

--Es verdad, pero hay que completar el panorama, porque este crecimiento de enfermedades va de la mano con otros factores, como la falta de actividad física, el consumo de alcohol, el ritmo de vida. Por ejemplo, ¿qué pasa con toda la gente joven que no cocina? Es cada vez más la cantidad de jóvenes que compran comida hecha, ¡todos los días! Después vienen las consecuencias. Entonces, si estamos hablando solamente de los alimentos envasados, toda esta realidad nos está quedando afuera.

 


Diseño: Laura Caturla


Energías renovables para enfrentar el cambio climático

Por Marcelo Maggio

Después de vivir casi diez años en un campo al sur de Santa Fe, por fuera de los tendidos eléctricos tradicionales, fue que Pablo Atencio se empezó a encontrar con las energías renovables. Allí se puso a explorar las energías solar y la eólica, por su cuenta. “Había que tener lo necesario para los consumos de la casa”, rememora.

Hoy es el primer egresado de la Maestría en Energías Renovables y su Gestión Sustentable, dictada en la UNNOBA. La tesis, que fue defendida este año, hace un estudio ambiental y propone la implementación de un parque fotovoltaico en la localidad de O’Higgins, partido de Chacabuco. Y fue a partir de su experiencia como subsecretario de Medio Ambiente en este municipio, entre 2015 y 2019, que surgió toda la inquietud, tanto de cursar como de elaborar la propuesta.

La relación entre “generación de energía” e “impacto ambiental” es mayor de lo que se pueda pensar. En su trabajo, Atencio publica que, por ejemplo, en Chacabuco la categoría Energía es la que produce la mayor parte de las emisiones de gases de efecto invernadero, con un 53%, seguido por la producción agropecuaria, que es de un 44%. Es por eso que ya desde el título de la tesis invita a pensar en la multiplicidad de dimensiones: “Políticas Públicas Locales frente al cambio climático en la Ciudad de Chacabuco: Plan Local de Acción Climática y uso de Energías Renovables”.

“El cambio climático está potenciado por las acciones antropogénicas, entre ellas la producción de energía, esto es, cuando para producir energía emitís gases de efecto invernadero. Esto va desde los motores diésel hasta el uso de represas hidroeléctricas, que implican inundación de superficies y el desplazamiento social”, explica Atencio. En este sentido, la construcción de parques solares o eólicos implica una reducción de la producción de las energías tradicionales, como las fósiles. “La implementación de energías renovables implica también un cambio de paradigma en lo social, porque todo cambio tiene que ir acompañado en el uso. Por ejemplo, un exceso de consumo de bienes lleva a malgastar energía, porque se usó energía en producir esos productos”, agrega. En este sentido "la domótica en las casas (automatizar procesos como encendido de luces o el mantenimiento de la temperatura del hogar) lleva a economizar los consumos; o la bioconstrucción, que permite que la calefacción o refrigeración sea utilizada de manera eficiente, sin derroches; todos estos pasos que acompañan a las energías renovables y a un futuro necesario”.

En el título mismo de la maestría se utilizan dos conceptos que pueden o no ir de la mano: renovable y sustentable. Sin embargo, hay energías con diversos cuestionamientos en relación a sus impactos, desde las tan extendidas represas hidroeléctricas hasta las más asociadas con lo renovable, como los biocombustibles, el litio para los acumuladores eléctricos o los residuos de los paneles solares.

Leonardo Amet es codirector de la maestría y docente de las asignaturas “Energía Eólica” y “Energía Fotovoltaica y Térmica”, y en este sentido afirma: “Es verdad que para fabricar algo, por ejemplo una turbina eólica, generás una huella de carbono, debido a la energía que se necesita, a los materiales que extraés, los residuos que se generan. Lo mismo pasa con los paneles y hay debates sobre este tema. En mi opinión, tanto la tecnología no renovable como la renovable generan huella de carbono, pero la diferencia hay que verla con lo que pasa durante su vida útil”, y ahí es donde la energía renovable y sustentable saca su ventaja.

Sin embargo, muchas veces renovable no es equivalente a sustentable, como plantea Atencio: “Los denominados biocombustibles no los considero como una energía renovable porque el recurso que se utiliza es finito. El suelo, si no se lo cuida adecuadamente, se degrada. El agua es también un recurso finito. No lo veo como una solución, aunque sí lo veo como una forma de resolver una problemática puntual para el sector agropecuario, utilizarlos en un ámbito particular y no de forma masiva. Pero priorizar los biocombustibles para mantener la misma flota de automóviles, para mí, es demencial”.

Por eso, quienes trabajan en energías renovables están planteando la idea de la eficiencia energética, para lo cual la innovación tecnológica es clave, tanto en el lado del consumo como de la producción. Leonardo Amet lo explica en estos términos: “Primero, tratás de ser eficiente para bajar el consumo energético. Por ejemplo, lo que sucedió con la iluminación en pocos años, pasando de la lámpara incandescente a la tecnología LED. Pero también en el lado de la producción de energía, se están haciendo más eficientes los paneles fotovoltaicos, con los que se está tratando de aprovechar cada vez más la cantidad de radiación solar que les llega”.

Crear dos, tres, muchos parques

En O’Higgins tenían un problema recurrente: la caída de tensión eléctrica. Esto era, en parte, debido al largo trayecto que recorre su línea para conectarse a la red. “¿Por qué un parque fotovoltaico? Porque se nos acerca la Sociedad de Fomento de O’Higgins y nos comentan que tienen un predio disponible y que quieren llevar adelante la construcción de un parque fotovoltaico”, relata Pablo Atencio, en ese momento subsecretario de Medio Ambiente local. Con el parque solar podrían inyectar energía a la red y minimizar las caídas de tensión.

Desde la subsecretaría, Atencio se puso a trabajar junto a la Red Argentina de Municipios frente al Cambio Climático para poder contar con un "plan local de acción climática”, verdadera “llave” para acceder desde el municipio a los créditos que otorga el “fondo verde” europeo. Pero ese plan iba a tardar. Incluso la aprobación llegaría mucho más tarde, con el cambio de gestión administrativa. ¿Cómo seguir?

Granja fotovoltaica del predio Mariápolis, en O’Higgins.

“El presupuesto nos daba que había que gastar cerca de 1,3 millones de dólares. ¡Obviamente no nos pudimos ni acercar a esa cifra!”, se lamentó Atencio. Sin embargo, tanto desde el municipio como desde la Sociedad de Fomento y la Cooperativa Eléctrica se pusieron a buscar opciones. “Dimos con Alfredo Zuccotti, gerente jubilado de la cooperativa que nos ayudó mucho, y a través de su informe técnico se pudo llegar al Ministerio de Energía de la Provincia y obtener fondos del Programa Provincial de Incentivos a la Generación de Energía Distribuida (PROINGED)”. “Hoy ese parque ya está en funcionamiento, un parque pequeño, de 400 KW, pero que es un hecho”, celebra Atencio.

“Mientras esto pasaba, yo cursaba la maestría. Quería plantear una tesis sobre cómo se tienen que plantear las políticas públicas para el sector”, indica. Es por eso que en su texto está no sólo el proyecto para la construcción de un parque fotovoltaico de 2000 KW de potencia en un predio municipal. También está el planteo de un proyecto a mediano plazo, que implicó la elaboración de un "plan local de acción climática" con todas las etapas necesarias, “un proceso de cuatro años que va desde el inventario de los gases de efecto invernadero, los planes de adaptación, planes de mitigación y el plan de acción”. Políticas públicas, energías renovables, cambio climático y una gran cantidad de actores involucrados. ¿Es algo posible de articular desde lo local?

Para que los tiempos de implementación sean efectivos, es mucho más ágil la interacción entre gobiernos locales”. Quizás debido a ese convencimiento es que Atencio se puso a trabajar junto a la Red Argentina de Municipios Frente al Cambio Climático, un espacio que une a los municipios que quieren seguir este lineamiento y busca los medios de coordinación internacional y los fondos para llevarlos adelante.

Parque Fotovoltaico Cauchari, Jujuy. Es el parque solar más grande de Latinoamérica con 300 MW de potencia.

“Desde mi punto de vista, los gobiernos locales tienen que ser un nexo. El municipio tiene que ser uno más y no la figura principal. ¿Por qué? Porque de esa manera la interacción va a ser más sana y con más llegada social, sostenible en el tiempo, porque a la larga la gente se cansa de las manipulaciones políticas”, opina haciendo un balance del camino recorrido.

Para Atencio, es fundamental el involucramiento de la sociedad en las políticas públicas relacionadas con el medio ambiente. “Se trata de políticas que tienen un impacto directo en la calidad de vida, por eso es la gente la que tiene que presionar para que se lleven adelante las decisiones”.

En este sentido, Argentina, como todos los países firmantes del Acuerdo de París, está obligada a informar sus emisiones de gases de efecto invernadero periódicamente, utilizando un inventario como instrumento para hacerlo. “A nivel nacional, la última comunicación nacional fue publicada en 2015, con los resultados de la evaluación de emisiones del año 2012”, detalla.

“El desafío lo marca el cambio climático, porque si no tenemos un cambio de mentalidad pronto, el futuro va a ser cada vez más difícil”, sintetiza Atencio.

 


Diseño: Laura Caturla


El fervor por encontrar la verdad


Por Marcelo Maggio

“Nada hay más vulnerable que ‘lo real’ de la realidad, y no hay peor ingenuidad que la de no creerse ingenuos”. Así interpelaba a sus estudiantes de la UBA el profesor Alejandro Piscitelli durante 1993, en un trabajo sobre el conocimiento científico. Pero, ¿qué pretendía con estas palabras? ¿Por qué lo real es vulnerable? Quizás intentaba generar esos primeros chispazos en quienes querían dar sus primeros pasos en el camino de la ciencia, con planteos disparadores, incómodos.

Para quienes eligen dedicar su vida a la actividad científica existe en Argentina un día conmemorativo: el 10 de abril. Ese día, pero de 1887, nacía en Buenos Aires el primer premio Nobel del país, el doctor Bernardo Houssay (1887-1971). Ese galardón de Medicina, recibido en 1947 por sus investigaciones sobre la hipófisis, es solo uno de sus muchos logros. Se destaca sin dudas, también, el haber sido cofundador, en 1958, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), la institución más reconocida en el país para desarrollar la carrera de investigación.

Pero, ¿cómo nace una vocación científica? ¿Se la puede motivar, impulsar, encauzar? Desde el laboratorio que dirige en el Centro de Investigaciones Básicas y Aplicadas (CIBA) de la UNNOBA, la doctora Carolina Cristina rememora: “A medida que avanzás en tu carrera de pronto querés saber más, surgen la vocación y las preguntas, es algo que te va empujando hacia el ambiente científico. Charlaba con mis profesores en Bioquímica y surgían más preguntas, ¿cómo será la vida del investigador, cómo será trabajar y publicar lo que investigué, cómo será crecer en un ambiente científico? Recuerdo que la primera vez que entré a un centro de investigación, fue en la Universidad de La Plata, y pensé que tocaba el cielo con las manos”.

El Dr. Bernardo Houssay en su cátedra de Fisiología en la Universidad de Buenos Aires en 1930 (AGUBA).

Carolina Cristina, además de dirigir las investigaciones en Neuroendocrinología / Fisiopatología de la Hipófisis en el CIBA, se desempeña como secretaria de Investigación, Desarrollo y Transferencia de la UNNOBA, por lo que debe combinar su doble rol, de funcionaria y científica. ¿Es contradictorio ese trabajo? Algo que trasluce rápidamente de su labor cotidiana es que no hay contradicción ya que, explica, todo científico debe tener muy presente la dimensión institucional y también la administrativa para poder avanzar en sus proyectos y construir una verdadera carrera.

“Necesitás saber a qué convocatorias presentarte y presentar a tu equipo -señala-, dónde y cómo solicitar financiamiento, dónde es conveniente publicar tus resultados, a qué congresos llevar los avances de tu grupo, etc. Todo eso lo hice y lo maduré primero como investigadora y después, desde la Secretaría, empecé a gestionarlo para toda la Universidad. Fue una continuación para mí, que implicó un poco más de esfuerzo, pero fue en cierta forma natural”. Y agrega: “Ahora además de utilizar las herramientas del sistema, busco generarlas y adaptarlas a nuestros investigadores”. Cristina además destaca que su rol de funcionaria le permite “transmitir a los centros y a los recursos humanos de la universidad mucho de lo nuevo que se comparte con pares institucionales de otras universidades”.

Hay un énfasis en la carrera del investigador, opina, y es que hay que ir “prestando mucha atención en los pasos que se dan, sobre todo para saber cómo se hace para recorrer ese camino, ¡un camino que hay que construirlo!, porque al principio no se lo conoce”. Y ejemplifica desde su tarea docente: “Se te acerca un estudiante avanzado de Genética y te dice: quiero empezar a investigar, pero no sé cómo hacerlo”.

En ese trayecto están las becas de investigación para estudiantes primero, luego para los graduados (las becas doctorales) y las instancias de posdoctorado. Todo este camino, absolutamente necesario, es la denominada “etapa de formación”. Luego sí se puede pensar en la carrera de investigador científico, a la que se puede acceder desde diversas instituciones: en Argentina el CONICET es muy reconocido en el sistema científico. Pero hay más alternativas, aclara Cristina: “Se pueden encontrar instancias provinciales de ciencia y técnica, como la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC) de la provincia de Buenos Aires, y también podés ser investigador de una universidad, ya que también forman parte del sistema de ciencia y tecnología del país”.

Además, y no es menor, la investigación implica entrar en un mundo donde hay categorías o escalafones, en los que se va “haciendo carrera”. “Para la carrera -afirma Cristina- tenés que sumar antecedentes con resultados y acciones concretas, como publicar trabajos científicos en revistas que tengan impacto en la especialidad en la que trabajás, formar recursos humanos, desarrollar proyectos propios, participar en colaboraciones nacionales e internacionales, asistir a congresos, todas las actividades que permiten sumar antecedentes, que se evalúan periódicamente”. En ese camino de crecimiento se va encontrando la oportunidad de transferir los conocimientos que se fueron generando y hacer además una “vinculación tecnológica” con la sociedad.

Trabajo en equipo y sociedad del conocimiento

--Existe una idea que flota, y es que el investigador científico es más bien una persona solitaria, tal vez una mirada romántica que venga de un pasado cercano, de figuras ilustres a lo Einstein. ¿Es posible desarrollar el trabajo científico de un modo solitario en la actualidad?
--Efectivamente antes se podía trabajar en soledad, pero hoy no hay lugar a tal posibilidad, porque no estás aprovechando al máximo tus capacidades ni las del resto. La ciencia va mucho más rápido que el ritmo de una sola persona, y necesitás de las interacciones y las colaboraciones de distinto tipo. Cada uno sabe hacer algo, o tiene un equipo especial o la infraestructura necesaria y de todo eso sacamos mejores proyectos, buenos resultados e informes. Además, las publicaciones que realizás son internacionales, de modo que el nivel demandado es ese. Lo mejor es siempre trabajar en equipo, es la mejor manera de avanzar en la ciencia. Claro que hay una instancia de soledad, de reflexión individual, donde estás vos y tu aporte, analizás los datos, los mirás con detenimiento uno por uno para ver qué te dice el conjunto, leés muchos trabajos del tema, pero luego todo eso se vuelca en herramientas de uso compartido y se trabaja así, en colaboración, tanto a nivel interno como a nivel externo.

--¿Hay algún tipo de tensión o contradicción entre seguir las complejas reglas de la comunidad científica por un lado y, por otro, tener la capacidad de tener iniciativa, innovar, crear, o incluso ser disruptivo?
--Por suerte hay muchas instancias de evaluación en el sistema científico: hay una evaluación por pares, por coordinadores, y hay evaluación a nivel de directorios. Si hay algo que es disruptivo pero es realmente bueno, si tiene sustento científico, y tiene un equipo atrás que puede demostrar que lo que se está diciendo va a ser bueno o va a cambiar algún paradigma, entonces sí tendrá un lugar. Te puede costar, pero en algún momento vas a tener la oportunidad o de divulgar, aplicar, transferir al sector privado, comunicarlo… pero solo si tu resultado es bueno. Siempre la disrupción va a pesar, se busca la innovación, se la busca pero no por la disrupción misma.

--Claro, vemos que el nombre “innovación” se le agrega a muchas instancias “institucionales”.
--Es que hoy hay muchas cosas hechas, hay mucho recorrido y cuando alguien agrega un plus hay que apoyarlo. Aunque es claro que vas a tener que buscar y luchar por tu lugar para demostrar que es valioso tu hallazgo innovador.

"Hay que prestar mucha atención en los pasos que se dan, sobre todo para saber cómo se hace para recorrer un camino que hay que construir".

Ciencia y sociedad, ¿un par dispar?

--¿Qué sucede con la capacidad para generar “pensamiento crítico” en la ciencia? Existen temas en los que un científico puede ofrecer ideas alternativas, objeciones y hasta participación en el activismo político. Imagino desde cuestiones como el uso de la energía nuclear para la paz hasta, más acá en la historia, las luchas ambientales, por la ética aplicada a la inteligencia artificial o el aborto. La pregunta es ¿puede existir esa conversación?
--El debate no se da en todas las disciplinas del mismo modo. Por ejemplo, nosotros acá (CIBA) tenemos una práctica experimental, que va a lo demostrable. Pero, de alguna manera, todos los científicos tenemos una forma de razonar que hace que tengamos un pensamiento crítico, con mayor o menor capacidad de expresarlo. En nuestro caso sucede que muchas veces nos pone a reflexionar un comité de ética con preguntas, ¿por qué vas a hacer esto?, ¿qué razón de ser tiene tu experimento con tantos animales?, o ¿por qué elegiste esa patología o ese rango de edad en los pacientes? Uno está preparado para responder eso porque el pensamiento científico te permite hacerlo. Entonces sí hay un lugar, cada disciplina tendrá el suyo, pero también es cierto que aparece y está muy ligado a lo personal, y así se va mucho más allá de tu tema o tu disciplina. En las ciencias sociales y humanísticas, estas cuestiones tienen otra centralidad que hace que todos los temas y los enfoques sean cuestionables, y es bueno que así sea.

"Un comité de ética te hace reflexionar con preguntas, ¿por qué vas a hacer esto?, ¿qué razón de ser tiene tu experimento con tantos animales? Uno está preparado para responder eso porque el pensamiento científico te permite hacerlo".

--Hay otro foco de conflicto entre ciencia y sociedad y que se ha manifestado con gravedad sobre todo en estos últimos años. Se trata de teorías o planteos  políticos que se basan simplemente en la negación de la ciencia. ¿Hay algún tipo de responsabilidad por parte de la comunidad científica en este auge?
--Que aparezca un movimiento antivacunas, por dar un ejemplo, para mí es grave e impensable, sobre todo cuando se sabe que las vacunas han salvado poblaciones enteras. En mi opinión, no creo que hoy en día los científicos no comuniquemos. Quizás no sabemos comunicar de la mejor manera, pero no sucede que no comunicamos. En las redes sociales, en los medios masivos, aparecen y se citan los trabajos científicos, y eso hace que estén accesibles a las personas, tanto a las receptivas como a las que van a tener una posición contraria a priori. Y no nos olvidemos que hay toda una corriente de periodistas con gran interés por dar a conocer nuestros avances, y ese nexo es para aprovecharlo.

"Publicar en una revista científica de alto impacto significa que la comunidad científica de la especialidad te va a leer. Para el avance de la investigación es fundamental y fue siempre así".

Revistas, vacunas y coronavirus

--A partir del debate por las vacunas, puntualmente sobre la validez o no que tenía una de ellas, apareció en la agenda de los medios el rol de las revistas científicas: ¿por qué son tan importantes estas revistas?
--Para empezar, publicar en una revista científica de alto impacto significa que la comunidad científica de la especialidad te va a leer, lo cual es importante para tu equipo de trabajo, ser aceptado por una revista que es revisada por pares y por el comité editorial de la revista. Así se avala tu temática, tu metodología y el mensaje que tiene tu trabajo científico. Ese resultado se reconoce mundialmente. Para el avance de la investigación es fundamental y fue siempre así.

--¿Y con los estudios de las vacunas para COVID-19 qué fue lo que pasó?
--Se escuchó mucho que el estudio clínico de fase 3 de la vacuna tenía que estar publicado en una revista científica. Está muy bien que esté publicado, pero previo a eso las entidades regulatorias de la salud de cada país, tanto del que originó la vacuna como de los países que la fueron adquiriendo, ya tenían una información más completa que iba mucho más allá de lo que se publica. Por lo tanto no había que esperar a la publicación para saber si la vacuna era segura o no, porque nuestro ente regulador ya había tenido acceso a la información completa, muy vasta por cierto, y no reducida a unas cuantas hojas de un artículo que dispone sólo de algunos de los datos, que son seleccionados para el formato y enfoque de la revista científica elegida.

--Por último, ¿cómo ha impactado la pandemia en la subjetividad y en el ánimo de la comunidad científica?
--Lo evidente es que gran parte de la comunidad científica se puso a estudiar de inmediato para ver qué podía aportar en relación a la pandemia. Al menos en Argentina se lo vio así. Eso demuestra que el sistema científico tiene preparación para resolver problemas y tiene adaptabilidad. Y esto nos habla del capital humano y técnico del que disponemos en nuestro país. También creo que demuestra la fuerza y el valor que tiene la ciencia. Pero tampoco se puede aislar lo humano y personal, y es cierto que tuvimos distintos momentos. Acá en el CIBA, por ejemplo, no sabíamos cómo íbamos a trabajar y hoy, después de un año, lo manejamos de otra manera, nos paramos frente a la pandemia de otro modo. Le tenemos mucho respeto al virus, por eso hacemos los diagnósticos con mucha responsabilidad: nos turnamos, nos apoyamos, nos repartimos tareas, para que nunca falten los resultados. Y es así porque tenemos confianza en que la ciencia, de alguna manera, ésto lo resuelve. No lo vivimos con miedo, sí con respeto, aunque al principio no sabíamos lo que era y mucho menos lo que se venía. Hoy conocemos mucho de esta infección, el comportamiento, la evolución, la vacunación, las conductas a seguir. Y seguimos estudiando, porque además tenemos proyectos de investigación sobre COVID-19 en este momento. Y todo esto fue posible por la preparación que teníamos y, por supuesto, nuestra confianza en el trabajo científico.

 


Diseño: Laura Caturla


De vocación, genetista

Por Marcelo Maggio

En la actualidad, hablar de genes, organismos modificados, o de las mutaciones genéticas de los virus ya es una parte de las noticias cotidianas o de las series de ficción que llevan todo al límite. En tiempos de pandemia, el estudio de los genes dejó de ser algo trivial para convertirse, literalmente, en esperanza.

Las jugueterías de la ciudad de Casilda, provincia de Santa Fe, deben haber estado en problemas cuando Gianina Demarchi, con 8 años, pidió un microscopio de regalo. Se iniciaba un camino con ese pedido y con esa inquietud. Más tarde, ya entrando al secundario, para seguir con sus amigos se anotó en "el comercial”, pero rápidamente se dio cuenta que no era lo suyo. Se enteró de otra escuela en su ciudad donde tenían la orientación en Ciencias Naturales, y hacia allá fue. No se equivocó, aunque doliera dejar amistades detrás. “Hubo un ejercicio de una materia, Biología, que era sobre ADN, algo muy básico y de escuela, pero ahí me surgió algo y dije esto es lo que quiero hacer”, recuerda.

Empezó a buscar qué era la genética con esa mirada al infinito, o al vacío, que se da cuando se está en el último año de la escuela secundaria. Buscando, fue que dio con la UNNOBA, que estaba bastante cerca de Casilda, y se encontró a su vez con la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), en la que también se dicta Genética. “Les pedí a mis padres ir a Misiones a conocer la universidad, y también visitar la UNNOBA; finalmente decidimos por la UNNOBA donde me sentí como en mi casa... sería la cercanía con mi ciudad, la gente, el lugar”.

Comenzó a cursar en 2007 en la sede de Pergamino. La UNNOBA tenía apenas cuatro años de vida y a ella le atrajo esa juventud. Y durante el último año de cursada conoció a la doctora Carolina Cristina, a cargo de una materia que marcaría su graduación: “En ese momento Carolina estaba formando su grupo de becarios en la Universidad en sus líneas de investigación en tumores, al que me permitió ingresar como pasante para iniciar mi tesis de grado, con un tema que sigo hasta el día de hoy”.

Desde aquellos tempranos días en Genética fue avanzando y haciendo un camino que le permitió alcanzar, a sus 31 años, el Doctorado en Ciencias Biomédicas por la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario, con una tesis que ya desde el título parece intratable para quienes no pertenecen a su campo de investigación: “Participación de las células madre en el desarrollo y progresión de los tumores hipofisarios. Nuevos blancos terapéuticos: vías de señalización Wnt/β-Catenina”.

Una mirada desde la genética

Al elegir una carrera, tanto quien la realizará, como quienes financiarán ese camino del conocimiento, quieren saber de qué se puede “trabajar”, por el “hacer” concreto. Gianina Demarchi confiesa: “Al inicio de la carrera leía sobre las salidas laborales y no entendía nada. Lo único que sabía era que quería estar adentro de un laboratorio”. ¿Se imaginaba como una investigadora? Gianina respondió que no: “En el último año, hablando con una docente —Virginia Pasquinelli— me enteré de la existencia de los doctorados, de ese tipo de futuro laboral, y ahí empecé a entender cuál podría ser mi carrera más allá de la tesis”.

“La salida laboral está muy relacionada con el agro en nuestra zona —explica—, los cultivos modificados genéticamente, los inoculantes, o incluso las empresas farmacéuticas para tareas, como el monitoreo de protocolos. Muchos de mis compañeros, una vez que obtuvieron el título de grado, empezaron con esos trabajos”. Pero la genética puede ir por tantos lugares, que hasta sus propios estudiantes se sorprenden: “Si tiene ADN, lo podés estudiar. Entonces si es un cultivo, cerveza, o un paciente con cáncer, podés avanzar, porque tenés las herramientas para profundizar en eso”. Gianina reconoce que desde lo laboral nunca le interesó lo vegetal, pero rememora que tenía “compañeros que ya entraron sabiendo qué cultivo querían mejorar”.

Así fue que se alejó de los cultivos para encontrar su tema, ya desde la tesis de grado: “Las vías de señalización, los componentes de la célula que van llevando mensajes. Hay distintas señales y yo me ocupo de una en particular”. Esta investigación forma parte de un proyecto más amplio que dirige la doctora Carolina Cristina, investigadora a cargo del Laboratorio de Neuroendocrinología / Fisiopatología de la Hipófisis que formó en el CIBA.

“La vía que yo estudio se llama Wnt/β-Catenina, y su funcionamiento en el desarrollo de tumores de hipófisis. En mi tesina de grado lo que hice fue generar estímulos en células hipofisarias de ratones y observar cómo respondía esa vía a esa estimulación. Ese fue el puntapié para la investigación en el doctorado, donde profundizamos el rol de esa misma vía pero en otros modelos experimentales, de rata y ratón, como así también en muestras provenientes de cirugía de tejido tumoral hipofisario de pacientes con y sin quimioterapia”, detalla.

Gianina Demarchi presenta su trabajo en un congreso en la ciudad de Mar del Plata.

Defensa virtual: saltando todos los obstáculos

Creo que nadie hubiese ido a Rosario a ver algo como una defensa doctoral. Entonces, con mi novio organizamos para transmitirla por una red social: amigos, familiares de todas partes, compañeros de la escuela, del laboratorio, estaban todos conectados para seguirla en vivo”, cuenta feliz de haber compartido ese momento, que terminó siendo comunitario en un año que apretaba con el aislamiento de cada amanecer.

En la defensa de la tesis doctoral mediante plataforma virtual.

“La situación de aislamiento obligó a abandonar la parte experimental final de la tesis porque el laboratorio se cerró en marzo. Pero mi tesis de doctorado ya estaba escrita y entregada antes de la pandemia en su versión borrador en noviembre de 2019”, detalla Gianina.

Sin embargo corría julio de 2020 y Gianina no tenía noticias de su trabajo, ¿lo habrían aprobado? ¿se habría perdido en los pasillos virtuales debido a la pandemia? Nada de eso: el trabajo borrador estaba aprobado y, ya que preguntaba, tenía que mandar la versión final para hacer la defensa. "¡La tenía que completar, no estaba lista!", exclama Gianina. "Fueron quince días en los que pude tomarme un tiempo del trabajo del diagnóstico en el laboratorio. Gracias al apoyo del equipo y de mi directora, pude terminar de escribir. Ahí me dijeron que la defensa iba a ser online, que no había otro modo. Y nos preparamos para eso", recuerda.

De la hipófisis a la tesis, un camino

—La glándula hipófisis es objeto de estudio desde la Grecia Antigua, es decir que es bastante célebre. ¿Podrías describirla y explicar cómo afectan los tumores que ahí crecen?
Es una glándula endócrina que secreta hormonas, que son mensajeros que van por la sangre y le dan indicaciones al resto del organismo, por eso se dice que controla la homeostasis. Por ejemplo, "le dice" a la glándula mamaria que produzca leche. Con otra hormona "le dice" a la glándula de la tiroides que produzca las hormonas tiroideas. Va orquestando las funcionalidades del cuerpo. A su vez, es regulada por hormonas del hipotálamo. En algunos casos se desarrollan tumores en la hipófisis, que tienen un comportamiento complejo porque si bien en general son “benignos”, es decir, no hacen metástasis, en realidad se ve que pueden resistir los tratamientos. Por su ubicación en la base del cerebro pueden llegar a comprimir nervios y estructuras cerebrales, con consecuencias difíciles de tratar luego.

—En términos estadísticos, ¿cuánto representa el tumor de hipófisis?
Los tumores de la hipófisis rondan el 15% de todos los tumores que se dan dentro del cráneo, no es un número menor. Hay un porcentaje de ellos que responde a los tratamientos, entonces, se logra controlar, pero hay un porcentaje que los resiste y es donde está el mayor desafío. Los tratamientos convencionales funcionan en un buen número de pacientes y reducen la secreción hormonal, pero para los que no responden a estas terapias el tumor vuelve, incluso después de una cirugía. Hay nuevas terapias que es lo que nos interesa estudiar, terapias a las que en algunos casos se responde bien, entonces nos preguntamos por qué y qué pasó desde el nivel molecular.

—Sigamos indagando los elementos que figuran en el título de tu tesis. ¿Qué son las células madre y qué relación tienen con lo tumoral?
Se trata de células con características del desarrollo embrionario pero que persisten en un bajo porcentaje en los tejidos adultos. Se está viendo en la actualidad que hay células madre prácticamente en todos los tejidos. Estas células son las que tienen la capacidad de responder frente a una herida o a la pérdida de células en un órgano. Es decir, tienen la capacidad de dar origen a nuevas células del tejido. Para eso se mantienen en un estado desdiferenciado, o sea que no están comprometidas a funcionar como ese órgano, pero están ahí y pueden dar origen a nuevas células del órgano. En la hipófisis están, también. Pero el problema es cuando se desregula su función, porque son responsables de originar cáncer o contribuir al cáncer que se originó. Estas células desdiferenciadas pueden autorrenovarse y proliferar, por lo que si llegan a adquirir una característica de “malignidad”, o sea, si se vuelven cancerosas, se van a diferenciar en células malignas. Por eso se maneja la hipótesis de que las llamadas recidivas, cuando vuelve la enfermedad después de un tratamiento o una operación, pueden estar dadas por la permanencia de células madre tumorales. Es un tema complejo al que resulta de interés estudiar desde las vías de señalización, porque son las que participan en el funcionamiento de esas células madre.

Trabajo con ratones en el laboratorio, junto a la doctora Carolina Cristina.

—Llegamos a esa frase, tal vez la más difícil del título. ¿Qué son las “vías de señalización”?
Se llaman así a las cascadas de proteínas, uno de los componentes de las células. Una de sus funciones es la de recibir señales del exterior de las células y amplificarlas en el interior. Si la señal "le dice" a la célula, “el ambiente es favorable, podés crecer”, entonces la célula toma ese mensaje y lo va pasando entre sus proteínas hasta que promueven una modificación que da como resultado su proliferación. A veces pasa algo que rompe la regulación natural. Va todo bien pero una proteína mutó y no recibe la señal de frenar, entonces crece. Yo estudio la vía denominada Wnt/b-Catenina. También están los receptores NOTCH, que es otra señal que se estudia en el laboratorio y es parte de las tesis de mis compañeras. Hay múltiples vías y los efectos son diferentes: que la célula crezca, que se reproduzca, que muera, que se generen nuevos vasos sanguíneos, etcétera. Nos gustaría responder a preguntas tales como: si efectivamente inhibimos la señalización, ¿colaboramos con el tratamiento?; ¿es más efectiva la droga cuando reducimos la actividad de las vías de señalización?

—En tu caso, ¿cómo sigue la carrera luego de obtener el doctorado?
Publicar nuestros trabajos de investigación, que es la manera con la que podemos comunicar nuestros hallazgos. Tenemos que cerrar los experimentos que hubo que aplazar, y en mi caso esos resultados pueden servir para completar una instancia posdoctoral. Tanto la Universidad como el CONICET nos brindan becas para realizar esa etapa de la investigación. Además durante un posdoctorado tenemos la oportunidad de prepararnos para lo que constituye, más adelante, la carrera de investigador científico.

Junto a la directora del CIBA, investigadoras y becarias en el Congreso Multidisciplinario de la UNNOBA.

Investigar en tiempos de pandemia

Como fue narrado en una nota anterior en El Universitario, Gianina forma parte del grupo de becarias y becarios que se doctoraron durante la pandemia y que se sumaron al trabajo cotidiano de detección de COVID-19. “Nadie imaginaba esto, así que fuimos viviéndolo. El laboratorio se cerró en marzo (de 2020) y quedamos aislados en casa. Todo lo que se podía guardar y dejar en espera hasta otro momento, se guardó, por ejemplo tejidos, cultivos, células, todo se congelaba para ser retomado en otro momento”.

“Sabíamos cómo manejar un virus, pero esto era diferente”, recuerda. ¿Por qué? “Después del cierre del laboratorio, desde el Ministerio observaron que el CIBA tenía los equipos y recursos necesarios para el diagnóstico. Preguntaron quién estaba dispuesto... ¡y fuimos corriendo! No estábamos acostumbrados a no ir al laboratorio. Además teníamos la oportunidad de hacer algo muy aplicado y formar parte de este desafío que era mundial. Personalmente me dije ‘voy a aportar mi pequeño granito de arena’ con los diagnósticos, aunque todavía no sabíamos cómo”.

Subsidio Fundación Bunge & Born para especialización en oncología en Bélgica.

Gianina cuenta que se iniciaron con “entrenamientos online”, por ejemplo, “para saber cómo ponerse y sacarse la protección correctamente, cómo moverse dentro del laboratorio, cómo preparar el edificio en zonas; aprendimos a separarnos en grupos para no cruzarnos, y desde abril de 2020 que estamos de lunes a lunes aportando con nuestra labor”. Y agrega: “Lo asumimos con mucha responsabilidad también, no nos podíamos contagiar ni visitando a nuestros seres queridos, porque si se enfermaba uno, bajábamos un grupo de trabajo entero en el CIBA”.

El desafío de la pandemia sumaba también la tarea de continuar con el dictado de las clases universitarias, aunque esta vez de forma online. Gianina trabaja en “Introducción a la Biología” y en “Química biológica”, materias que se cursan en los primeros años de Agronomía, Alimentos y Genética. “No me imaginaba dando clases, pero me encanta, siento que me complementa mucho. Hay algo que tiene la investigación básica, lo que hacemos en nuestro laboratorio, y es que no ves un resultado tangible. Nuestros resultados son publicaciones de trabajos científicos, por lo tanto, es difícil ver el aporte. Mediante la docencia me complemento, porque me ayuda a seguir pensando en lo que hago y a su vez brindarlo en las aulas”, finaliza, y se desconecta de la entrevista para ir rápido, de vuelta, rumbo al laboratorio.

 

 


Diseño: Laura Caturla


La pregunta por el “botón rojo”

Por Marcelo Maggio

Hay una idea que late, cual amenaza vedada, en el año económico argentino: el botón rojo. Pero, ¿qué significa esa metáfora? ¿Se puede simplemente “parar” la economía? Al parecer el capitalismo y el botón rojo se llevarían mal, muy mal.

El filósofo Martin Heidegger decía que la esencia de la técnica moderna reside en no reposar jamás, esto es, estar siempre dispuesta a transformar la naturaleza. No hay noche ni día, como en los ciclos de la naturaleza, sólo hay producción. Por eso mismo, quizás, el malestar con el botón rojo no sea únicamente político, o económico, sino que estaría en una profundidad mayor. Y, por eso, también, cuando las sociedades tienen que redireccionar su producción para enfrentar una guerra no aparecen tantos malestares ni resistencias. Si se trata de detener la maquinaria para reposar, cubrir con velos, esperar o cuidar, ¿qué sucede, qué se opina, quién está de acuerdo? ¿Puede deternerse la economía, hay una entidad que pueda detentar el famoso 'botón rojo'? ¿O es sólo una metáfora fallida de sanitaristas bajo los efluvios de la cloroquina?

Carlos Alberto Salguero es doctor en Economía y docente de la UNNOBA, entre otras universidades. Enseña Microeconomía y Macroeconomía desde 2016 en carreras de grado, y dirige un curso de posgrado sobre “Comercio y finanzas internacionales”. Este profesor universitario no comparte "el mito del botón rojo" que todo lo paralizaría porque "tiene una subyacencia necesaria: el planificador central”.

“Pareciera que no puede haber decisiones económicas en las que no guarde un rol preponderante el Estado, y eso no necesariamente debe ser así”, plantea. Salguero también se remonta a la teoría económica para abordar el tema: “Existen dos tradiciones mutuamente opuestas en relación a quién asigna mejor los recursos, ¿el Estado o el mercado? Es un debate que en el ámbito académico está abierto. Mi opinión particular, fundada en la ortodoxia microeconómica que establece que los controles provocan una perdida irrecuperable de eficiencia, es que resulta más saludable que se respeten las libertades individuales, que cada persona tenga la posibilidad de brindar todo su potencial sin ningún tipo de restricciones. No creo que sea necesario que un tercero, ajeno a los derechos de propiedad que cada uno detenta, tenga que venir a decir qué hacer o qué no hacer. Hay evidencia en el mundo que los países más ricos son los que tienden a tener Estados menos intervencionistas”.

Globalización, cantaban "Los Piojos" en el 2000, un año antes de que todo vuele por los aires en el país. “Ahí va Scottie Pippen/en medio de la puna/no te hagai problema darlin/slippin en la cuna”. Pero hoy ya se habla poco de la globalización, post Muro de Berlín y en el medio de una revolución de las telecomunicaciones, aunque… ¡apareció la pandemia global, y ya no resulta tan simpática la globalización! La aceleración mundial también trae la enfermedad.

Resulta evidente, y lo resultó desde el siglo XX para quienes querían desarrollar su utopía en un solo país, que la interdependencia de las economías es inevitable. Asumir la interdependencia quiere decir que no podemos hacer todo de modo local. Pero, y acá otro nudo, ¿qué está pasando con la economía global pandémica? ¿Cómo impacta en producción, comercio, finanzas? ¿Y los “bloques regionales” tan celebrados hacia fines del siglo XX y cada vez más golpeados y sin futuro aparente van a servir para salir del "shock" pandémico?

“Resulta claro que la globalización se ha dado en unas áreas más que en otras —reflexiona Salguero—. Hoy, por ejemplo, hay un acceso a la información disponible a lo largo del mundo gracias a las telecomunicaciones. Cualquier persona puede tener una videollamada en tiempo real con alguien que está del otro lado del planeta, cosa que antes no pasaba. Sin embargo, la apertura de los países está siendo relativizada. Hay grupos como la Unión Europea, por ejemplo, que no dejan de ser un bloque defensivo. En tal caso esta globalización tiene más de declamación que de correlato real en economía, y no guarda relación con la migración de las personas”, destaca Salguero al hacer un paralelo entre telecomunicaciones y migraciones.

Según informa el Banco Mundial, este año el repliegue global viene arrojando datos como los siguientes: 9,3% de baja en la demanda mundial de petróleo (para lo que va de 2020); caídas del 20% en servicios (con pico en el 30%); derrumbe del precio de commodities (energía, metales y agricultura), con excepción del oro. Muchos han visto en este escenario una necesidad de repliegue a lo local. ¿Se podría dar una reconfiguración de la teoría de las ventajas comparativas? Esto es, a partir de la necesidad de acceder a bienes que antes eran fáciles de conseguir y ahora se dificultan, ¿es viable en el presente volver a dar impulso a algo parecido a lo que otrora fue la sustitución de importaciones, por ejemplo?

Para responder, Salguero retoma el planteo inicial: “En la pregunta hay un pensamiento establecido, cosa que es razonable, porque la verdad siempre es personal. En la ventaja comparativa, desde la perspectiva del mercado internacional, hay restricciones que suponen que el comercio internacional, y el mundo, son como una torta predeterminada en la que la puja de las partes trata de sacar el tajo más grande. Y esto no debe verse así, sino que el comercio genera ventajas inexploradas y no debe enfocarse desde esa perspectiva de juego en el que lo que ‘uno gana el otro lo pierde’. Debería verse como un juego donde 'todos ganan', porque todos van a sacar el mayor provecho haciendo aquello que, en términos relativos, saben hacer mejor. No tenemos que sesgar a la persona con quien intercambiamos extramuros de Argentina como si fuera un rival al que hay que vencer, sino ver el beneficio mutuo. Sería un error muy grave proscribir el intercambio o restringir las posibilidades de las personas a un área determinada”.

El comercio internacional, "debería verse como un juego donde 'todos ganan', porque todos van a sacar el mayor provecho haciendo aquello que, en términos relativos, saben hacer mejor".

—Ese podría ser un escenario también, pero hay críticas. ¿Podemos repasarlas? Por ejemplo desde el movimiento “no global”, nacido en Seattle en 1999 en respuesta a una reunión de la Organización Mundial del Comercio, se cuestionaba el problema de las asimetrías entre países, la falta de reglas parejas, y sobre todo el impacto sobre el trabajo y los derechos laborales, incluso llegando al trabajo esclavo en países donde la informalidad no puede ser controlada, por caso Argentina también. Desde 1999 para acá, ¿hubo cambios en el comercio o se asume que la no regulación es el único, o el mejor camino posible?

—Las asimetrías necesariamente se dan porque las personas contratan otras personas que no son iguales. Nadie se contrataría a sí mismo. Cuando se establecen equipos de trabajo se consideran las distintas habilidades que cada uno de los integrantes tiene para tener un incremento del trabajo conjunto. Las empresas son un conjunto de activos con riesgo y pasivo, cuentan con la presunción de que van a ganar en caso de conseguir el favor de los consumidores, y eso es eventual, porque lo único que tienen asegurado y en concreto son los costos que enfrentan, entre ellos, las tasas de salario de las personas que contratan. El rol del asalariado no es el mismo que el del dueño de la empresa, por cuanto el asalariado vende su fuerza laboral. El titular de la empresa puede tener ganancias sirviendo correctamente al mercado o, eventualmente, podría quedar desprotegido y perder sus activos si su presunción hipotética del mercado no se cumple. Las decisiones siempre se toman en un marco de incertidumbre, y se corroboran empíricamente (ex post) si fueron acertadas. En cuanto a la cuestión moral de las condiciones de trabajo esclavo, que también hemos visto en Argentina, es algo que tiene que ver con las condiciones de pobreza extrema a las que determinadas personas en el mundo están expuestas. Cuanto más ricos son los países, la distribución del ingreso tiende a ser menos desigual. Estas cosas pasan cuando hay una necesidad extrema de personas que, bajo determinados regímenes, no pueden subvertir esa condición de pobreza tan lamentable y que es repudiable desde todo punto de vista.

—Pero una cosa es pensar que es repudiable y otra sería pensar que es necesaria la regulación, por ejemplo si asumimos que el capital “tiende” a ir a los lugares a donde menos costo de producción va a tener, ya sea local, regional o internacionalmente. ¿No es el Estado el único que puede decir “¡hasta aquí!”? Incluso podría ser peor, porque además de la informalidad o la esclavitud también hay dumping  (vender un producto por debajo de su precio normal, para eliminar a las empresas competidoras y apoderarse del mercado), cierre de fábricas locales y desocupación.

—No debe confundirse el comercio con la lesión de derechos. Precisamente, donde opera una ilegalidad es donde la Justicia debe actuar de oficio. Desde la Asamblea del año 1813, afortunadamente, la esclavitud ha sido abolida en nuestro país. En el comercio, sin embargo, desde que el mundo es mundo, el negocio es comprar barato y vender caro. Países como China, que hasta hace 70 años eran economías de subsistencia agrícola, gracias a los flujos de capital se han transformado, y hoy ese país es quizás la economía más preponderante del mundo, con las inequidades y condiciones de pobreza que persisten, inclusive con restricciones como la tasa de natalidad. Lo cierto es que la condición de vida de los habitantes del gigante asiático ha mejorado. Me parece que la solución va más allá de las restricciones: el ser humano viene de la pobreza extrema, pero sólo en los últimos años y gracias al acontecimiento económico más importante de la humanidad, la Revolución Industrial, ha empezado a superar esos acontecimientos. Cada año en el mundo, aunque este año va a ser particular, hay una menor cantidad de pobres. Y la tendencia global es a la disminución de la pobreza.

"El ser humano viene de la pobreza extrema, pero sólo en los últimos años y gracias al acontecimiento económico más importante de la humanidad, la Revolución Industrial, ha empezado a superar esos acontecimientos".

—En el curso de posgrado que usted dicta aparecen dos palabras: comercio y finanzas. Sin embargo muchas veces, y le hablo solo desde la “agenda de noticias”, las finanzas aparecen como una zona oscura, de dudoso proceder, asociada a la especulación o a lo “volátil”. Las bolsas que se desploman “mágicamente” son noticia, el dólar que “se dispara”, sin actores, los tenedores de bonos “sin rostro” o los capitales golondrina que generan incertidumbre. ¿Cuál es el rol de las finanzas en la economía global? ¿Es simplemente el “lado oscuro” del capitalismo como rezan las noticias cotidianas?

—Creo que eso sucede porque principalmente hay un desconocimiento cabal del mundo financiero y porque el comercio resulta más tangible. La gente está acostumbrada a hacer intercambios de bienes pero no tanto de transacciones financieras. Los particulares, los bancos y las empresas pueden poseer activos de su país o activos de otros países. De hecho, los particulares poseen casi exclusivamente activos de su propio país y, dicho sea de paso, en Argentina tenemos un mercado de valores que es despreciable en términos absolutos comparado con otras economías del mundo. Las finanzas lo que hacen es canalizar y transferir los flujos de ahorro. El problema de nuestro país es, precisamente, la falta de ahorro. Las personas, generalmente, estamos restringidas a llevar a cabo nuestra cartera en inversiones de opciones locales, en especial en bancos comerciales y no así en el mercado de valores, aunque con la revolución de las telecomunicaciones esto está comenzando a cambiar. No obstante, sigue siendo un terreno más afín a los agentes globales diversificar sus inversiones entre los mercados transnacionales. Los inversores internacionales generan una relación entre los mercados de activos del interior y del extranjero, y sus actuaciones tienen efectos fundamentales en la determinación de la renta, los tipos de cambio y de la capacidad de la política monetaria de un país para afectar a los tipos de interés. Para financiar la compra de activos durables, las empresas y particulares acuden a los bancos. Pero en el mundo, esos mismos actores se financian a través de la bolsa de valores y de los instrumentos financieros que surgen de allí. Quizás el desconocimiento de los instrumentos financieros es lo que genera, en algunos sectores de Argentina, los prejuicios sobre cómo operan los mercados.

Objetivismo económico: "Se ha perdido la posibilidad de ver a la persona como un ser de carne y hueso que está sujeto a diversas contingencias, entre ellas, levantarse un día con el pié izquierdo, estar enfermo, o todo lo que nos pasa a las personas en el devenir de la vida cotidiana”.

Trabajo y pandemia

La pandemia también nos devuelve a las preguntas fundamentales. “Cuál es la razón por la cual algunas personas dedicamos nuestra vida a esta disciplina que se ha dado en llamar Economía?”, se pregunta Salguero. “El problema esencial de la Economía tiene que ver con la escasez, si con solo pensarlo pudiéramos acceder a los bienes necesarios para mantener la vida, no habría razón para intentar resolver estas cuestiones. La pandemia lo que ha hecho es golpear en el núcleo central del paradigma de la escasez. Ha hecho que lo escaso se vuelva más escaso. Debemos redoblar los esfuerzos para intentar resolver los problemas que resultan, ni más ni menos, del trade off o solución de compromiso entre las 'necesidades infinitas y los recursos que son limitados y escasos', y esto incluye aún a las personas más ricas del mundo, sea por el motivo que fuere”.

Y acto siguiente nos recuerda: “Originariamente, la ciencia se denominaba Economía Política y desde la revolución marginalista, es decir desde 1870, se ha perdido el cincuenta por ciento del nombre. Es decir, desde Alfred Marshall hasta acá hablamos de Economía a secas”. Este cambio no ha resultado menor ni baladí: “El objetivismo, producto del uso de la matemática en la teoría de la utilidad marginal —añade Salguero— ha hecho que se vea al ser humano como un autómata apto para formalismos matemáticos, pero se ha perdido la posibilidad de ver a la persona como un ser de carne y hueso que está sujeto a diversas contingencias, entre ellas, levantarse un día con el pié izquierdo, estar enfermo, o todo lo que nos pasa a las personas en el devenir de la vida cotidiana”.

La tradición teórica a la que Salguero refiere responde a una fundamentación liberal clásica, y lo que se conoce como la revolución marginalista en 1870 tuvo tres corrientes: William Jevons en Inglaterra, León Walras, en Escuela de Lausana y Carl Menger, en la Escuela de Viena. “La intervención de Marshall dio lugar al conocido 'enfoque neoclásico', aunque el prefijo ‘neo’ es un término abierto, y refiere a cualquier significado que quiera dársele”.

Análisis de la realidad: "Como decía un economista y sociólogo norteamericano, Mancur Olson, los datos nos permiten mostrar todo aquello que queramos, solo bastará ver hasta dónde seamos capaces de torturarlos".

—En la pérdida de la palabra “política” en el nombre de la disciplina, ¿se ha perdido eficacia también? ¿Sería posible pensar una recuperación de ese nombre original y de esa práctica?

—En el presente, no. La mayoría de las escuelas de pensamiento adhieren al objetivismo. Es más, hay grupos con gran influencia que consideran que la Economía no es una ciencia social sino una ciencia dura, y cada vez más se desvelan tratando de matematizarla, incrementando su relación con los algoritmos matemáticos, más que tratar de llevarla a ese escenario inicial que la ha planteado como una ciencia social. La econometría, por ejemplo, una disciplina de la medición económica de los datos, busca argumentar o corroborar a través de la evidencia empírica. Como decía un economista y sociólogo norteamericano, Mancur Olson, los datos nos permiten mostrar todo aquello que queramos, solo bastará ver hasta dónde seamos capaces de torturarlos.

—En este borramiento de lo social hay quienes aprovechan para reflotar las hipótesis de un mundo sin empleo, a caballo del automatismo, o de una sociedad en crisis, es decir por diversos motivos se podría llegar a esa conclusión.

—No podemos pensar en una economía que sea prescindente del trabajo. Todo lo que las personas hemos logrado como mejora en nuestra calidad de vida lo hemos conseguido con trabajo, que es el ingrediente insustituible para incrementar la mejora de las condiciones de vida. No hay nada que pueda hacerse sin trabajo. Es falso el argumento que dice que un robot puede reemplazar el trabajo humano. La tecnología puede potenciar el trabajo humano, pero no reemplazarlo, porque nada puede existir sin trabajo humano. Lo que hace la tecnología, sí, es incrementar la productividad. Tomemos como ejemplo un productor rural: en determinado país necesitará una cantidad de horas, en otro le será suficiente con menos tiempo para producir mucho más, dada la manera en que se potencia su trabajo gracias al uso de la tecnología. Y eso hace que ese país sea más rico. La riqueza no está en el dinero, sino en la tasa de capitalización de esa economía que soporta el trabajo humano. Hay economistas que dicen que el dinero es la savia que lleva los nutrientes. El dinero es simplemente un medio para realizar intercambios. Lo que en realidad nos va a dar un mejor nivel de vida es el acceso a mayor cantidad de bienes y servicios, parte de esos bienes se usan para consumir y parte se ahorran.

 

"Es falso el argumento que dice que un robot puede reemplazar el trabajo humano. La tecnología puede potenciar el trabajo humano, pero no reemplazarlo, porque nada puede existir sin trabajo humano".

—¿Puede suceder que se potencie la productividad pero al mismo tiempo se altere la naturaleza del trabajo humano por el impacto de la maquinaria? Algo así es lo que está en la tesis sobre la composición orgánica del capital.

—Ese es el argumento sobre el que subyace la plusvalía de Marx. Este autor, no solo partía de una concepción defectuosa de la economía, sino que sostenía que ésta, siempre referida a lo material, determinaba las características espirituales del hombre. Pero el empresario debe pagar el salario de mercado para cada tipo de trabajo, independientemente de su estado patrimonial y de sus deseos personales. La cuantía del capital determinará, en última instancia, los ingresos y salarios reales. El aumento del capital genera, entre otras cosas, que las tareas marginales desaparezcan del mercado aprovechándose el trabajo en tareas consideradas más necesarias. La evidencia, en ese sentido, ha sido contundente.


Diseño: Laura Caturla


Aula virtual, un espacio para la continuidad

Por Marcelo Maggio

Como si se tratara de una verdadera gesta, y vivenciando hechos dignos de ser recordados para las generaciones que vendrán, docentes y alumnos se esfuerzan en continuar la labor de enseñanza y aprendizaje. El escenario de la virtualidad total requiere de compromiso, comunicación y empatía, valores sin los cuales el hecho educativo no podría seguir manifestándose.

“Cuando vino la pandemia pudimos dar el salto rápidamente a la virtualidad, porque ya venía la universidad encaminada así, aunque lo habíamos intentado y no le podíamos encontrar la vuelta”. Quien reconoce esa situación es el docente Claudio Giansiracusa, de las asignaturas “Introducción a la ingeniería” y “Mantenimiento industrial”. Contento por los resultados obtenidos en un desafiante primer cuatrimestre, completa su idea: “Nos costaba entrar a la virtualidad, usar la plataforma, cargar la información de la cursada, un trabajo muy grande al que quizás no le veíamos los resultados. Entonces seguíamos con el proceso tradicional de lo presencial, aunque teníamos toda la estructura virtual armada y lista para usar en la Universidad”.

Como fue narrado varias veces desde El Universitario, apenas se dispusieron las medidas de confinamiento en marzo de 2020, a causa de la pandemia, se pudo migrar todo el modelo presencial de la Universidad a uno enteramente virtual, incluso en lo administrativo. Además de crear todas las aulas virtuales necesarias, de inmediato se puso a disposición de los docentes una oferta de capacitación.

Pero el camino de la educación presencial tiene una impronta tan fuerte que para muchos implicó un salto, un “animarse a más”. María José Torres, docente de “Toxicología de los Alimentos”, tiene un balance positivo de lo vivido en el primer cuatrimestre, pero reconoce que “la mayoría de los docentes estábamos acostumbrados a las clases presenciales porque de ese modo nos formamos”. Sin embargo, reivindica que se fueron “adaptando” a la nueva metodología, en parte gracias “al apoyo del área de Educación Digital de la Universidad”. “En lo personal —afirma Torres—, tenía curiosidad e interés por la enseñanza virtual y había comenzado a realizar algunos cursos, pero no me había animado a incluirla en mis clases. Con la pandemia, de una semana para la otra ya estábamos dictando clases a través de la plataforma de la Universidad”.

La experiencia en los equipos docentes es colectiva, y muchos encontraron el coraje en lo grupal cuando se trataba de enfrentar las dificultades. De alguna manera se sigue así el espíritu de la era digital y de las “inteligencias colectivas”, como plantea el filósofo de la virtualidad Pierre Lévy. Este sentido es especialmente el que destaca Verónica Inthamoussou, docente de “Contabilidad I”: “Para nuestro equipo de trabajo fue una experiencia buena, nos acompañamos entre los docentes que integramos la materia y tuvimos un empuje en investigar cómo poder llevar las clases de la mejor manera. Como grupo siempre estuvimos en las clases al menos dos docentes, y respetamos los horarios de la presencialidad en los cuales se inscribieron nuestros alumnos, además de grabarlas para quienes no podían asistir”.

El aula virtual y sus circunstancias

Lanzados de lleno al mundo digital, los docentes fueron encontrando dificultades y potencialidades desde la práctica misma. Por ejemplo Verónica Inthamoussou retoma los problemas relacionados con lo que se conoce como brecha digital, esto es, las carencias en el acceso tanto a dispositivos como a conectividad: “Me encontré con que me faltaban dispositivos en mi casa. Estaba con una computadora y una tablet para toda una familia que necesitaba estar conectada. Aunque lo pude solucionar, creo que es un factor muy importante a considerar, porque hay tareas de una cursada universitaria que no podés resolver mediante un teléfono”. En ese sentido, desde la Secretaría Académica de la UNNOBA se hizo seguimiento de estas problemáticas y se brindó la posibilidad de conexión con el Programa de Becas de Conectividad y dispositivos tecnológicos, y con el cual se entregaron computadoras y beneficios económicos para la contratación de servicios de internet/datos. A nivel nacional la respuesta a la brecha digital se inició, también, mediante la declaración de internet como un “servicio público” o la apertura de créditos para la compra de equipo informático para docentes a través del Banco de la Nación Argentina. Distintas formas de enfrentar la mentada brecha digital.

Pero, como señalan los especialistas en tecnología educativa, la dimensión tecnológica es sólo una de las que se debe tener en cuenta al momento de pensar la educación a distancia o virtual. La otra es la pedagógica. Por eso, desde el área de Educación Digital, se dictaron capacitaciones desde el primer cuatrimestre, como por ejemplo los talleres de “Diseño de cursos virtuales”, de utilización de herramientas como “Talleres”, “Cuestionarios, “Lecciones, “Foros”, “Tareas”, además de un taller sobre los “Procesos de Evaluación en ambientes virtuales”, dictado por docentes externos. Ese proceso, que sigue en el segundo cuatrimestre, incorporó el dictado de “microcharlas” de apoyo a docentes sobre temas puntuales, como el armado de grupos, grabar clases o el ajuste en el diseño del aula.

Claudio Giansiracusa se remonta al inicio del año y cuenta que “el primer desafío fue la reorganización de los contenidos, porque si antes éramos ordenados ahora teníamos que serlo más, prever muchas cosas, tener los materiales cargados con tiempo, pensando siempre en el alumno”. María José Torres también destaca el trabajo que se requiere para “adaptar los contenidos y muchas de las actividades a la virtualidad”. “Llevó un tiempo amigarse con la plataforma y los medios digitales, sobre todo para poder emplearse en la readecuación de las asignaturas”.

Verónica Inthamoussou destaca que alcanzaron a tratar todos los temas del programa gracias al compromiso de todas las partes. Del lado docente rescata la voluntad de incorporar clases extra, por ejemplo, o de utilizar una cuenta en Instagram para la materia, un recurso heterodoxo, pero que “permitió tener comunicación instantánea para consultar todo tipo de cosas: después de cada clase el Instagram estallaba a preguntas, con las dudas que quedaron para retomar y volver a explicar”.

En una materia de primer año ves el desconcierto, y en la virtualidad el desconcierto era mayor aún”, recuerda Claudio Giansiracusa. “Parecía que estábamos muy alejados, entonces algo que se potenció mucho fueron los diferentes canales de comunicación”. Todos los docentes destacaron la necesidad de estar comunicados por más tiempo y por diversas vías.

Docentes y alumnos se fueron familiarizando paulatinamente con los diferentes canales formales de comunicación de la Plataforma de Educación Digital, como los foros, la mensajería interna o los correos. Giansiracusa comenta que, no obstante, tuvieron una actitud flexible frente a las necesidades de los estudiantes que recién estaban iniciando su recorrido universitario: “Eran alumnos de primer año y se notaba que necesitaban contención, entonces les permitimos que nos manden correos electrónicos directamente o usen otras modalidades más directas al prinicipio”. El ingeniero, responsable de una materia introductoria, señala que “lo más importante para la contención de los alumnos es estar informados y tener pautas claras”.

María José Torres, desde el campo de las ciencias biológicas, coincide con esta experiencia, con la dificultad de avanzar en un tipo de comunicación formalizada por los entornos virtuales institucionales: “Con los estudiantes nos mantuvimos en permanente contacto a través de la plataforma, pero nos faltó mayor interacción grupal a través de los foros para aprovechar esta herramienta, pero creo que fue por inexperiencia de ambos lados. Es de rescatar la buena predisposición que presentaron los alumnos, para ellos también fue un gran cambio el pasaje de la presencialidad a la virtualidad”.

Es singular el esfuerzo realizado y los resultados. Por ejemplo, los docentes coinciden en hacer un buen balance, en haber alcanzado a dar todos los temas y en el rendimiento de la medición más fría de aprobación y ausentismo. “Estuvimos muy cerca de los números que se dan en la presencialidad”, coinciden.

Sin embargo, una circunstancia no menor, sobre todo para quienes ingresan a una carrera, es el conjunto de relaciones interpersonales que se tejen y que conforman un todo de la vida universitaria. Para Inthamoussou no se trataba solamente de mejorar la comunicación o los contenidos: la falta de presencialidad impactaba en aspectos básicos para transitar la vida académica, “como desconocer cuestiones administrativas básicas para cursar”. “Ante la falta de ese contacto que brinda la presencialidad, fuimos los docentes quienes establecimos ese nexo que necesitaban algunos de nuestros estudiantes”, rememora la docente de contabilidad.

Mantener el vínculo

Beatriz Checchia es docente en la UNNOBA de una asignatura transversal a todas las carreras, “Aspectos Sociales e Institucionales de la Universidad”. Checchia, además, dirige la Especialización en Docencia Universitaria y está doctorada en Calidad y Evaluación de Programas e Instituciones. Su mirada acerca de condiciones de cursada tan especiales en este primer cuatrimestre se ve enriquecida por esta múltiple formación de Checchia, como docente, evaluadora institucional y formadora de docentes.

Checchia es categórica con una afirmación inicial: “La docencia ha demostrado una rápida capacidad de adaptación”. Pero en segundo término también reconoce que “todos los debates que se venían teniendo acerca de la virtualidad se vieron impactados por esta situación tan incierta”. “Una cosa es la educación virtual en tiempos de pandemia y otra es la educación virtual que veníamos concibiendo”, enfatizó.

Desde su asignatura, además, cuenta que se encontró con “muchos recursos y plataformas para explorar, formas para garantizar la continuidad y maneras de mantener la interacción, que es el gran desafío”. Pero deja en claro que esa diversidad de la técnica no lo es todo para hacer frente a la adversidad. Siempre es necesaria la mirada “vincular” del docente.

Si en la presencialidad esta cátedra fomentaba la interacción y el diálogo, ahora mediatizada por una plataforma, y con las dificultades de la conectividad y las herramientas digitales, había que encarar la tarea de otro modo: “Encontramos que necesitábamos una forma distinta de abordar el diálogo y generar también otros modos de apropiación del conocimiento. En esto creo que todos apelamos a nuestra capacidad adaptativa y a nuestros aprendizajes previos, y por sobre todo, vi que todos apelamos a esta necesidad de priorizar el vínculo con el alumno y de conocer cómo estaban atravesando esta situación tan desafiante”.

“Nuestra responsabilidad como docentes —destaca Checchia— es pensar con qué recursos vamos a diseñar la materia para que el alumno la pueda seguir y sentir la confianza para interactuar. ¿Qué materiales y qué tiempos son los mejores para planificar? Esto es algo que la educación virtual trabaja hace mucho tiempo, pero este desplazamiento abrupto de la presencialidad, en el marco de la pandemia, requiere una reflexión muy profunda”.

En este sentido la docente recupera las palabras y experiencias de sus colegas: “Quizás antes de la pandemia cuando se hablaba de lo virtual se decía 'hay que capacitarse mucho, es difícil, etcétera', pero de pronto lo tuvimos que hacer porque necesitábamos garantizar la enseñanza, y no sólo eso: teníamos que cuidar al ingresante y evitar los abandonos”.

Una de las grandes preguntas que quedan a partir de esta experiencia de aislamiento social es ¿qué quedará, o cómo quedará configurada, la presencialidad? Si retomamos uno de los ejes que plantea la docente Inthamoussou, hay toda una dimensión social, de construcción de la personalidad como profesional, que se va dando en un intercambio con las demás personas, en todos los espacios que genera la universidad. En este sentido Checchia manifiesta: “Por supuesto que poder tener un contacto no mediatizado por un dispositivo es el gran tema para todos. Para los docentes, por ejemplo, no tener la mirada de todos nuestros alumnos, nos lleva a comparar cómo hubiera sido esa clase en el cara a cara. Sin duda que hay beneficios de la presencialidad que son indiscutidos, pero también vamos encontrando los beneficios de la virtualidad a medida que la trabajamos. Un gran punto que tenemos en agenda es cómo garantizar la interacción para la socialización, para que quienes transitan su formación profesional no pierdan ese aprendizaje integral. Pero es algo que se da en todos los niveles educativos: siempre hay algo que tiene que ver con el encuentro con el otro”. Aunque la duda persiste: “¿El encuentro mediado? Creo que sigue siendo la gran incógnita”.

Sostener los ideales

La virtualidad, y los problemas de la brecha digital, son un desafío político para la universidad pública argentina, que se propone como, inclusiva y de calidad. ¿En estas condiciones se pueden garantizar estos ideales?

“La situación empuja a repensar todo, pero sin abandonar la masividad con calidad —sostiene Checchia—; siempre pensar en la oportunidad que brinda la universidad por su compromiso con la sociedad, por eso hay que buscar las mejores estrategias para acompañar los desafíos del país”.

Además la universidad pública, como toda institución del sistema educativo, tiene requisitos, reglas, que a veces parecen ir de bruces con los aprendizajes ubicuos, no formales, en línea. Mientras avanza esta virtualidad de aislamiento obligatorio, mientras se acompaña y se involucra en esa ola virtual que todo lo empuja, en paralelo, la universidad debe ir repensando también esa dimensión pedagógica y estratégica.

“Hay dos cuestiones que son clave para avanzar —indica Checchia—: la flexibilidad curricular y la innovación. Si bien hay estándares e indicadores que son una base para la garantía, lo que tenemos que trabajar desde la universidad es esa tensión entre garantía de calidad y flexibilidad de la innovación”. Esto se logra de muchas maneras, por ejemplo, mediante la escucha atenta: “Para que los planes de estudio beneficien a la sociedad y la universidad no quede aislada resulta esencial la escucha del graduado, la escucha a los espacios de autoevaluación, a las comisiones de seguimiento, y no perder nunca el horizonte de lo que se pretende alcanzar”.


Diseño: Laura Caturla


Wikipedia en movimiento

Por Marcelo Maggio

En el año 2013, cuando Patricio Lorente visitó la UNNOBA, Wikipedia en español llegaba a la icónica cifra de un millón de artículos publicados. Hoy ya cuenta con 1,6 millones de artículos en español y Wikipedia como proyecto se sigue expandiendo: son dieciocho las lenguas que superan la cifra del millón en sus respectivos espacios, exactamente el doble de las que habían superando ese número en el año 2013, cuando Lorente visitó la Universidad para dictar una conferencia a los estudiantes de la Escuela de Tecnología.

La reciente “visita” del expresidente de la Fundación Wikimedia fue virtual, en un encuentro posibilitado por el ciclo UNNOBA en Movimiento. Diálogos en tiempos de pandemia, un espacio destinado a pensar y charlar con invitados especiales sobre temas de actualidad. Con la consigna “¿Cómo se construye el conocimiento y cómo se valida socialmente?”, Lorente lejos de cerrar el debate se dedicó a abrir todas las polémicas posibles que atraviesan la era de la participación en red.

“Esto no es muy diferente a lo que planteaba Denis Diderot en el siglo XVIII cuando postuló su idea de Enciclopedia -suele definir Lorente en entrevistas y charlas, y esta vez no fue la excepción-. Él planteaba que para poder compendiar la suma del conocimiento humano era imprescindible la participación de todas las personas, pero la tecnología de esa época no permitía la participación masiva ni tampoco había un grado de alfabetización que lo permitiera. Trescientos años después tenemos esa tecnología: se llama web”.

"Esto no es muy diferente a lo que planteaba Denis Diderot en el siglo XVIII cuando postuló su idea de Enciclopedia". Imagen de Denis Diderot (1713-1784), 1767. Colección Louvre, Paris.

“Tim Berners-Lee, investigador del CERN en Europa, -recordó Lorente- desarrolló la web porque una disciplina en particular necesitaba que miles de físicos y científicos de muchas disciplinas colaboraran simultáneamente en el impulso de la física de partículas, independientemente del lugar en el mundo en el que se encontraran: hay disciplinas que para crecer requieren de la colaboración masiva”. La idea de participación quedaría atada a la web, desde su nacimiento mismo.

Crecer en comunidad

Los datos duros evidencian, por donde se los mire, crecimientos que no sólo hablan de un proyecto que va al ritmo de las nuevas tecnologías: su filosofía parece haber encontrado bases firmes donde pisar. ¿Pero por qué? ¿Cuál es el secreto de este “proyecto imposible”, como califica siempre Lorente a Wikipedia? “En 2005, cuando empecé a participar activamente, -indicó- la Wikipedia en español tenía 30 mil artículos. Hoy no sólo se supera el millón y medio, sino que tenemos una cantidad de sitios que conforman una familia de proyectos, como Wikimedia Commons, que es un repositorio de archivos multimedia que ya tiene 62 millones de archivos”.

Esa magnitud del proyecto hace que logre una omnipresencia que resulta difícil de entender, ya que “al conocimiento que está depositado en Wikipedia no sólo se accede desde su página: las búsquedas de Google, y otros similares también lo hacen, muestran un cuadro sinóptico con información que la mayoría de las veces es tomada de Wikipedia, es decir que su contenido aparece frente a nuestros ojos sin necesidad de entrar al sitio y sin que lo sepamos”, destacó Lorente.

En febrero de este año Lorente publicó el libro Conocimiento hereje, una historia de Wikipedia, y cuenta que lo hizo porque “quienes usan Wikipedia merecen saber cómo se construye esa herramienta, porque la usan todos los días, para bien y para mal”. Porque además, y parafraseando a Led Zeppelin, indica que “la pregunta sigue siendo la misma”, como cuando se inició en el proyecto: “¿Cuánto podemos o no podemos confiar en ese contenido, cómo se hace, quién lo escribe, cuál es la política editorial para verificar?”. Esos siguen siendo los interrogantes y los puntos de ataque que sigue recibiendo Wikipedia.

Confiar en Wikipedia da vértigo principalmente porque los seres humanos tomamos atajos para alcanzar el conocimiento. Entonces, ¿por qué confiamos en algo? Porque lo dijo alguien en quien confiamos, una autoridad formal”

En este sentido es importante saber que Wikipedia tiene procedimientos estrictos que hacen que no cualquier persona pueda hacer lo que quiera y de cualquier manera, “lo cual ha hecho posible la colaboración masiva de miles de voluntarios: hay actualmente 300 mil colaboradores activos y más de 80 millones de cuentas de usuario, personas que no tienen que tener certificación de ninguna institución vinculada al conocimiento”.

Esas reglas para alcanzar un objetivo tan vasto como el de compendiar el conocimiento humano existente requieren ser simples y a la vez efectivas. “En el año 2001 nace Wikipedia como sitio web que se puede editar, como experimento para salvar una enciclopedia comercial que no podía despegar. Eran los comienzos de la web 2.0 y en esa época había sólo dos reglas para la participación”, rememora Lorente. La regla número 1 decía “esto es una enciclopedia, por lo tanto no es fuente primaria de información, es decir que todo lo que se escribe aquí tiene que estar previamente escrito en otra parte”. La regla número 2 decía “no hay normas fijas”. Actualmente es el quinto pilar y último pilar, un mandato que de alguna manera se enlaza con la idea de "herejía" que tanto destaca Lorente, incluso desde la portada de su libro.

Con el tiempo se fue complejizando la normativa interna y “se agregaron otras tres reglas”, recordó Lorente: todo el contenido tiene que ser libre, en el sentido en que lo plantea el software libre pero ahora mediante licencia Creative Commons; el comportamiento social debe seguir normas de etiqueta y convivencia ; y la tercera, muy polémica, es que “Wikipedia busca el punto de vista neutral”.

Para ejemplificar cómo encaran el problema de la neutralidad, Lorente se refirió a un caso que arbitró personalmente: el artículo sobre la “Guerra del Pacífico”, un hecho histórico que involucraba a wikipedistas chilenos, peruanos y bolivianos. “Se había generado una guerra de edición, y para salir de ahí la solución fue que el artículo central genere nuevos artículos: así se hicieron 200 subartículos gracias a una mediación. Entonces alcanzar la neutralidad implica que todos esos puntos de vista estén reflejados de una manera ordenada”.

¿Lectura crítica con inteligencia artificial?

La herejía parece ser una constante para la gente de Wikipedia y en ese sentido se atreven a hacer combinaciones y críticas que resultan siempre desafiantes.

“Wikipedia es una obra en construcción, y como tal tiene sesgos y errores, pero nos plantea que una de las habilidades en las que tenemos que entrenarnos en esta época es la capacidad de lectura crítica: estamos rodeados de información que en general es de bajísima calidad”. Pero si hay quienes critican a Wikipedia por su calidad, también deberían tener en cuenta esta opinión: “En promedio la mayoría de la información de Wikipedia es de más calidad que la que se puede encontrar en las redes sociales, y eso refuerza la idea de que hay que entrenar la capacidad de lectura crítica”.

En ese sentido Lorente afirma: “Wikipedia ha demostrado muchísima más capacidad de lidiar con las fake news que Facebook, por ejemplo, pero eso no quiere decir que no hay falsedades. Esta idea del reaseguro externo es algo para empezar. Después está la calidad del contenido. Esto es un campo de batalla y por eso hay que tener mucho cuidado con el vandalismo que se ejerce sobre los artículos”.

Confiar en Wikipedia da vértigo -califica el orador virtual-, principalmente porque los seres humanos tomamos atajos para alcanzar el conocimiento. Entonces, ¿por qué confiamos en algo? Porque lo dijo alguien en quien confiamos, una autoridad formal”. Pero en Wikipedia no existe esa autoridad formal, entonces ¿cómo logra la confianza?: “Lo que existe es una construcción colectiva que tiene que estar basada en fuentes y citas externas, que se publica por el consenso entre quienes participan en un tema, y ese tema nunca está terminado, por lo tanto son consensos inestables”. De esto se trata entonces el “modo wiki” de construcción colectiva del conocimiento.

Dentro del vértigo de Wikipedia aparece algo hasta hace poco inesperado: la inteligencia artificial. Así por ejemplo aparece el desarrollo de Wikidata, “que es en rigor una base de datos, y que permite la utilización de herramientas de machine learning para enriquecer el contenido”, explica.

Con los robots trabajando dentro de la comunidad, se torna más compleja la tarea, y resultaría más difícil realizar vandalismo: “Hay herramientas para curar el contenido de Wikipedia, por ejemplo, cuando se trata de identificar problemas que no son tan evidentes para un editor humano. Se aspira a que todo el contenido de Wikipedia tenga una fuente externa, pero en ocasiones hay wikipedistas que agregan información especulativa o errónea, ya sea por confusión o por mala fe, algo que naturalmente no cuenta con referencias a otras fuentes. Puede pasar que luego algunos medios periodísticos por pereza o falta de profesionalismo reproduzcan esa información de la enciclopedia. A continuación, alguien agrega a ese medio como una referencia y lo usa como fuente, ¡pero con un contenido que se generó, en primer lugar, por la información errónea contenida en Wikipedia! Entonces descubrir esas referencias circulares, que contaminan no sólo el contenido de Wikipedia sino también a los medios tradicionales, es una operación muy compleja, especialmente por el volumen de la enciclopedia. Para eso estamos ‘entrenando’ herramientas de inteligencia artificial que en principio pueden detectar esos errores”.

Debates, dudas, cuestionamientos

Quien va en representación de un proyecto tan ambicioso y poco ortodoxo como Wikipedia está acostumbrado a los cuestionamientos de toda índole, desde los legales y culturales, hasta los niveles informáticos básicos de la plataforma. Uno de los primeros shots que recibió Lorente en el encuentro virtual de la UNNOBA fue dirigido a la convivencia de una plataforma como Wikipedia, en la que prima el texto, dentro de un ecosistema digital cada vez más audiovisual. Lorente advirtió que “la interfaz es una discusión permanente en Wikipedia”. “Hemos experimentado con varias opciones, pero sólo hemos logrado llegar al actual editor visual. Pero creo que en esta época de los formatos breves, una enciclopedia se reafirma por su definición como una obra de formatos largos, así que para seguir siendo enciclopedia hay que resignar ciertas cosas, como no ser una colección de tuits”.

En tiempos de formatos cortos, velocidad de lectura y crecimiento del audiovisual, Wikipedia reivindica su formato largo y textual propio de la enciclopedia.

Otra de las característica que llama la atención es la multiplicidad de las lenguas y su crecimiento. ¿Hay un “activismo lingüístico” en la red? Con la presencia actual de 301 lenguas en Wikipedia, “cada enciclopedia es distinta de la otra, algo reforzado por la baja actividad de traducción. Por lo tanto hay sesgos sobre cómo se tratan los temas de acuerdo a cada comunidad lingüística. Por ejemplo, la independencia de Cataluña en catalán es diferente a la versión en español. La existencia de diversidad lingüística a veces puede exacerbar el nacionalismo, y eso sucede en algunos casos”.

Hay temas conflictivos para la sociedad que pueden llevar a la necesidad de expresar diversos puntos de vista. Ese es el pilar de la "neutralidad" al que apunta en Wikipedia.

El sesgo de género es otro de los ejes que preocupa a la comunidad de Wikipedia y sobre el cual Lorente fue consultado. Señaló que efectifamente es uno de los problemas que tiene el proyecto y que “en ningún caso hay más de un 15% de mujeres entre wikipedistas”. “La brecha de género ha cobrado importancia en la agenda de la Fundación Wikimedia y en la comunidad de Wikipedia, por eso en muchas de las iniciativas actuales, por ejemplo la articulación con el sector académico o las innovaciones en tecnología, se pretende ampliar la participación”.

Dentro de los cuestionamientos más fuertes que reciben proyectos como Wikipedia está el de la idea del “conocimiento libre” y el cuestionamiento a la tradición legal de los “derechos de autor”. Este tema se vio actualizado durante la pandemia y el aislamiento obligatorio debido a la controversia generada por la circulación de libros en formato PDF. “¿Esas teorías libertarias también están en Wikipedia?”, fue consultado Lorente. “Es un debate muy interesante -respondió-, porque lo que pasa con el libro ahora es lo que pasaba hace 15 años con la música, o hace menos con las películas. Spotify y Netflix son las respuestas del capitalismo al problema. Vemos una contradicción entre el marco legal y la circulación posible actual. El copyright partía de otorgar el monopolio de la explotación de la obra intelectual durante un tiempo para hacer rentable ese negocio. ¡Pero llegó internet y hoy la circulación de las obras no necesita de la intervención de ese monopolio!”.

Más allá de los actos “de hecho”, Lorente aclaró la posición de Wikipedia respecto al tema: “Se trata de una comunidad que cree en la libre circulación del conocimiento, y en ese sentido se acerca a quienes cuestionan los derechos de autor. Pero, a la vez, en Wikipedia van a encontrar una comunidad de lo más celosa y estricta en la vigilancia de los derechos de autor, y eso es justamente porque cree en la libre circulación del conocimiento”.

Wikimedia Argentina impulsa la donación de material educativo para compartir y para implementar en la enseñanza "en contexto de #coronavirus".

Para no esquivar ninguna de las "balas", otro de los tópicos que fluyen como el agua de todos los días, es la relación de Wikipedia con la educación. ¿Es Wikipedia un problema o podría ser una solución para la educación? “Creo que Wikipedia en el aula es una iniciativa a la que vale la pena asomarse. Pero lo que tiene que saber un docente, todos los docentes, es que sus estudiantes usan Wikipedia, ¡todo el tiempo! Entonces entender Wikipedia, entre otras cosas, implica entender cómo funciona un proceso transparente de construcción de contenidos. Puede verse si un contenido fue editado, vandalizado, si está activo o abandonado. Para mí lo más interesante es ver cómo construir contenido en el marco de un proceso pedagógico, que los alumnos no escriban para el profesor sino para un público, desde una comunidad para un público general. Además, la comunidad de Wikipedia tiene reglas exigentes que también sirven para entrenarse en el rigor que luego puede pedir la academia mediante la evaluación de pares”.

Presente y futuro del movimiento

--¿Se pueden marcar algunos ejemplos significativos de la relación Wikipedia-Gobiernos? Ya sean ejemplos positivos o negativos.

--La relación es muy diversa. Países como China o Turquía bloquean rutinariamente el acceso a Wikipedia. Pero también con países occidentales han existido problemas: seguimiento a quienes consultan Wikipedia por parte de la NSA en Estados Unidos o intentos de censura en Francia, por citar los casos más conocidos. En la actualidad, y siendo que el gobierno de los Estados Unidos es una fuente inagotable de fake news (con su Presidente recomendando inyectarse desinfectantes para prevenir COVID-19), hay quienes han tomado la iniciativa de crear una cuenta de Twitter que alerte cada vez que desde las oficinas del gobierno norteamericano se accede y modifica un contenido en Wikipedia.

Lawrence Lessig, abogado y académico especializado en derecho informático, principal impulsor de la iniciativa Creative Commons.

--¿Cuáles son las “organizaciones aliadas” de Wikipedia en el ecosistema de la web? ¿Fundaciones como Creative Commons o la Free Software Foundation siguen estando?

--En los inicios de Wikipedia se utilizaron las licencias de la Free Software Foundation, y luego se pasó a usar licencias Creative Commons, que son mucho más adecuadas a obras de carácter general. Son dos iniciativas que han proporcionado en gran parte los cimientos ideológicos y legales de Wikipedia. También hay alianzas sustanciales con iniciativas como la Web Archive (el archivo de la web) que permite mayor estabilidad en la trama de referencias que sostiene el contenido de Wikipedia, al proporcionar enlaces persistentes a páginas web que ya no están en línea.

--¿Hay un futuro definido para el largo plazo?

--Hace unos días se terminó un trabajo que llevó años y que consistió en definir una estrategia para el 2030. La web es un entorno inestable e incierto, pero aún en ese contexto Wikipedia parece ser uno de los sitios más consolidados. Mientras haya una comunidad entusiasta detrás de ella, y una necesidad de la sociedad en general de contar con el acceso más amplio posible a la información y al conocimiento, Wikipedia seguirá teniendo un lugar destacado en nuestras vidas.


El Estado de la cuestión

Por Marcelo Maggio

Protocolos y restricciones, prohibiciones y permisos. Cada semana en la que se despierta el ciudadano sobreviviente tiene que enfrentar una nueva realidad e interpretar el código para manejarse en lo cotidiano. Es el código de la legalidad en confinamiento, aislamiento o distanciamiento. ¿Hasta qué hora salir? ¿Hasta dónde puedo ir y cómo afecta mi actividad laboral? ¿Me atenderá el dentista? Estas circunstancias han puesto en debate tanto las facultades del Estado para tomar decisiones, como así también los límites que adquiere la idea de libertad individual.

Surgen también preguntas más profundas o de otro orden, de las que se han encargado incluso los filósofos más renombrados a nivel mundial, ¿cómo comprender la legalidad de las “medidas excepcionales”?, ¿se corre el riesgo de ir hacia una sociedad de control?, ¿cómo sigue, ahora, la relación de la sociedad civil con el Estado, el gran organizador social?

La vida cotidiana durante la pandemia exige cumplir con normas de salud pública. ¿Estamos preparados para todo lo que se nos exige?

Pablo Petraglia es el director de la Escuela de Ciencias Económicas y Jurídicas de la UNNOBA y también dicta la materia “Derecho Constitucional”. Consultado sobre las medidas de excepción que se toman en esta situación de pandemia afirmó: “Lo primero que hay que tener en claro es que nuestra propia Constitución Nacional, así como la mayoría de las constituciones, prevén facultades de emergencia, como en nuestro caso el artículo 23 mediante el estado de sitio. El problema es que tenemos el estado de sitio o nada”. Para el profesor, “la medida de toda actuación en el Estado está resumida en una sola palabra: la razonabilidad, que en este caso surge del artículo 28 de la Constitución”. Pero, y sobre todo, hay que entender que hay “una presunción de la legitimidad de las normas de emergencia que emanan del Estado, aunque luego esas normas puedan llegar a ser revisadas por uno de los poderes del Estado, el poder Judicial”.

En el caso de Argentina, el hecho de que las emergencias sean abordadas por el sistema presidencialista “quiere decir que el Poder Ejecutivo amplía su campo de actuación, su zona de influencia, en desmedro de otro poder, el Legislativo, por eso los decretos siempre tienen algo de transitorio”, explica Petraglia. Entonces ya el debate pasa por encontrar la “razonabilidad” de las medidas, es decir vigilar el respeto por la propia Constitución, y no en cuestionar per se la potestad del Estado en tomar medidas organizativas.

Foto: Matías Lucero

Las decisiones del Estado y su legalidad implican tanto la aceptación de su legitimidad como su eficacia empírica. Para el profesor Amós Grajales, a cargo de las materias “Introducción al Derecho” y “Filosofía del Derecho” en la UNNOBA, se puede entender que actualmente “se afecte una gran cantidad de derechos en favor de otro debido a la gravedad que implica la situación: el derecho a la vida que se está garantizado en la sociedad”. Y esa afectación de derechos genera tensiones que son lógicas: “En la sociedad hay prioridades e intereses diversos. Lo que para uno resulta primordial para otro quizás no es así. Por lo tanto es el Estado quien tiene una función muy sensible para lograr el equilibrio entre los derechos y de priorizarlos de acuerdo a las necesidades y urgencias de esa sociedad”.

Según Grajales, “Argentina es un Estado democrático y con el funcionamiento de sus instituciones que viene decidiendo sobre el aislamiento para proteger la vida de las personas y dotar al sistema de salud de capacidades suficientes para enfrentar la pandemia”. Para lograr ese fin, “se ha limitado severamente determinadas libertades y esto, que en principio podría ser censurado, hay que analizarlo teniendo en cuenta el contexto, y eso es así porque todo derecho necesita ser contextualizado”. Para analizar esas circunstancias concretas es que está “el resguardo de las garantías constitucionales y los controles que corresponden al Poder Judicial y al Poder Legislativo”.

Uno de los problemas en este debate, y siguiendo con las circunstancias según el profesor Grajales, es que no se puede “medir” las restricciones a los derechos y o evaluar las medidas preventivas referidas al combate de una pandemia “desde los parámetros de los países desarrollados”, con sus propios valores de desarrollo, como “la densidad poblacional, la calidad de vida, la existencia o no de asentamientos en estado de precariedad, o un sistema hospitalario altamente desarrollado”. “Esto puede llevar, por lo menos, a una comparación distorsionada para evaluar ciertas restricciones a los derechos”, define.

 

"Hay una presunción de la legitimidad de las normas de emergencia que emanan del Estado, aunque luego esas normas puedan llegar a ser revisadas por uno de sus poderes, el poder Judicial”. Pablo Petraglia

¿“Mi” libertad?

La realidad en contexto de pandemia y las decisiones sobre aislamiento han permitido debatir y cuestionar también la condición de la libertad. Entendida como un estado de naturaleza, o como un derecho absoluto, o por encima de todo valor, la libertad aparece para ciertos grupos como punta de lanza del individuo. Pero, ¿de qué libertad se habla, de la del Himno Nacional, del sujeto que quiere ir al cine, del desocupado que busca un empleo?

Grajales anticipa las partes de este debate: “Desde la filosofía política y jurídica queda claro que detrás de cada discurso existe un componente ideológico de base que lo impulsa. En este caso nos enfrentamos a una discusión ideológica con el liberalismo, no en el sentido del liberalismo económico, sino de lo que en el mundo anglosajón es considerado ser liberal”. En ese marco ideológico, “nada que vulnere la libertad individual puede ser aceptado como justo o bueno, no se admiten las restricciones a la libertad individual”.

“Lo cierto es que esa concepción puede ser vista en perspectiva siglos atrás —reflexiona el docente—, pero en el mundo actual los Estados combinan las necesidad de garantizar las libertades individuales con la necesidad igualadora de los seres humanos, de garantizar el beneficio de los derechos, por lo tanto esa libertad individual se ve restringida”.

 

"En el mundo actual los Estados combinan las necesidad de garantizar las libertades individuales con la necesidad igualadora de los seres humanos, de garantizar el beneficio de los derechos, por lo tanto esa libertad individual se ve restringida”. Amós Grajales ( Foto: Ramiro Gomez/Télam)

Respecto al famoso artículo 14 de la Constitución Nacional, que es puesto en la agenda pública en estos meses, el profesor Petraglia explica: “Este artículo es muy claro cuando dice que todos los habitantes tendrán esos derechos —comerciar, transitar, asociarse, entre otros— conforme a las normas que reglamenten su ejercicio”. Para el docente de Derecho Constitucional el énfasis tiene que estar puesto en entender que “no hay derechos absolutos, los derechos se ejercen conforme a las normas que los reglamentan”.

“Muchos de los voceros de la libertad, se olvidan de nuestro propio pensamiento liberal basado en la Revolución Francesa, libertad, igualdad y fraternidad —recuerda Petraglia—. Sucede que la fraternidad fue borrada en la historia porque implica la solidaridad. Entonces aparece el ‘me salvo yo solo’, el individualismo, y desaparece la comunidad. Cuando por el ejercicio individual se afecta a un tercero, en este caso por convertirse en un vehículo de contagio, la acción deja de ser una privada, individual, para convertirse en un problema comunitario. Y es ahí, en ese ejercicio, que el Estado puede limitar, razonablemente, mi derecho”.

La ley, más allá del deber

Dentro de las definiciones del ‘lugar común’ sobre la argentinidad podría incluirse el “desapego a las normas”. De hecho hay toda una literatura que va en la búsqueda de ese análisis. Usar o no usar el barbijo, reunirse para un cumpleaños, o hacer el baby shower son decisiones que calan hondo en la cultura, porque habilitan las manifestaciones anticuerentena o incluso la inventiva de términos como “infectadura”. Todo eso nos lleva a preguntar acerca de la relación de nuestra Nación con lo jurídico, ¿es que acaso seguimos siendo como los contrabandistas de la época del virreinato?

“El problema es si siempre vamos a escribir sobre el problema argentino del fracaso —señala Pablo Petraglia—. Lo hizo Ezequiel Martínez Estrada en ‘Radiografía de la pampa’, y de alguna manera nos podemos remontar al ‘Facundo’, y parecería que siempre estamos describiendo en lo que fracasamos, lo que podríamos haber sido y no fuimos”.

 

"Las sociedades solucionan sus conflictos desde el inicio de la civilización y el problema de que lo hagan sin un tercero imparcial, sin una norma jurídica, es no poder evitar que gane siempre el más fuerte”. Amós Grajales

Petraglia retoma la obra Por qué fracasan los países, de Daron Acemoglu (docente en MIT) y James Robinson (docente en Harvard), donde se postula y explica que el verdadero problema “es el respeto a las instituciones”. “Si respetamos a las instituciones que decidimos como forma de gobierno, de alguna manera vamos a ser exitosos. Si en cambio estamos subvirtiendo a las instituciones todo el tiempo, no queda otra que caer en el fracaso como país. Eso lo dicen los autores de este libro”, indica el director de la Escuela de Ciencias Económicas y Jurídicas de la UNNOBA.

Otra referencia que hace Petraglia, y que ve como ineludible para abordar este caso, es el libro Un país al margen de la ley (1993) del jurista argentino Carlos Nino: “Ya con el título te está diciendo todo. En su recopilación de las conductas que tenemos como país finaliza diciendo que nuestra norma es la anomia, es decir la falta de normas, pero ¿es argentino eso?”, se pregunta el docente y deja picando la pregunta. Acaso romper las normas de salud pública tenga más que ver con un acto de anomia irresponsable que con un programa político liberal criollo.

Desarrollos institucionales

Acceder a la vida institucional no es sencillo, requiere una población alfabetizada, responsable, y además se necesita comprensión e involucramiento en lo público, en ese lugar en el que se articulan las posibilidades de una población para hacer frente a medidas cotidianas o a las extremas, como las que exige una cuarentena o una guerra. Se requieren tanto herramientas culturales y emocionales como recursos básicos y estructurales: calidad de la vivienda, estabilidad laboral e incluso las condiciones de salud que construyen las personas mediante la alimentación suficiente. Desde este lugar, no se llega a buen puerto si se pide simplemente “cumplir con la ley” en cualquier nación por igual, aunque sea la misma norma. Para complicar la diversidad cultural y económica aparece la crisis de salud, entonces, ¿cómo es esa relación entre norma y sociedad en tiempos de emergencia en Argentina?

El docente de “Filosofía del Derecho”, Amós Grajales, es enfático respecto a comprender "en situación" el rol que debe cumplir el Estado: “Las políticas públicas y las responsabilidades políticas muchas veces hacen que tomemos medidas que tengan en cuenta una base de incumplimiento de la ley. Por lo tanto, lo que en otros países muy probablemente pueda ser exigido para la sociedad como un simple 'autocumplimiento de la ley', en Argentina no puede ser así. No confiamos plenamente en el acatamiento de la ley por la ley misma, porque la sociedad la considere como algo bueno en sí mismo”.

Y agrega: “Y por otro lado, lamentablemente si nosotros descargamos exclusivamente el cumplimiento de la ley en la posibilidad efectiva de una sanción, el sistema no se sostiene. No hay sistema normativo en el mundo que soporte un orden jurídico así y en la práctica se convierte en un milagro que solo se sostiene en la posibilidad efectiva y represiva del Estado”. Por eso, para basarse en consensos y no en coerciones, “hay que hacer una refundación del respeto a la ley, y desde varios lugares, tanto desde lo educativo como desde lo dirigencial, porque son los dos lugares a los que mira la sociedad”.

De alguna manera para el profesor Grajales esa refundación es necesaria debida a una creciente “disociación entre el sistema jurídico y la solución de los conflictos que busca la sociedad”. Precisamente, la consecuencia de estar de espaldas a la sociedad implica algo muy peligroso: “Las sociedades solucionan sus conflictos desde el inicio de la civilización y el problema de que lo hagan sin un tercero imparcial, sin una norma jurídica, es no poder evitar que gane siempre el más fuerte”.

La oscuridad del derecho, o impedir el acceso ciudadano a la vida institucional, racional y pública, solo pueden llevar a un camino, “porque la sociedad va a seguir solucionando sus conflictos, pero esta vez lo va a hacer por fuera de los tribunales, lejos de los abogados y de la ley, y ese va a ser un buen momento para huir de la sociedad, porque habremos vuelto a la venganza y al ojo por ojo en el mejor de los casos, al momento en el que el más fuerte somete al más débil como solución del conflicto”.


Foto de portada: Ramiro Gómez/Télam

Diseño: Laura Caturla